¡A las aulas!: hipoclorito y nasobuco mediante.

Por Laura Álvarez Sánchez

-¡Despierta, Lorena!

-¡Un ratico más!

-Si se te hace tarde… ¡ya verás!

Refunfuños. Después de una visita al baño, el café con leche y el uniforme. Acomodar las tareas, las a media, las hechas, las que no. A la mochila: la merienda, los libros, las libretas y las ganas de volver a la cama. Quejas. A pesar de lo mucho que a Lorena le molestaba su rutina matutina, nunca pensó que la iba a extrañar tanto. Hace más de 7 meses que su compañera la pañoleta descansa en una gaveta y, con ella, los monótonos amaneceres de los días de escuela. Antes todo era reproche, hoy es la pura expresión de la añoranza.

Lorena, sí, vio las teleclases. Ella estudió, hizo sus seminarios. En más de una ocasión, con el teléfono en una mano y en la otra la libreta consultó dudas a su maestro. Hizo al padre gastar más de un paquete de datos móviles para incorporarse a los videos que su profe mandaba para el programa Al mediodía. Cuando la situación lo permitió, visitó a Julián, el compañerito con quien comparte mesa en su estrecha aula de sexto grado. Emily fue una tarde para hacer juntas el trabajo de historia. Pero no era lo mismo.

Crónica de un cierre anunciado

Aunque, el 12 de marzo la Ministra de Educación, Ena Elsa Velázquez, declaró a la prensa nacional que no existía ninguna orientación de cerrar los centros de estudio ni de usar obligatoriamente el nasobuco a razón de la presencia del nuevo coronavirus en la nación antillana, los golpes de aliento menguaban a medida que los conocimientos del SarCov-2 se ampliaban. “Porque aparezca un caso no se cerrará el centro escolar, solo se tomarán medidas con  aquellos más cercanos al enfermo”, decía la titular.

Apenas 13 días más tarde el proceder era totalmente diferente: la mejor manera de protegerse era quedarse en casa y utilizar mascarillas. Las nuevas medidas no cerraban los círculos infantiles del todo pues muchos padres, cuyo desempeño laboral era imprescindible para el avance socioeconómico, depositaron la confianza de un buen cuido de sus hijos en estos centros. Para los adolescentes y jóvenes dispuestos a ingresar en las casas de altos estudios de todo el país o en los IPVCE se les convocó a profundizar conocimiento en aras de un mejor empleo del tiempo disponible.

El personal docente con más peligro para la vida tuvo su nueva trinchera en el hogar, el resto en el cuidado de los bienes y propiedades de las escuelas. Los becados, ese mismo día, partían hacia su lugar de residencia. Otra iniciativa: ampliar y priorizar las funciones de las teleclases, en esta nueva instancia. Con nuevos objetivos, como impartir contenido y orientar actividades, los audiovisuales fueron proyectados por los canales Educativo y TeleRebelde.

Por su parte, el Ministerio de Educación Superior (MES), en su primer comunicado por la COVID-19, suspendió todas las acciones lectivas en los diferentes tipos de cursos e instituciones. Para los maestros, la orden fue emplear el teletrabajo y trabajo a distancia en favor de promover, ya sea por la parte docente como estudiantil, el menor desplazamiento posible.

Tareas y contenidos preparados por los educadores fueron los torbellinos de los primeros días pues, con las redes sociales como medio de comunicación e intercambio, principalmente, los alumnos debieron entregar trabajos y presentar dudas sobre aquello que iban aprendiendo de manera individual. Además, fueron habilitados vías de intercambio de las instituciones y el MES con los estudiantes.

Las residencias estudiantiles de becados extranjeros, matriculados en curso de pregrado o posgrado, solo resguardaron al personal imprescindible; los demás, a través de coordinaciones con Inmigración y Extranjería del MININT, fueron tramitados hacia sus países natales.

En septiembre, el regreso

De forma progresiva, volvieron las tizas a rayar de blanco los verdes pizarrones. Luego de cinco mesas de covid en Cuba, el primero de septiembre retornaron a las aulas estudiantes dispuestos a recibir sus clases de manera presencial, con 573 casos positivos activos en el país.

La primera jornada del noveno mes del año fue sinónimo de reencuentro y apertura en diferentes niveles de enseñanza de 147 municipios del país. Entre los territorios con la situación sanitaria favorable para recomenzar las clases presenciales no estaban La Habana, San Cristóbal (Artemisa), Mariel (Artemisa), La Palma (Pinar del Río), Cárdenas (Matanzas), Camajuaní (Villa Clara) y Manicaragua (Villa Clara).

Acabada de emerger de un frente enfrentamiento a numerosos focos, la localidad de Bauta (Artemisa) comenzó el día 7 del propio mes. Aunque, en un primer momento, Ciego de Ávila dió inicio a las clases, al paso de dos semanas las complicaciones epidemiológica fueron más tensa y los encuentros presenciales, interrumpidos.

Entre los territorios con la situación sanitaria desfavorable para recomenzar las clases presenciales estaban La Habana, San Cristóbal (Artemisa), Mariel (Artemisa), La Palma (Pinar del Río), Cárdenas (Matanzas), Camajuaní (Villa Clara) y Manicaragua (Villa Clara)

Consolidar fue el objetivo de las primeras cuatro semanas para quienes se incorporaban, nuevamente, a las ajetreadas jornadas estudiantiles; a la vez, que lidiaban con la entrega y calificación de los trabajos. Luego, en las siguientes tres semanas, las revalorizaciones y extraordinarios. En apretada agenda, también se abrió paso a los actos de graduación y matriculas con las exigencias que la situación sanitaria conllevaba.

“Para los estudiantes de los municipios que no pudieron reanudar el curso se continúa con las actividades docentes televisivas, a partir de sus necesidades. En esta ocasión se incrementó el número de espacios para orientar a los padres con niños en la Educación Especial, así como los repasos para los exámenes de ingreso a la Educación Superior”, según informó la González en la Mesa Redonda del pasado 22 de octubre.

Aquellos capaces de recibir la preparación correspondiente y con pretensiones de ingresar a la Educación Superior, se realizaron los exámenes correspondientes: Matemáticas, el día 9 de octubre; Español se realizó el 13 del propio mes e Historia en la jornada del 16. Las cifras de asistencia promedian un 98% en las nueve provincias habilitadas para la aplicación y el municipio especial Isla de la Juventud.

Sin embargo, para los estudiantes de la Enseñanza Media Superior que no han logrado concluir sus horas lectivas se planificado, con base en la Resolución 106/2020, nuevas formas de proceder adaptadas a la situación sanitaria. Según Arminda Pozo Scull, Metodóloga Provincial de La Habana del Nivel Educativo Preuniversitario, las dos primeras semanas de presencialidad serán destinadas a la consulta, preparación y entrega de los trabajos de Química, Biología, Geografía y Física de los grados décimo y onceno; la tercera quedará para la defensa de lo concedido y el par restante para revalorizaciones y extraordinarios.

Un rápido censo hasta el momento nos permite ver la situación en la cual se encuentra el curso a nivel nacional. Las provincias de Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas, Camagüey, Villa Clara, Cienfuegos, Pinar del Río y el municipio especial Isla de la Juventud culminaron, casi en su mayoría, el periodo lectivo 2019-2020 y este 2 de noviembre comenzaron el 2020-2021.

¿Y La Habana?

Hoy, cuando la situación epidemiológica en la capital cubana es sinónimo de esperanza para el resto del país, miles de estudiantes volvieron a los salones bajo protocolos sanitarios supervisados. Lourdes Valdés Morales, asesora de salud escolar del municipio de Boyeros, es parte de los profesionales, destinados por la Dirección Provincial de Salud de La Habana, para verificar el accionar de las instituciones. Ella, por estos días, advierte a directivos y padres sobre la importancia de concientizar acerca de la enfermedad.

“No hemos pensado en un foco en nuestras instituciones porque tenemos todas las medidas tomadas para que no ocurra”, así expresa Fabien Toledo, asesora provincial de Salud Escolar de La Habana. Mas, de ocurrir, el primer paso a efectuar es realizar el aislamiento de profesores y educandos de la entidad afectada.

Este lunes, Lorena volvió a la escuela, ya sin quejas, con sus compañeros, con sus amigos. ¡A las aulas!: hipoclorito y nasobuco mediante.

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