Por Redacción Cultural/ Qva en Directo

La preocupación de los museos europeos, pero también del resto del mundo, aumenta con cada ataque. Y es que realizar acciones contra obras de arte conocidas mundialmente se ha convertido en un recurso cada vez más utilizado por activistas de diversas causas para llamar la atención mediática.

El tema volvió a ser noticia cuando dos activistas de la organización ecologista Just Stop Oil atacaron con martillos el icónico cuadro La Venus del Espejo, de Diego Velázquez en la National Gallery de Londres. Los atacantes intentaron romper con martillos puntiagudos -usados en las ventanillas de emergencia del transporte público- el grueso cristal que protegía el lienzo.

La pintura tuvo que ser retirada para ser examinada por el equipo de conservación del museo. La Policía Metropolitana de Londres dijo que los dos activistas habían sido arrestados, tratando se de dos jóvenes de 20 y 22 años.

La Venus del Espejo, realizada Velázquez entre 1647 y 1650, en 1914 fue vandalizada con un cuchillo por Mary Richardson, una luchadora por el sufragio femenino. En ese entonces, el ataque implicó que el cuadro sufriera siete cortes que tuvieron que ser reparados. La atacante fue condenada a seis meses de prisión.

No es la primera vez que los activistas de Just Stop Oil atacan una obra de la National Gallery. En octubre de 2022, dos activistas arrojaron sopa de tomate a Los Girasoles de Van Gogh, una obra de 1888, que estaba protegida por un cristal.

La historia de las agresiones a obras de arte cuenta con un largo rosario de incidentes en los que muchas han sufrido desperfectos. Un cuadro de Claude Monet en un museo próximo a Berlín, también sufrió un ataque este año. En octubre dos personas pegaron su mano al cuadro de Pablo Picasso Masacre en Corea, expuesto en Melbourne, Australia. Se trataba igualmente de activistas que intentaban llamar la atención sobre la crisis climática.

También este año fue atacado el cuadro de La Gioconda, uno de los principales atractivos del museo del Louvre de París, cuando un visitante lanzó una tarta contra la obra, que no sufrió daños al chocar el pastel contra el cristal blindado con el que fue necesario proteger el cuadro hace 60 años.

La emblemática obra de Leonardo da Vinci posiblemente sea de las más atacadas históricamente: En 1956 un hombre con problemas mentales lanzó una piedra contra el cuadro que rompió el cristal de protección de la obra y provocó daños a la altura del codo izquierdo de la Mona Lisa, que aún son visibles. Fue entonces que se instaló un cristal mas grueso, a prueba de balas.

En 1974 fue atacado con pintura por una mujer cuando el cuadro se encontraba en una exhibición en el Museo Nacional de Tokio. La acción resulto ser en protesta por los derechos de las personas con discapacidad.

La Gioconda no salió más del Louvre, pero en 2009 una mujer de nacionalidad rusa lanzó contra el cuadro una taza que acababa de comprar en la tienda del museo como protesta porque le habían denegado la ciudadanía francesa. Afortunadamente la obra no sufrió daños.

La ronda de noche, otra obra maestra de Rembrandt, también ha recibido varios ataques. El primero de ellos en 1911, con un cuchillo, pero se trató de un corte poco profundo que no causó daños significativos. En 1990 un enfermo psiquiátrico intentó lanzar ácido contra el lienzo, pero fue neutralizado rápidamente.

La Virgen y el Niño con Santa Ana y San Juan Bautista de Leonardo da Vinci, forma parte de la colección de la National Gallery de Londres desde 1962, ese mismo año fue atacado con pintura roja por un pintor alemán. En 1987 recibió un disparo, que le causó daños por los fragmentos de cristal protector, que se cambió por uno a prueba de balas.

En 1974, durante su exhibición en el MoMa de Nueva York un comerciante de arte escribió con pintura roja sobre el Guernica de Pablo Picasso, las palabras “Kill Lies All”. Se logró limpiar la pintura y el cuadro no sufrió daño.

En 1985, en el Museo Hermitage de San Petersburgo, el lituano Bronius Maiguis roció la obra con ácido sulfúrico sobre la obra Danae de Rembrandt y le dio varias cuchilladas. El cuadro tardó doce años en ser restaurado, y volvió al museo en 1997, pero protegido por un cristal blindado.

En 2003 una joven realizó una inscripción con rotulador en la parte inferior del cuadro La libertad guiando al pueblo de Eugène Delacroix, en el Museo del Louvre de Len, en Francia.

En junio de 2012 un hombre roció con spray dorado sobre el cuadro Mujer en sofá rojo de Pablo Picasso, en el museo Menil de Houston, Estados Unidos.

A raíz de los ataques más recientes, que tienen como motivo llamar la atención sobre el cambio climático, la Asociación Alemana de Museos comunicó: “Estamos siendo instrumentalizados por activistas del clima para atraer la atención a costa de los bienes culturales”. Esto después de que activistas lanzaron puré de papas contra un cuadro de Monet.

El Museo Leopold, donde se exhiben cuadros de Gustav Klimt y Egon Schiele, ha decidido prohibir bolsas y abrigos en la entrada y el museo contrató guardias adicionales para vigilar sus cinco pisos. No obstante, recientemente miembros de un grupo llamado Last Generation entró al museo y lanzó un líquido negro en una obra de Klimt llamada Muerte y vida.  El manifestante entró con el líquido amarrado a su pecho.

Otra medida que se está tomando es proteger las obras con cristales, pero estos son costosos y podrían aumentar el precio de entrada.

Por el momento, ante esto, algunos museos han tenido que aumentar sus medidas de seguridad, pero las acciones generan un conflicto interno, pues muchos directores de galerías y museos no quieren convertirlos en centros de vigilancia, ya que iría en contra de su sentido como espacios culturales.

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