Si bien 1975 representó un hito en la historia de Cuba, cuando al celebrarse el 1er Congreso del Partido Comunista, se dio un vuelco programático a la política y a la concepción del desarrollo de la Isla. 2021, ha sido el punto de inflexión del proceso de transición de la Generación Histórica a la nueva generación de dirigentes.
El recién electo Primer Secretario de la organización y presidente de la República, Miguel Díaz Canel Bermúdez, declaró que su gestión, como hasta ahora al frente del gobierno, será continuación del legado de Fidel y Raúl Castro.
Álgidas cuestiones del panorama político contemporáneo se trataron en las sesiones plenarias. A puertas cerradas y sin la asistencia de medios de prensa extranjeros, eligieron al nuevo Buró Político del Partido y su Secretariado.

Eligieron los delegados del 8vo Congreso del PCC, el Buró Político y el Secretariado de la organización como gestores de una nueva etapa de cambios

Entre los principales puntos analizados destacan los referidos al fortalecimiento del trabajo político ideológico desde la base, la política de cuadros y el funcionamiento de las organizaciones de masas. Las cuales están llamadas a no hacer más de lo mismo en franco reconocimiento de su pasividad y, en muchos casos, accionar por el mero cumplimiento de planes sin consciencia profunda de su papel, instándolas a la transformación.
Asimismo, el informe del Congreso reafirmó que el sistema empresarial estatal ha de demostrar en la práctica cuál es y será la forma de gestión dominante en la economía del país, como se ha visto en los últimos meses desde el inicio de la Tarea Ordenamiento.

Desafíos y nuevas metas

Con una visión crítica se evaluaron las tareas realizadas por el PCC en los últimos cinco años donde se identificaron dificultades en su correcto desarrollo, que más que estar influenciadas por factores externos, se vieron afectadas por deficiencias propias del ámbito nacional como la burocracia, la inercia institucional, resistencia a los cambios, falta de firmeza, control y exigencia ante los fenómenos negativos.
Entonces cabe pensar en los motivos los cuales han llevado al resurgimiento de estas cuestiones que aquejan el movimiento revolucionario cubano desde 1968, en distinto contexto, pero con semejante germen.
Se abordaron también los factores los cuales inciden en la gestión económica, así como las deficiencias estructurales del modelo que resultan insuficiente incentivo para el trabajo, dando paso a la polémica, pero necesaria centralización de la planificación; la recién otorgada autonomía y descentralización en el sistema empresarial y gobiernos locales, como niveles intermedios de dirección.

Aunque está asegurada la continuidad del proceso revolucionario cubano, es el trabajo político ideológico, la semilla que asegura su permanencia

Quedan aún cabos sueltos entre las cuestiones que se esperaban fuesen abordadas. El PCC, según el Informe Central, deberá mantener el enfrentamiento a perjuicios y todo tipo de discriminación que aún perviven y atentan contra la unidad de la nación, reafirmando el derecho a la igualdad de todos.
Al mismo tiempo, manifiesta como los parques y plazas son de los revolucionarios y no se negará el derecho al pueblo de defender la Revolución, ante lo que cabe replantearse la verdadera naturaleza de una amenaza real.

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