17 mayo a la altura los tiempos

17 de mayo es una fecha compleja en Cuba, pues se celebra por un lado el día del campesino, en honor al aniversario de la firma de la Ley de Reforma Agraria por Fidel Castro en fecha similar, pero de 1959, y por otro el día de la Lucha Contra la Homofobia y la Transfobia, que ha devenido en jornada. Ambos acontecimientos importantes y de alto impacto para la sociedad cubana, comparten además especial interés de los medios y del Estado cubano.

Felicitar a los campesinos en su día es recordar el honor que da la tierra a las manos de los hombres.

Hoy nos ocupa el 62 aniversario de la Ley de Reforma Agraria y el devenir del papel de la Asociación de Agricultores Pequeños, ANAP, a quienes fundamentalmente benefició esta. Cuba, tierra de grandes latifundios y fértiles campos de labranza, era por aquel entonces una especie de campo de cultivo a gran escala de transnacionales extranjeras que, de nuestros campos extraían sus materias primas a precios irrisorios.

Fue la Revolución y su programa presentado en el Moncada quien trajo un cambio de paradigma y la Isla regresó a las manos de sus habitantes, siendo estos por primera vez dueños del suelo que pisaban sus plantas. De los campesinos fue la tierra y de la Revolución la responsabilidad primigenia de impulsar programas agrícolas para el crecimiento económico de la Isla. Con aciertos y desaciertos, pero se operó un cambio el panorama de los campos de Cuba.

La Revolución dignificó al campesino cubano haciendo imprescindible su trabajo.

Hoy sinónimo de campesino no es miseria, analfabetismo y desamparo. Hoy es una palabra asociada a trabajo, prosperidad y ante todo responsabilidad. De los campesinos dependemos, pues somos un país por naturaleza agrícola, aunque durante años olvidásemos sembrar y hacer crecer los rebaños.

Un llamado para el Futuro


El futuro de nuestro país está en las manos de esas personas que labran los campos, que ordeñan cada mañana y que enfrentan las tareas que sea necesario para alimentar al pueblo. Los guajiros de hoy son universitarios, cuadros y muchos dirigentes. Son los que saben como se suda en la tierra y los que una vez alertaron que Cuba no es solo sol y playa. Son los que dijeron lo que dan nuestros campos y cómo hacer próspero cada pedacito.

Hoy el campesino es próspero por su trabajo y en sus manos está el futuro de la nación.

Muchos son los jóvenes que han regresado a sus orígenes ante el llamado de la patria, sin chovinismos, han puesto sus manos en el surco y junto a sus familias han hecho florecer lo que antes era yermo. Esos, los hijos y nietos de los que de las manos de Fidel recibieron la tierra son los agrónomos, veterinarios de hoy, padres de informáticos y médicos a quienes la tierra vio nacer.

En las manos de Cuba está no dejar que por negligencia se pierda el orgullo de aquel 17de mayo y el conocimiento de lo que la tierra da. Son momentos de producir para legar a nuestros hijos una Cuba próspera, donde los errores del pasado sean experiencias positivas del futuro.

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