Cuba amanece con 715 nuevos casos de la COVID-19 al cierre de la jornada de ayer, según informaciones del Ministerio de Salud Pública en la habitual conferencia de prensa.

El Dr. Francisco Durán, director nacional de Higiene y Epidemiología, informó el fallecimiento de tres personas, lo que suma un total de 269 decesos desde el inicio de la pandemia en marzo del pasado año. Mientras que 34 pacientes se encuentran en estado crítico y 36 en estado grave.

Se reportan 91 jóvenes infectados de hasta 20 años (80 en edad pediátrica), de los cuales destacan cinco niños menores de un año. A su vez, se diagnosticaron 151 personas con más de 60 años.

Las alarmas continúan en el alto número de contagios de pacientes en edades de riesgo. Las personas mayores, con antecedentes de otras enfermedades, resultan los principales afectados ante el nuevo coronavirus, es por ello que deben extremarse las medidas higiénico-sanitarias y el aislamiento social cuando de nuestros abuelos se trata.

Por otro lado, las elevadas cifras de niños en edad pediátrica confirmados con el Sars-Cov-2 constituyen un elemento preocupante en las estadísticas diarias. El Dr. Durán ha reiterado en varias ocasiones el llamado a la responsabilidad de padres y familiares en la protección de los infantes y adolescentes.

Se mantienen con altas cifras de confirmados las provincias de La Habana (345), Santiago de Cuba (100), Camagüey (43), Guantánamo (42), Mayabeque (38) y Pinar del Río (37).

El número de casos autóctonos conserva el primer puesto en las cifra de contagios con 702 reportes. Por su parte, se informó de 663 contactos de casos confirmados, 13 con fuente de infección en el exterior y 39 sin fuente de infección precisada.

A pesar de que los contagios en las últimas jornadas no han sufrido un aumento significativo, continúan los cientos de casos diariamente. El 2021 ha tenido un comportamiento preocupante en el desarrollo de la pandemia pese al retorno de medidas destinadas al control epidemiológico. El llamado a la responsabilidad ciudadana y el correcto funcionamiento de las medidas sanitarias es una constante necesaria ante la COVID-19.