Autora: Erika Alfonso Villar


La implementación del ordenamiento monetario es el cambio más trascendental de la política económica de Cuba en las últimas dos décadas.

Para analizar el tema, Qva en Directo conversó con tres economistas e investigadores cubanos.

¿Por qué el peso cubano no es una moneda “dura”?

Ricardo Torres Pérez*:

Hay una diferencia muy grande entre lo que existía en Cuba antes de 1959 y lo que vino después, por razones obvias; las sanciones de Estados Unidos, la relación con los países socialistas, el derrumbe de la URSS y demás, pero básicamente la fortaleza de una moneda tiene que ver con el tamaño y la política monetaria de su economía.

La moneda, a nivel internacional, cuando se compara con otras monedas en parte tiene que ver con la situación comercial entre los países para hacer los pagos. Las economías más grandes, que comercian mucho, tienden a tener monedas fuertes que son convertibles por lo menos con sus socios comerciales más importantes y en el espacio regional donde esta esa economía.

El otro criterio que determina también la fortaleza de la moneda es la característica de la política monetaria. Si en un país hay una historia de inflación alta, sostenida a lo largo del tiempo, esa moneda tiende a ser mucho más débil porque está perdiendo valor continuamente que países que tienen tasa de inflación baja, con lo cual el valor de su moneda se mantiene relativamente estable a lo largo del tiempo y entonces eso también le da fortaleza a la moneda.

Cuba y el mundo en la moneda

En Europa antes de la llegada del euro, el país que tenía la moneda más fuerte era Alemania porque había una economía grande, con mucho comercio. Alemania exporta mucho y además tiene una política monetaria muy restrictiva. Las tasas de inflación siempre fueron bajas. Otra economía muy fuerte es Inglaterra, y Estados Unidos es la más clásica de los últimos tiempos. Por eso no es coincidencia que China en la medida que su economía va creciendo, y su relación comercial con el resto del mundo se expande, su moneda se haga más fuerte.

En relación a eso, Cuba tiene todo lo contrario. Tiene una política monetaria que después del noventa tuvo bastantes altibajos, con episodios de inflación muy fuerte entre 1991 y 1994, y luego más recientemente. Eso afecta mucho la moneda. Tiene un esquema monetario muy complejo y una economía muy pequeña, que comercia muy poco en relación a otros países incluso del área, por lo tanto, la moneda no puede ser fuerte. 

La moneda cubana no es fuerte primeramente porque no es una divisa. Para que una moneda sea divisa, extranjera, alguien la tiene que demandar. El peso cubano no cotiza en ningún mercado internacional, ni en la bolsa de valores. No puedes comprar y vender pesos especulando en una bolsa de valores. No tiene una demanda, no es dinero internacional, no sirve de unidad de cuenta entre comercio de ningún país del mundo.

Oscar Fernández Estrada

Reordenamiento económico, primer paso para el reajuste de la economía

Como hizo referencia el profesor Ricardo Torres, hay una serie de factores que inciden en el desarrollo del sistema económico cubano y tienen que ver con la manera histórica en que se ha organizado la economía en el país. Cuba es una isla pequeña que produce muy poco, y en las últimas décadas, logró un sostén importante por los beneficios del turismo y la entrada de remesas.

En el contexto epidemiológico actual, el turismo paralizó casi completamente sus actividades y en el caso de las remesas, la política del gobierno de Donald Trump restringió esta fuente de dólares para el país. El reordenamiento monetario, demandado por los economistas desde hace años, llegó en medio de  esta situación, como un primer paso para el reajuste de la economía, que indiscutiblemente, depende de otros factores.

Al respecto, los profesores y economistas explican:

 Oscar Fernández Estrada*:

El proceso de ordenamiento monetario no puede resolver todos los problemas de un golpe, porque los problemas no son monetarios sino productivos. Hay una grave dificultad de capacidad y desempeño productivo, la cual es muy difícil de resolver sin esta medida.

La mayoría de los economistas no cuestionamos la necesidad del ordenamiento porque es condición para resolver los problemas productivos, pero no es la única.  Este proceso el principal problema que tiene que resolver desde el punto de vista productivo es incentivar las exportaciones y desincentivar las importaciones, porque se supone que ahora será mucho más caro importar que exportar. Esto obligaría a las empresas a intentar buscar soluciones en empresas domésticas que puedan acometer la producción que necesitan, pero es algo lento, no va a ocurrir de la noche a la mañana.

Supongamos que la unificación consiga lo que se propone y genere un incentivo para las empresas; aun así, funcionando bien no resuelven la situación, porque tenemos un sistema productivo totalmente deteriorado, que produce muy poco. De todas las cosas que pudiera producir un país, aquí no se produce nada, prácticamente no hay oferta, independientemente de la crisis por la pandemia, en Cuba hay un montón de rubros que no se producen y existen en el mundo.

En ese sentido hay una gran potencialidad si abren el sector privado. Lo más importante para la economía cubana es la inversión extranjera. Hay un condicionamiento muy grave que es el bloqueo.

Si la administración de Joe Biden comienza a flexibilizar su política hacia Cuba y levantar restricciones, pues la nación será un destino atractivo de inversión extranjera porque es un excelente lugar, con mano de obra calificada, estabilidad política, una de las cosas que más importantes resultan para la inversión extranjera. Pero no vendrían solamente por el mercado cubano, que es muy pequeño.

Pero el gobierno cubano tiene que manejar la inversión extranjera de otra manera, no puede ser que nos tardemos tanto para aprobar un proyecto, que haya algunos buenos que no se aprueben. Hay que darles facultades a los gobiernos locales para que aprueben muchos pequeños proyectos que resuelvan todos sus problemas. Cualquiera que quiera invertir para resolver problemas de algún territorio, debería ser aprobado.

El gobierno cubano hasta ahora ha priorizado los grandes negocios. Eso es un error. Cuba necesita eso, pero necesita también resolver un montón de problemas que se hacen con pequeña inversión, incluso no tiene por qué necesariamente ser extranjera, ni excluir a los cubanos que están en el exterior.

Reordenamiento monetario… ¿qué es esperar?

Ricardo Torres Pérez*:

En principio uno pudiera pensar que una economía en la cual los precios informen mejor sobre la realidad económica y permitan tomar mejores decisiones es una economía que estará en principio en mejores condiciones para avanzar y desarrollarse porque los agentes están tomando decisiones más óptimas.

El gobierno espera que esto promueva la búsqueda de eficiencia, el aumento de la productividad, el crecimiento de las exportaciones. Todo esto con mucho énfasis en el sector estatal, incluso con reestructuración de las empresas más ineficiente. Se espera que se fortalezcan los encadenamientos al interior de la economía y que se incorporen muchas personas al empleo formal.

Si bien esos objetivos son legítimos, el ordenamiento monetario per se no resuelve esos problemas porque debe acompañarse de otras medidas. Ahí hay un gran abanico que va desde flexibilizar el trabajo por cuenta propia, que ya empieza a ocurrir, la implementación de las pequeñas y medianas empresas, pero también una ley de quiebra para reestructurar empresas estatales, ver qué ocurrirá con el comercio exterior, incluso con el comercio minorista dentro del país que hoy está tan afectado.

Tiene que ocurrir una reforma en la agricultura. Se busca darle un giro al funcionamiento del sistema económico, por uno más basado en el mercado, por eso son tan importantes los precios en esta nueva etapa. Pero no son objetivos que se alcanzan automáticamente a partir del ordenamiento. Además, la propia implementación del ordenamiento ha tenido problemas de diseño y ejecución. Habrá un proceso para corregir precios, comportamientos y conductas, que va a durar varios meses.

Oscar Fernández Estrada*:

Antes del ordenamiento tenía que llegar la apertura del sector por cuenta propia, lo que acaban de anunciar hace algunas semanas. Nuevas actividades para intentar dinamizar la oferta antes del reordenamiento, porque como único esa cantidad de dinero en circulación se puede recoger y no se convierte en inflacionaria, es que haya más oferta. Entonces lo han hecho al revés, eso tenía que haber llegado seis meses antes.

El gobierno cubano tiene como objetivo construir una economía socialista, pero no quiere decir que en Cuba exista socialismo. Es verificable que hay una economía no capitalista porque las trasnacionales no controlan la política económica del país, o sea, el sector privado no controla la política económica.

Pero según la teoría marxista de la construcción del socialismo lo que ocurre normalmente en un contexto como la economía cubana, es la coexistencia de diferentes formas de propiedad. Con el nivel de desarrollo que tienen nuestras fuerzas productivas insertadas en un mundo capitalista, no es posible que sobreviva una economía, con propiedad únicamente estatal, tiene que haber coexistencia. Es lo que hemos dicho durante muchos años los economistas.

Tiene que haber un sector privado que haga cosas que el Estado no puede hacer eficientemente, y eso le permite al Estado concentrarse en las cosas más trascendentes que garantizan estratégicamente la supervivencia del sistema, pero hay muchísimas cosas que el Estado no gestiona o lo hace mal porque no tiene manera de hacerlo bien. Eso es un principio de la economía política de la construcción del socialismo y lo hemos violado durante muchos años por dogmas y prejuicios que vienen heredados del modelo de economía soviético.

Ahora mismo lo que ha ocurrido es que por primera vez en muchos años han pasado de tener una lista de actividades permitidas a actividades prohibidas, con lo cual ahora mismo el sector privado tiene posibilidades casi infinitas de hacer, crear, desarrollar ideas, proyectos, lo cual supone un enorme un trascendental cambio conceptual en el modelo económico cubano con respecto al sector privado.

Ahora las personas van a pensar en cuál es el negocio que quieren hacer y van a implementarlo, le van a dar una licencia y van a montarlos, por supuesto que todavía hay debate porque es algo que se comienza a implementar ahora, pero es un cambio trascendental.

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Ricardo González Aguila*:

La expansión del TCP con la publicación de la lista negativa es la medida más importante anunciada con posterioridad al ordenamiento. Representa un viejo reclamo de muchas y muchos economistas y hombres y mujeres de negocios. Es el tipo de transformación estructural que se requiere para acompañar al ordenamiento monetario aunque no es la única.

Nuestro modelo económico debe avanzar más aceleradamente en la creación de esos vínculos y alianzas entre el sector estatal y no estatal. La historia del desarrollo económico muestra que los países más exitosos han sido aquellos donde el Estado ha liderado procesos de transformación estructural con la participación de actores económicos de diversa índole; sin perder la brújula en el empeño de construir una sociedad inclusiva más justa para todos sus ciudadanos; pero también con mucho pragmatismo y sentido común.    

Ricardo Torres Pérez*:

Doctor en Ciencias Económicas (Universidad de La Habana); profesor titular del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Ha recibido becas en Japón, Francia, Finlandia y en universidades como Harvard, Columbia y la Universidad Americana. Publica frecuentemente sobre transformación estructural, políticas industriales y reforma del modelo económico en Cuba en libros y revistas cubanas y extranjeras. Es co-editor de la serie Miradas a la Economía Cubana.

Oscar Fernández Estrada*:

Doctor en Ciencias Económicas y Profesor Titular de la Universidad de La Habana

Ricardo González Aguila*:

Máster en Economía por la Universidad de La Habana y la Universidad Queen Mary de Inglaterra. Profesor de economía del Centro de Estudios de la Economía Cubana. Candidato a Doctor por la Universidad de Barcelona. Diploma en métodos estadísticos y econométricos. Publicaciones sobre productividad a nivel de empresas en Cuba, transformación productiva y política industrial, salarios, subvenciones, etc.