American Beauty o Las máscaras de una rosa

La película aborda los temas del amor, la libertad personal y la búsqueda de la felicidad. Su título, clara ironía, alude a un tipo de rosa que se cultiva artificialmente y solo alcanza el máximo de su belleza y perfume sacrificando los capullos que crecen a su alrededor. Por ello que American Beauty desmitifica el conservador canon de la familia tradicional en los suburbios norteamericanos; contrapone a esta una familia alternativa, que ante los ojos de la sociedad deviene una rareza pero que, en esencia, resulta más funcional.

American Beauty es el debut en la gran pantalla del guionista Alan Ball, quien a través de sus acertados diálogos nos muestra como todos los personajes son “bellos”, de alguna manera, a pesar de su incapacidad para apreciarlo.

Esta obra cinematográfica trata problemáticas como la importancia otorgada por las sociedades occidentales modernas a las apariencias y el éxito económico, ello deforma las relaciones interpersonales, provocando tensiones que, muchas veces, generan una necesidad de escape.

Matices de la vida


La película se enfoca en la familia Burnham conformada por Lester (Kevin Spacey), padre de familia, un ejecutivo de publicidad de Chicago quien lleva una vida monótona, gris y pragmática. Carolyn (Annette Bening), asume el rol de la esposa, una ambiciosa agente inmobiliaria definida por la frase «Mi compañía vende una imagen y es parte de mi trabajo vivir esta imagen». Jane (Thora Birch) es la hija adolescente apática y carente de afecto filial.

La familia estadounidense “perfecta”

Al lado de los Burnham viven los Fitts, nuevos en el vecindario. El extremadamente homófobo y austero Coronel Fitts (Chris Cooper) se devela como patriarca. Su carácter se contrapone con el de su hijo Ricky (Wes Bentley), un joven curioso e introspectivo, signado por el régimen dictatorial impuesto por su padre y del que su madre Barbara (Allison Janney) prefiere permanecer ajena, perdida en su evidente enajenación.

Kevin Spacey es quien nos devela la trama, desde una voz en off. En su primer parlamento refiere: «En menos de un año, estaré muerto. Por supuesto, todavía no lo sé. Y en cierta manera, ya estoy muerto». A lo largo de la historia cobra sentido esta frase, Lester percibe su caos familiar e intenta escapar conquistando a Angela, una bella, confiada y supuestamente promiscua amiga de su hija, quien pretende ocultar sus propias inseguridades detrás de una máscara de arrogancia y seducción.

Los sueños eróticos de escape de Lester

Su esposa encuentra la vía de escape en una relación extramatrimonial con un magnate inmobiliario rival y alivia su estrés en un campo de tiro.

Jane sufre una transformación sutil, pero notable; su personaje evoluciona con el decursar de la historia. Tiene una habitación alegre y colorida, lleva mucho maquillaje y sufre por no poseer un gran busto. Luego de conocer a Ricky, el hijo del Coronel, comienza a salirse de lo “normal”, desaparece casi por completo su maquillaje y se cuestiona las actitudes de Angela; en este punto Jane abandona sus banalidades y se descubre a sí misma.

El mundo a través de los ojos de Ricky

Ricky es el antihéroe de esta convulsa historia: un chico tierno, sensible, capaz de descubrir la belleza en las cosas que, en apariencia, no la poseen, como un ave muerta o el rostro sonriente de Lester sobre el río de sangre el cual mancha el retrato de cuando su familia aún era feliz. Ricky tampoco esta exento de culpas, consigue el dinero para comprar sus cámaras a través de la venta de marihuana; estas le ofrecen un escape de las presiones impuestas por su padre, y con ellas, capta el lirismo de una bolsa de plástico bailando al compás del viento.

Rosas en la oscuridad

En el filme las rosas son signos connotativos del deseo de Lester por Angela, ello se advierte en los pétalos que salen del jersey de ella mientras realiza su rutina en el juego de basketball, o cuando la imagina desnuda en una bañera cubierta por pétalos de rosa.

De igual forma, representan la “falsa belleza” o belleza que es solo apariencia en el jardín de Carolyn o en el comedor de su casa, donde estas contrastan agresivamente el tono vivo de sus pétalos con los colores pálidos y monótonos de la vivienda en su conjunto.

Con una acertada fotografía de Conrad L. Hall, aparecen planos medios del comedor en casa de los Burnhams con la familia reunida a la mesa, donde se aprecia la tensión palpable entre ellos y emerge la imposición de Carolyn y luego la rebelión de Lester.

Primerísimos planos del rostro de Jane, anhelando la atención de sus padres y el enfado que estos le causan, o de las chispas de furia que escapan de los ojos de Ricky cuando su padre lo golpea y lo llama homosexual, o de esos mismos ojos detrás de una cámara descubriendo a la verdadera Jane. Primerísimos planos del cuadro que tiene Lester en sus manos instantes antes de morir por el balazo del Coronel Fitts donde se ve a su familia sonriendo y lejos de las apariencias, del rostro feliz de Lester cuando Ricky y Jane lo encuentran muerto, y se enmarca la sangre como símbolo de liberación.

La dirección de arte, que hace énfasis en la ambientación y el decorado también refuerzan la tesis de la película, las residencias de los Burnhams y los Fitts encierran en sí rasgos de sus inquilinos. Ambas resultan casas de tonos pálidos, grises, oscuros, con interiores claustrofóbicos.

La liberación sexual del Coronel Fitts

En la vivienda de los Fitts reina el control y el orden, todo se traduce en impecabilidad y en la contención de un hombre que detrás de su extrema homofobia esconde sentimientos de culpa y supresión de sus instintos. La vivienda de los Burnhams refleja en sus espacios la sobriedad de una Carolyn aparentemente feliz, la monotonía de una paleta monocroma que se mueve en la gama de los grises la cual refleja el pragmatismo y el color de un matrimonio en decadencia.

La agencia publicitaria donde trabaja Lester hasta que decide tomar las riendas de su vida y encontrar aquello que lo hace feliz, resulta agobiante, con locaciones cerradas las cuales connotan lo monótono y la ausencia de libertad. Sin embargo, en la cafetería donde luego labora, la atmósfera es distinta, se aprecia cierta calidez, la presencia de colores vivos, ello está aparejado al torbellino de sensaciones y deseos contenidos que ahora Lester experimenta.

Thomas Newman es el compositor de la música de American Beauty, y canciones de célebres agrupaciones y artistas como The Who, Bob Dylan, o la versión de The Beatles “Because” interpretada por Elliot Smith, conforman una banda sonora que estremece y, muchas veces, desprende un cierto lirismo.

Belleza de lo ordinario


La descripción de la vida de Lester en imágenes delante de sus ojos, entremezclados con escenas de su familia hasta el momento del disparo del Coronel Fitts, marcan el fin de esta historia desmitificadora del modelo de vida americano, del status de familia tradicional, solo es perfecta en apariencia.

El Coronel Fitts reprime su homosexualidad durante muchos años, niega lo que él estima como innatural para sí mismo, después que Lester lo rechaza, decide asesinar al hombre quien convierte la aceptación eventual de esos sentimientos en frustración, en una declaración de amor fallida.

Las reacciones de Angela, Jane y Ricky al disparo, y Carolyn llorando justo al entrar a casa arrepentida por haber deseado la muerte de Lester, también signan este impactante cierre.

Mirando hacia atrás en estos eventos desde el punto de vista del narrador, Lester está contento: «Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo. A veces siento como si la contemplase toda a la vez y me abruma. Mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar…pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella, y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida… No tiene idea de lo que les estoy hablando seguro, pero no se preocupen…algún día la tendrán».

La belleza puede encontrarse en todos los rincones del mundo si uno solo sabe cómo descubrirla. Angela piensa que ella es “ordinaria”, aunque Lester crea lo contrario. Lester, en cambio, piensa que él es un “perdedor”, aunque Angela le encuentre “sexy”. Jane odia su aspecto y piensa que ella es “aburrida” y Ricky, sin embargo, la encuentra fascinante.

Como sentencia Ricky en uno de sus parlamentos: “incluso una bolsa de plástico ordinaria ondeando al viento tiene una cierta suma de belleza, solo depende de cómo la mires.

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