Ya el mundo contaba los pacientes diagnosticados con la COVID-19 por miles cuando Cuba diagnosticó sus primeros casos; el mismo día, un año atrás, la OMS caracterizó a la virulenta enfermedad como una pandemia. Hoy, a 12 meses de aquel primer momento, la situación epidemiológica es extremadamente superior: el país acumula 59 157 casos positivos, 778 reportados en la jornada de ayer, y un total de 2 millones 594 mil 515 pruebas realizadas.

Con 23 mil 843 personas ingresadas, ya sea por casos positivos o sospechosos, cerraron las estadísticas de este 10 de marzo. Asimismo, la cantidad de pacientes activos suman 4 656. Lejanos ya en el tiempo quedan los poco más de una decena de contagios existentes en los primeros momentos del virus en territorio nacional. ¿Se traduce esto en un descontrol constante de la situación sanitaria? No tan así.

A muy grandes rasgos, el paso de la COVID-19 en Cuba se puede resumir como un ascenso constante en los primeros meses pero con cifras regulares. La segunda oleada llegó después de los meses de verano, luego de un par de días con 0 nuevos casos diagnosticados, y la tercera, actualmente en desarrollo, como consecuencia de la entrada masiva de pasajeros internacionales, del descontrol en los procederes sanitarios y la violaciones de la población cometidas en tiempos de festividades de fin de año.

El país cuenta con un total de 54 mil 084 pacientes recuperados, solo 634 altas en el día de ayer; sin embargo, eso no refleja que quienes hayan rebasado la enfermedad salgan ilesos. En la conferencia de prensa del MINSAP emitida en la mañana de hoy se hizo mayor énfasis en las afecciones de los riñones: para quienes padecen una enfermedad renal las secuelas han sido peores, mientras que nuevas personas han devenido con problemas en estos órganos luego de la COVID-19.

Por otra parte, la ubicación geográfica de los casos se ha esparcido notablemente por todo el país. En un año de pandemia todos los municipios del país han diagnosticado casos positivos con el nuevo coronavirus. Hoy, con números de tres cifras se presentan La Habana (396) y Pinar del Río (104), ambos territorios con dispersión en gran parte de sus municipios. Mientras, Matanzas y Las Tunas, con dos y un caso, respectivamente, demuestra que es posible, con mucha disciplina, llegar al control de la enfermedad.