Hay un sonido que golpea mis oídos. Una máquina que marca el compás de la vida. La que dice que sigues ahí. No puedes hablar, ella Io hace por ti… es la que me grita que estás muriendo.
Su perfume cambió. Ahora la muerte no huele a podrido. Alcohol y sábanas limpias empacan el aroma a fin. Cada día cientos de personas se empeñan en darle esa textura al vacío. Al menos ya sabes Io último que vasa oir… a oler.
¿Si muere una persona es un número? ¿qué número es importante 1, 10, 100, 1000? ¿Cuánto vale 1 vida? ¿Te has puesto a pensar en el abuelo que murió y era el mejor amigo y referente parental más importante de sus nietos? ¿a madre que dejó a la bebé y cuya gran hazaña fue traerla sana a este mundo? ¿Qué tiene de diferente ese médico que salvó miles de vidas y dejó en casa su pareja esperando una noche a que regresara del trabajo? ¿El muchacho que se perdió una vida entera, y dejó poema inconcluso? Pero si el número es 1, no pasa nada, seguimos tranquilos con la vida como si todo estuviera “bien”.
Parece que el efecto de los ceros no es solo en los cheques. Nadie nos va a cuidar mejor que nosotros mismos. Nadie tiene venir a decirme que mi vida la debo proteger yo. Es mía y es la única que tengo. Veo médicos dejando a un lado sus vidas, sus manos, sus rostros. Gracias. Es todo lo que puedo decir. Lo que diga o haga no compensa su intento por salvarme. Incluso si fallaron, sé que no estuve solo. Sé que me dijiste “te Quiero”.
corno mejor sabes hacer. Con un desfibrilador en las manos. Vemos reuniones en el televisor y solo criticamos lo que hacen otros que pueden tener problemas similares a los nuestros. Y es eso es lo bueno de esta pandemia, no distingue. Entoncespor un momento que todos queremos lo mismo. ¿qué vamos a hacer? ¿esperar a que nos digas lo que ya sabemos que tenemos que hacer? ¿Hay que esperar a que digan algo? ¿En serio?
Ella sigue su paso. No tiene cara. No tiene ley. Nos duelen los enfermando y más aun los que están muriendo. ¿Qué hiciste por salvarlo?
Esto no se resuelve con velas, no se resuelve con medidas y castigos. De nada valen si luego los afectados que tienen que cumplirlas tiran todo a mierda. Tal vez merecemos como especie pasar por esto. Lo más jodido es que cuando un niño tiene que pagar la mierda que otros hicieron, se pierde un pedacito de humanidad.
Yo no quiero que muera ni un niño cubano más. ¿Y tú?

(Tomado del perfil de Facebook del usuario Salam Ahmed )