Roniel Iglesias disfruta hoy de la bonanza de su gente en la ciudad que le vio nacer. Las raíces son un bálsamo para quien hace un mes subía a la cima del Olimpo y entre los mimos obligatorios de la familia y los ecos de una medalla sorpresiva, todavía debe escuchar en la taciturna Pinar del Río algún que otro claxon pasajero que le recuerde el ajetreo de Tokio. Y los festejos, por supuesto, son obligatorios, por mucho que el COVID-19 les lance el cerco del cuidado extremo y los limite.

En Japón no solo colocó en su frente la diadema de monarca bajo los cinco aros, sino que lo hizo por segunda vez. Bicampeón olímpico. Pocos, incluso en esta tierra fértil de púgiles, pueden ufanarse de semejante condición. Y él se lo toma con muchísima calma. Una calma que puede confundir. La parsimonia de su expresión no es más que un rasgo personal: la procesión, dicen los que saben, va por dentro.

A Roniel, para acceder a la entrevista, le dije una mentira. Lo confieso y no me abochorno. Los periodistas deben hacer ciertas patrañas para conseguir sus propósitos. Eso me dijeron en la Universidad y aunque asumo que a una figura de renombre mundial le importe poco, tuvo la amabilidad para perdonar y responder ciertas interrogantes en beneficio de los lectores. Serán dos preguntas, tres como mucho, le dije entonces, y me aparecí con seis o siete.

Roniel Iglesias de Cuba (azul) obtiene medalla de oro al vencer Pat McCormack de Gran Bretaña en la final de la categoría de 69 kg del boxeo en el Arena Kokugican durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en la capital de Japón. el 3 de agosto de 2021. Foto: Roberto Morejón, periódico Jit, Inder.

Así descubrí algunas cosas fuera de los manidos “sentimientos” post triunfos deportivos, como que le fascina la carne de cerdo y más cuando va acompañada de un plato de congrí y un buen “aguacatico”. En sus tiempos libres, dice, le gusta disfrutar y compartir con su gente. Compartir, recalca, como todos los cubanos. De la música, prefiere la salsa y el reguetón. Además, recuerda con detalles su camino a Tokio.

“Considero que el descanso debido a la pandemia me favoreció y ayudó para demostrarles a aquellos que pensaron que yo no tenía opciones de medallas en los Juegos Olímpicos, que aún puedo darles resultados a mis seguidores y a todos los cubanos. Más que podio, fue título”, comenta y asegura que la seguridad y la confianza sobre el ring solo se consigue con una preparación adecuada: “Llegué muy muy bien a esta competencia, física y mentalmente estaba a tope”.

—Muchos especialistas y aficionados piensan que cuando estás en tu mejor forma deportiva, eres prácticamente invencible.

Yo estoy de acuerdo con ese criterio, pero mi rendimiento varía debido a lesiones y a que en ocasiones no me puedo preparar al máximo. En los últimos tiempos he estado recuperado y antes de las Olimpiadas los entrenadores tuvieron la posibilidad de trabajar mejor conmigo. Es casi el final de mi carrera deportiva, pero he demostrado y pienso seguir demostrando que cuando yo estoy bien soy un rival muy difícil de derrotar.

Roniel Iglesias de Cuba (azul) obtiene medalla de oro al vencer Pat McCormack de Gran Bretaña en la final de la categoría de 69 kg del boxeo en el Arena Kokugican durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en la capital de Japón. el 3 de agosto de 2021. Foto: Roberto Morejón, periódico Jit, Inder.

—¿Qué queda en el Roniel actual de aquel que consiguió el bronce siendo un muy joven en Beijing 2008?

La dedicación, el esfuerzo y, sobre todo, el entusiasmo por entrenar cada mañana. Eso es lo que me da las victorias. Aquel Roniel que empezó a plasmar su nombre en eventos internacionales tenía una gran hambre de victorias y eso todavía lo siento y estará vigente hasta el final. No obstante, he mejorado mucho a nivel boxístico. Soy más experimentado y los entrenadores han conseguido ayudarme para pulir detalles. Además, he mantenido la rapidez y el mismo boxeo de corta y media distancia porque son mis puntos fuertes a la hora de conseguir los resultados deportivos.

—¿Cómo valoras el presente y futuro del boxeo cubano?

Para mí representa un privilegio estar en la escuadra cubana de boxeo, pues hemos levantado este deporte una vez más a lo más alto. Pienso que debemos en lo personal y en general seguir por el camino actual, porque ya se demostró en Tokio el nivel que hay. La clave es prepararse y no detenerse en el tiempo para llegar al máximo a los eventos múltiples.

También creo que cuando figuras como La Cruz y yo decidamos retirarnos tendremos relevo. Cuba es una cantera de boxeadores, un país donde en cualquier esquina salen boxeadores y peloteros y sí tenemos grandes talentos detrás de nosotros empujando para ganarse algún día el puesto.

Roniel Iglesias de Cuba (azul) obtiene medalla de oro al vencer Pat McCormack de Gran Bretaña en la final de la categoría de 69 kg del boxeo en el Arena Kokugican durante los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, en la capital de Japón. el 3 de agosto de 2021. Foto: Roberto Morejón, periódico Jit, Inder.

—¿Qué opinas sobre la autorización de la práctica del boxeo femenino en Cuba?

Estoy a favor y conozco muchas atletas, incluso de otros deportes, que están a la expectativa de una apertura. También conozco boxeadores que aspiramos a ser contratados en el boxeo profesional, un paso que en Cuba ya han dado otras disciplinas. Nosotros también queremos medirnos a otro nivel y esperamos que nuestros dirigentes nos den la posibilidad de pelear a nivel profesional.