Actores apuestan por crear nueva asociación en Cuba: ¿qué dicen y qué no?

Once actores y actrices cubanos rubricaron una declaración en la que se pronuncian sobre los acontecimientos ocurridos los pasados días 27 de enero y 27 de noviembrerespectivamente, e insisten en la voluntad de crear una Asociación de Actores en el País.

«Los actores y actrices cubanos también fuimos convocados a participar en un encuentro con las autoridades de nuestra área profesional. Aceptamos hacerlo porque apoyamos el diálogo», enuncia el documento publicado en redes sociales, sin especificar a quiénes alude específicamente el término «aceptamos». ¿Solo a los firmantes del texto? No queda claro.

«Acordamos organizarnos, incluir al mayor número posible de actores, discutir previamente para llegar a consensos, buscar asesoría jurídica, elegir nosotros mismos a los participantes que irían en representación del gremio, así como evitar que el encuentro se convirtiera en otra ronda de quejas, consignas, obviedades y promesas. Circulamos un documento que logró reunir más de 370 firmas. Y, finalmente, convenimos en la presentación de una sola demanda: la necesidad de crear una Asociación de Actores, con un carácter artístico, gremial, no discriminatorio, democrático y autónomo».

A la reunión, efectuada este 26 de enero en el Pabellón Cuba, asistieron los actores Lillitsy Hernández, Corina Mestre, Francisco (Pancho) González, Jaime Gómez Triana, Jorge Enrique Caballero, Denys Ramos, Rafael González y Yasser Velázquez, quienes, según consta en la proclama, fueron invitados por el viceministro Fernando Rojas. 

Como contraparte, figuraron Reinier Díaz, Yunior García, Daniel Triana, Aydana Febles, Yasmany Guerrero, Hamlet Paredes, Reinier Hernández, Yadier Fernández, Maridelmis Marín, Luis Alberto García y Pedro Franco, los mismos nombres que aparecen como firmantes de la ya mencionada declaración.

Surge aquí otra duda en el modo de anunciar a estos actores: ¿Resultan menos representativos del gremio? ¿No tienen méritos suficientes para sostener también parte de esa voz? ¿El viceministro les hizo o se hizo un favor al llevarlos?

Los rubricantes reseñan que el diálogo giró en torno a la necesidad de crear o no la Asociación de Actores. «Nosotros expusimos nuestros argumentos, discutidos ampliamente con nuestros representados». 

Algunos de los actores –de los invitados por Rojas, aseguran– expusieron sus reservas, alegando que el país ya posee un sistema institucional encargado de gestionar y tramitar los reclamos e inquietudes.

En respuesta, los “once” respondieron que no existe en Cubaninguna asociación que agrupe específicamente a los artistas del gremio teatral.

«Expresamos que abundan las inconformidades con las agencias de representación existentes, y planteamos nuestro deseo de asociarnos con una estructura y un reglamento propios. Finalmente, se acordó presentar una solicitud formal y continuar discutiendo en una asamblea más amplia todo lo relacionado con la Asociación».

Sobre los sucesos acontecidos al día siguiente frente al Mincult, la declaración insiste en que la unidad de los artistas e intelectuales depende del respeto a la diversidad y de no imponer como política cultural la discriminación, la intolerancia, el pensamiento único o el fundamentalismo. «De encontrar consensos para evitar injusticias, excesos y abusos de poder».

«Los representantes que impulsamos la iniciativa de la Asociación de Actores rechazamos la violencia en todas sus formas. Respetamos el derecho de todos a expresar sus demandas. Reconocemos la manifestación pacífica como un derecho cívico y humano. Nos oponemos a políticas agresivas, discriminatorias y excluyentes».

En este documento no se alude a las reiteradas ofertas de diálogo por parte de la institución que se suscitaron el propio de 27 de enero y no se especifica que quienes protestaban se negaron en todas las ocasiones a entrar al Ministerio. 

Tampoco se mencionan los actos carentes de ética de los manifestantes para con el viceministro y el ministro indistintamente, entre los que se incluye colocar en altavoz una llamada telefónica personal sin el consentimiento o conocimiento del interlocutor –Fernando Rojas– y además transmitirla en vivo por redes sociales.

El documento concluye con dos puntos: «Seguir organizándonos como gremio para debatir nuestras problemáticas, defender nuestros derechos y promover la obra artística que realizamos», y «Continuar el diálogo con funcionarios que no violen principios éticos, ponderen la violencia o justifiquen actos represivos que laceren la dignidad de las personas».

Nuevamente se enfoca solo una parte de la cuestión.

El manifiesto, por otro lado, habla de modo apologético de la manifestación desarrollada el 27 de noviembre frente al Mincult y no reconoce en ningún momento contradicciones básicas que se dieron en su seno, las cuales se evidenciaron en días posteriores mediante declaraciones públicas y que también saltaron –y de cierta manera lideraron– en los hechos del 27 de enero. 

Esa contradicción base que se ausenta en la declaración de marras se llama MSI, cuyos representantes –ya lo han dicho bien claro y antes de que ocurriese cualquier acto «inquietante»– no buscan diálogo.

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