Estados Unidos y Cuba están en camino al nuevo restablecimiento de las relaciones según informó el diario estadounidense Los Angeles Times pues expresa que sobre la mesa se manejan un grupo de medidas de posible y futura puesta en marcha por la actual administración de la Casa Blanca.

El restablecimiento de las remesas familiares, viajes a Cuba y la restauración de los envíos a través de Wester Union son de los primeros pasos que el medio de prensa comunicó, dará Joseph Biden. Este nuevo de deshielo sigue las pautas marcadas por la presidencia de Barack Obama, quien comenzó el proceso a finales de su mandato en 2014 y en la cual también participó el actual presidente de Estados Unidos, entonces como vicepresidente. A la vez, se opone a las medidas represivas tomadas por Donald Trump de 2016 a 2020.

Las medidas que hasta ahora solo habían sido caracterizadas por los asesores de Biden como «bajo revisión» parecen más cercanas. ¿Necesario? De seguro. Ambas partes necesitan los beneficios económicos y sociales que años atrás estaban en auge. Aunque, al parecer, ello demore. El diario dice:

Ahora, la administración Biden dice que quitará algunas restricciones de Trump a los negocios y viajes entre los Estados Unidos y Cuba, y reanudará las conversaciones diplomáticas. Pero las acciones iniciales del presidente Biden decepcionarán a los defensores que anhelan la relación más sólida que estaba surgiendo en los años Obama.

Y es que los altercados dejados por el anterior gobernador son notables no solo por las leyes implantadas sobre papel sino por la forma de pensar a Cuba legada a diversos congresistas que hoy entorpecen el restablecimiento de las relaciones bilaterales. Biden se tendrá que enfrentar a una oleada de burocratismo y oposición pero aun así puede efectuar acciones, por ejemplo: el dialogo.

Aunque las medidas relacionadas con remesas y viajes sean más mencionadas por su repercusión inmediata, la conversación entre las partes puede tener un afectos aún mayor. Un discurso renovado, pues las condiciones en más de un lustro han cambiado de ambas partes; respeto de por medio y deseos de resolver un conflicto legendario son el mejor precedente para ayudar a la sociedad civil que de ambos lados tienen familias, negocios e intereses de paz. Mientras, solo queda esperar por una declaración oficial.