Apuntes sobre la prostitución en Cuba

Son las seis en punto de la tarde y Jorge se dispone a coger una guagua, camión o cualquier cosa que lo lleve hasta Pinar del Río, de ahí en adelante alguna botella lo acercará hasta su pueblito natal.

Pasó un fin de semana completo en la capital. Su mochila tiene más cosas al regreso. Un par de pullovers nuevos, algún short, calzoncillos y un puñado de dinero, que en cualquier bobería enseguida lo pierde.

Ya casi llega. Acaba de llover y las calles sin asfaltar se convierten en un montículo de fango. Piensa para sus adentros las ganas que tiene de salir de ese lugar y como lo irá logrando.

Su papá lo saluda al entrar por la puerta. « ¿Cómo te fue en las clases de canto?» Le pregunta mientras recibe una respuesta escueta a la par que entusiasta: «Igual que siempre ».

El padre de Jorge desconoce los vínculos creados por su hijo en los últimos meses, tampoco se cuestiona de donde sale tanto dinero para comprar ropa en sus viajes a La Habana. Quizás no le preocupa tanto, o prefiere hacerse el de la vista gorda ante aquello que llega a imaginarse.

En su cuarto, enciende la vieja laptop que ha ido construyendo él mismo como si de un monstruo de Frankenstein se tratara. Ahí hace sus pinchitas de informática, su verdadera pasión.

Saca las cosas nuevas y las coloca encima de la cama para hacer una especie de inventario sobre lo conseguido esta vez. Salió bastante bien. Ese hombre es bastante condescendiente y no lo fuerza a hacer grandes cosas, pero le da asco cada vez que lo manosea, besa u observa.

Se siente impotente cuando toca hacerle los “trabajitos”. Le da vergüenza incluso de pensarlo. Pero cierra los ojos, auto configura su cerebro para la acción y se abandona por unos minutos. «No queda de otra», se convence a sí mismo.

No hay tiempo para detenerse en sus pensamientos. Agarra su teléfono y camina hasta el parque WIFI más cercano. Revisa sus publicaciones de los últimos días. Varias de sus fotos siguen circulando en la red, otras han sido censuradas por contenido pornográfico o inadecuado.

Mira a la cámara con picardía, no tiene puesta camisa, y su pantalón desciende, del modo menos sutil posible, por cada fotografía. Las instantáneas van acompañadas de un extenso mensaje de venta, en el cual se disponen precios, servicios, tiempos de alquiler, etc.

Casi rebajado a un pedazo de carne o un objeto inanimado, Jorge chequea si tiene alguna clienta, pero una vez más no escribe ninguna mujer… y nuevamente vuelve a surgir la dicotomía de entregar su cuerpo a un hombre o tener que ganar dinero trabajando, pero de verdad.

Un recorrido historiográfico


Según la Organización de Naciones Unidas (ONU), la única esclavitud que subsiste hoy día es la prostitución y el tráfico sexual de mujeres y menores. La extorsión, el maltrato, la violencia, la violación y hasta el secuestro, son algunas de las condiciones en las cuales se desarrolla la vida de la mayoría de estas personas.

Antes del triunfo de la Revolución, uno de los principales males de la República lo constituyó la explotación sexual de las mujeres, incluida la prostitución. Es por ello que después de 1959, el gobierno desarrolló importantes labores para poner fin a dicha problemática, reinsertar socialmente a las prostitutas y erradicar por completo todos los males asociados a estas prácticas.

Aunque el gobierno hizo todo lo posible por erradicar la prostitución, esta continuó siendo ejercida, de manera aislada, en las décadas siguientes, como método para la búsqueda de una mejor posición económica, aseveró la Lic. Damila Hechavarría Argudin, en su investigación Trata de personas en Cuba. Una mirada con perspectiva de género.

“En la década de los noventa hubo un resurgimiento. Esto tuvo como influencia las contracciones de las condiciones de vida a consecuencia de los cambios económicos y las condiciones sociales que, en el territorio nacional, favorecieron la rápida circulación de dólares en la sociedad cubana, al priorizarse el turismo y la apertura al capital extranjero dentro de las estrategias de supervivencia del país”.

La prostitución ha sido un reflejo del resquebrajamiento de valores espirituales a nivel social, como consecuencia de la propia crisis. En épocas de dificultades como el período especial, esta práctica renace en la opción de ganar, sin demasiado esfuerzo físico, bastante dinero para sustentar los modelos de felicidad o la posibilidad de casarse con un extranjero e irse del país, agregó la especialista.

De la prostitución y otros demonios


En el Código Penal cubano no está plasmada la prostitución como un delito, sin embargo, es considerada como un estado de peligrosidad por estar estrechamente vinculada a otros fenómenos delictivos como el robo, corrupción de menores, trata de personas y el proxenetismo.

En el caso específico del proxenetismo entendido, según el Diccionario enciclopédico de Derecho usual, como el fomento de la prostitución a través de la administración, regencia o sostenimiento de lupanares u otro lugar donde se ejerza por cuales quiera actos de favorecimiento o tercería, la prostitución ajena, sí cuenta con rigurosas penalidades en el sistema judicial cubano.

En el artículo 302, apartado 1, del Código Penal, se sanciona por el delito de proxenetismo a toda persona quien se sirva de la prostitución para su beneficio, lo que incluye la inducción o cooperación con la prostitución o el comercio carnal, así como la administración de un establecimiento o local dedicado a este ejercicio. Las sanciones pueden variar de 4 a 10 años de privación de libertad en dependencia de la gravedad de los sucesos.

Aun cuando la prostitución no está tipificada como una violación a las leyes cubanas es un tema que suscita la polémica en los debates académicos, feministas, de derechos humanos, judiciales, etc.

Para la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman, en su comparecencia ante la Mesa Redonda en el 2013, la prostitución nunca va a ser un trabajo como cualquier otro, pues, entre otras cosas, las cifras evidencian a la prostitución como un espacio de violencia y abuso físico. “Las prostitutas tienen una tasa de mortalidad cuarenta veces más alta que las mujeres fuera de la prostitución, y estas cifras no existen para ningún trabajo, digamos, normal”.

De igual forma Rosa Campoalegre Septien, establece en su artículo Prostitución en Cuba: miradas a fondo desde los feminismos poscoloniales, que, enmascarada bajo servicios sexuales, en realidad la prostitución compra y vende personas. No obstante, el término trabajo tiene la intención de dignificar.

“Sin embargo, lejos de hacerlo crea eufemismos que generan más patriarcado en el imaginario social, silencia las violencias típicas de la prostitución, refuerza mitos y prejuicios en torno a ella, y naturaliza esa forma de explotación mediante ropajes protectores a través de reglamentaciones”.

Tolerancia cero con la Trata


En febrero de 2017 fue aprobado, por el Consejo de Estado, el Plan de Acción Nacional para la Prevención y Enfrentamiento a la Trata de Personas en Cuba y la protección a las víctimas (2017-2020)
Dicho plan trazó una sólida estrategia para hacer frente a este tipo de delitos y otros fenómenos vinculados, como lo son el proxenetismo y la prostitución.

Todos los organismos e instituciones públicas y no estatales del país han jugado un papel decisivo en dicho plan. Entre ellas destacan los órganos de la Fiscalía General de la República y el Sistema de Tribunales, los Ministerios, de conjunto con instituciones especializadas como el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), y organizaciones no gubernamentales como la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) y los Comités de Defensa de la Revolución (CDR).

En específico, el Ministerio de Educación otorgó una mayor importancia al enfoque educativo asociado a estas temáticas y agudizó la precisión en el diagnóstico y atención a niños, niñas y adolescentes. A su vez, el Sistema Nacional de Salud ha establecido métodos de alerta, capacitación y divulgación a los profesionales del sector, y en las acciones de control, protección y atención especializada y coordinada a las víctimas.

Todo ello, unido a la inserción de las personas vinculadas a la prostitución en la sociedad, da muestras de la voluntad del gobierno, como órgano rector de la nación, y de las organizaciones sociales y de masas, como representantes de la voluntad de la población, de las políticas enfocadas a eliminar la explotación sexual y las inequidades sociales.

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