Covid-19, Cuba

Con la Covid-19 a tiro

Cuando el presidente de Perú Martín Vizcarra habló por televisión nacional en horario estelar se materializó un secreto a voces; la nación andina entró en cuarentena de manera inmediata. Las fronteras cerraban. Era 15 de marzo y alrededor de 90 cubanos quedaban sin posibilidad de retorno inmediato al país. Entre ellos estaban el campeón olímpico de tiro deportivo Leuris Pupo; el monarca panamericano, Jorge Félix Álvarez; y el entrenador, Meinardo Torres. Además, varias voleibolistas antillanas contratadas.

Dos meses después de estos sucesos, Jorge Félix Álvarez, oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, desde la comodidad de su hogar en La Habana, accedió gustosamente a conversar con el equipo de Qva en Directo vía WhatsApp sobre ese momento que él mismo cataloga de “incierto”.

P: El tiro deportivo resulta una de las modalidades deportivas que habitualmente aportan medallas a las comitivas cubanas en eventos internacionales. Flagelada constantemente por la carencia de aditamentos, esta especialidad requiere un tratamiento no disponible en Cuba. ¿Cómo gestiona el INDER (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación) la preparación de ustedes?

El tiro deportivo es un deporte muy caro. Su práctica en el mundo entero es casi un lujo. Resulta bastante costoso hacer los entrenamientos por el precio de las armas, municiones, dianas electrónicas y demás.

Foto: Cortesía de Jorge Félix Álvarez

En Cuba, las municiones que teníamos y usábamos cuando yo era escolar eran soviéticas. Con el tiempo se fueron agotando. Ya no tenemos. Se hacen muchas gestiones para comprar a los fabricantes en el mundo, pero por culpa del bloqueo, las fábricas de balas en el mundo no nos venden a nosotros.

El bloqueo sí nos golpea bastante. Estados Unidos es uno de los mayores compradores que tienen todas esas fábricas y muchas veces hacen hasta negocios importantes con ellos. Además, como Washington incluyó a Cuba en la lista de países que “no colaboran contra el terrorismo”, vendernos armas lleva trámites, papeleos.

Se hace bastante engorroso. Incluso, a veces hasta con el dinero en la mano, como aquel que dice, no se logra. Cuando logras comprarlas, es a través de terceros o cuartos países.

A esto le sumas que el campo de tiro nuestro, el Enrique Carbonell, se construyó en 1977 y se reparó en 1991 para los Juegos Panamericanos de La Habana. Después de eso, reparación importante no se le ha hecho ninguna. Solo “pasadas de mano”. Se destruyó mucho constructivamente.

Por estas dos razones (carencia de municiones y estado de las instalaciones), el INDER encontró la solución temporal de enviarnos a bases de entrenamientos en otros países para poder prepararnos y estar en forma para las competencias importantes que tenemos.

Foto: Cortesía de Jorge Félix Álvarez

P: Pero estos entrenamientos en el extranjero son hasta cierto punto favorables para ustedes. ¿Se adaptan a las nuevas tecnologías, topan con atletas de primer nivel?

Entrenar en otros países es positivo para nosotros porque tenemos los equipos electrónicos y demás comodidades con que entrenan en el mundo los tiradores. Le sacamos más provecho a los entrenamientos. Pero están las dificultades de estar lejos de la casa, de la familia. Además, se encarece todo. Hay que pagar hospedaje, transporte.

P: Precisamente mientras estaban ustedes en una base de entrenamientos en Lima, Perú, con la selección nacional de ese país, comenzó la expansión de la Covid-19 en ese territorio.

Nosotros estábamos en una base de entrenamientos en Perú. El día 15 de marzo el presidente de Perú, Martín Vizcarra, habló en la televisión nacional por la noche y decretó la cuarentena nacional efectiva al día siguiente. Era una cuarentena con el ejército y la policía en la calle. Solo podías salir a comprar comida, medicinas o a ir al hospital y todo cerca de la casa. En ese momento, nosotros nos encontrábamos en los albergues del Comité Olímpico.

Lo primero que hicimos fue tratar de recuperar las pistolas nuestras que estaban en la base aérea de Las Palmas, donde estaba el campo de tiro. Ese día pudimos movernos rápido, antes de que la cuarentena fuera efectiva. Ese mismo primer día hablamos con todas las autoridades del INDER, incluso con el presidente del organismo (Osvaldo Vento Montiller).

Todos se comunicaron con nosotros y evaluamos la posibilidad de regresar al día siguiente. Las fronteras de Perú cerraban el 16. Buscamos todas las vías posibles, todos los vuelos que salieran de Perú ese día. Pero estaban colapsados ya. No había una capacidad en ningún vuelo para salir del país ese día.

Foto: Cortesía de Jorge Félix Álvarez

P: Al ver que era imposible sacarlos de manera inmediata, ¿qué decisión tomaron las autoridades pertinentes? ¿Qué mensaje les transmitieron?

Ante esta situación, el INDER habló con nosotros. Nos dijo que no había sido posible el regreso. Que teníamos que quedarnos, cumplir con las normas de aislamiento social, mantener los entrenamientos en lo posible. Realmente todos los días nos comunicábamos con la dirección del Instituto, la familia, la embajada cubana en Lima y la dirección de Cubadeportes en Perú.

Estuvimos 18 días en cuarentena. Solamente salíamos a comprar comida porque no teníamos dónde cocinar. Teníamos que ir a los mercados. La comunicación funcionó bastante bien. Lo difícil fue que éramos nosotros tres solos en un albergue. Era positivo para no contagiarnos, pero estábamos lejos de la familia y ya en Cuba habían empezado los casos del coronavirus. Teníamos mucha incertidumbre. No sabíamos cuánto tiempo íbamos a estar ahí. Podían ser uno, tres, cinco días o seis meses.

Por suerte, el día 2 de abril se concretó un vuelo humanitario para regresar a los cubanos que estábamos en Perú. Éramos alrededor de 90.

Foto: Cortesía de Jorge Félix Álvarez

P: En el momento de su arribo al país ya se había estipulado que todos los atletas y viajeros en general procedentes del exterior tenían que cumplir con un período de cuarentena de 14 días. ¿Cómo vivió Jorge Félix Álvarez esos momentos?

Cuando llegamos a La Habana nos mandaron para Villa La Lupe, en Guanabo. La atención ahí realmente fue esmerada, excelente. Ahí estábamos hospedados solamente las ocho muchachas del voleibol, (Leuris) Pupo, Meinardo (Torres) y yo. También estaba una señora de 75 años. Teníamos un médico, Jorge Luis, que fue estricto con nosotros. Nos hospedaron uno por habitación. No podía ni salir de ella. Estábamos aislados por completo. Ni siquiera el médico entraba. Todo lo hacíamos desde la puerta.

No tuve contacto con nadie. A los demás los veía desde lejos; cada uno desde su habitación. Nos tomaban la temperatura tres veces al día. La comida nos la traían al cuarto.

Esa experiencia fue diferente. Es algo que no habíamos pasado nunca. Fueron 14 días aislados de todo. Incluso, nosotros en Perú (Pupo y Meinardo) compartíamos habitación, pero aquí no. Allí nos mantuvimos entrenando un poco por las tardes, viendo algo de TV, conversando desde lejos.

Foto: Cortesía de Jorge Félix Álvarez

P: Tras cumplir con los 14 días de aislamiento regresaron finalmente a casa.

La llegada a la casa fue realmente emocionante. Imagínate, después de varios meses fuera, con todos los problemas que había en el mundo entero. Salimos de Cuba el 20 de enero hacia Perú y regresamos el 17 de abril. Toda la familia emocionada, contentos. Fue bastante complicado el regreso, la incertidumbre entre nosotros, el vuelo humanitario que no se concretaba, la cuarentena. Pero bueno, luego de eso, todos felices en casa.

P: Ya desde la tranquilidad del hogar, ¿cómo se prepara Jorge Félix Álvarez para la cita olímpica del venidero año? ¿Cuáles son sus metas?

Para los deportistas de tiro que estamos clasificados a Tokio (5 en total), y me imagino que para el resto de los atletas en general, la principal meta siguen siendo los Juegos Olímpicos, aunque ahora son para el próximo año.

Nosotros no podemos entrenar si no es en el campo de tiro con las pistolas. En Cuba está prohibido por ley tener armas en la calle, por eso están guardadas en la bóveda del campo de tiro. Pero en casa lo que hacemos es preparación física general y especial. La tratamos de adaptar para mantener la forma deportiva. Así, cuando volvamos a entrenar, no tenemos que empezar desde cero.

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