Bloqueo de Estados Unidos contra Cuba obstaculiza batalla mundial contra la COVID-19

Las sanciones de Estados Unidos a Cuba y Venezuela obstaculizan la batalla mundial contra la COVID-19.

Según refiere The Intercept en su artículo sobre el tema, como ya sabemos, Cuba resulta el país más pequeño del mundo en producir sus propias vacunas contra la COVID-19 y cinco inmunizaciones están en ensayos clínicos.

Mientras el Gobierno estadounidense habla de apoyar la vacunación mundial, la publicación destaca las sanciones contra la Isla y Venezuela.

Cita, por ejemplo, cómo La Habana declaró que el país podría producir 100 millones de dosis para finales de año, 70 millones más de lo cual necesita para los habitantes cubanos. Aunque el Gobierno está centrado en vacunar primero a su propia población, la exportación de vacunas desde la nación podría ser pronto una realidad.

Según el borrador de un discurso compartido con The Intercept, la Mayor de las Antillas anunciará en la Cumbre de la Internacional Progresista para el Internacionalismo de las Vacunas, la intención del país de abrir un debate sobre cómo movilizar a sus candidatos a vacunas para apoyar a otros países los cuales requieran auxilio.

Los inconvenientes del bloqueo

No obstante, advierte el medio brasileño, es probable que cualquier plan de este tipo tenga un alcance limitado como consecuencia del bloqueo comercial y las sanciones impuestas por Estados Unidos al país durante décadas.

Dichas políticas agudizan el acceso de Cuba a la financiación internacional, y los dirigentes de La Habana afirman que contribuyen a una escasez de suministros agobiante (Tomado de Semana)

Las duras sanciones restringen el acceso a las vacunas y los tratamientos en Venezuela, donde las tasas de inmunización siguen siendo bajas mientras los casos de coronavirus aumentan.

Aun si la administración Biden se comprometió a liderar los esfuerzos internacionales para distribuir vacunas en todo el mundo, las restricciones económicas para hacer negocios con Cuba y Venezuela amenazan con minar esa misma promesa.

Según apunta el texto, la mayoría de los estadounidenses cree que las políticas de Washington hacia la Isla y la nación bolivariana deben cambiar en aras de la lucha contra la pandemia.

Sin embargo, el 66 por ciento de los encuestados exponen su apoyo a “que los legisladores suspendan el bloqueo para que Cuba pueda proporcionar tratamientos los cuales salven vidas en los países pobres”.

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