La temperatura corporal se dispara y roza los 40 grados. Los rayos del Sol te apuñalan la piel reseca, áspera. Tus costillas y columna resaltan. El riachuelo donde defeca el ganado y los animales salvajes es la única salvación. Tu cuerpo se está comiendo a sí mismo. Un paso es una tortura. El siguiente, puede significar la muerte.

Más de 2 mil millones de personas carecen de agua en pleno siglo XXI. Por estas fechas, paradójicamente, el derroche y contaminación de este recurso se agrava más.

No se entiende cómo muchos utilizan para enriquecerse este recurso, cuando a otros su ausencia le cuesta la vida. Por una parte andamos con nanotecnología, teléfonos inteligentes y por otra, peor que cuando las lanzas de piedra y madera. Sin embargo, mientras muchos pobres del mundo matarían o morirían por una gota, en Wall Street comienza a cotizar en el mercado de futuros. Parece que no se dan cuenta que negociar con el agua puede considerarse negociar con la vida.

América Latina, por ejemplo, cuenta con más de 200mil cuencas del preciado líquido. Sin embargo, las carencias del mismo son significativas ¿Cómo es posible? Se hace imposible de consumir por la contaminación, ya sea por los desechos de grandes industrias o por la defecación al aire libre (practicada por más de 18 millones de personas).

Miles de personas sufren de deshidratación en el mundo por no existir fuentes de agua potable donde abastecerse ante la sequía.

El cambio climático es un factor fundamental que trae como consecuencia la ausencia del líquido. La alteración del ciclo del agua provocando largos periodos de sequía y otros tan largos de lluvia intensa. El deshielo de los glaciares, el aumento del nivel del mar. Todo esto atenta contra la correcta gestión del agua. Pero bueno, todavía algunos personajes niegan las afectaciones graves a nuestro planeta por el cambio climático.

Hoy, Día internacional del agua, muchos líderes como el Papa Francisco vía Twitter, han aprovechado para dejar un mensaje de ruego, de exhortación a preservar al agua como recurso base para el desarrollo de la vida.

Las palabras del Sumo Pontífice me hicieron pensar en una analogía que me gustaría compartir: Muchos decimos los días de las Madres que día de la madre son todos los días ¿no podemos decir eso mismo con el agua? Al final de ella venimos y, en buena medida, a ella nos debemos. Cuidémosla, ahorremos y pensemos más en aquellos que fallecen a diario por no tenerla.