Playas desiertas. Bosques y montañas solo se escuchan entre sí. Los ríos corren sin obstáculos humanos. Algunas cabañas y habitaciones esperan, otras apoyan la lucha contra la enfermedad. Este era el panorama de las zonas e instalaciones turísticas en Cuba desde el 11 de marzo de 2020. El inminente avance de la pandemia, como ya sabemos, obligó al país a prescindir durante cuatro meses de su segundo rubro económico: el turismo.

Por suerte o por desgracia (dependiendo de la opinión personal) este esquema varió a principios del mes de julio para ciertas provincias. No solo se habilitó la entrada de turistas extranjeros al país, sino también la apertura de estos centros para el público cubano. Por supuesto, era preciso tomar las precauciones necesarias, según las localidades, para evitar el contagio de la COVID-19.

En tiempos de pandemia es necesaria una recreación segura, cumpliendo todas las medidas sanitarias implementadas en las instalaciones turísticas. Imagen tomada del periódico Granma.

Ante esta realidad, el Ministerio de Turismo (MINTUR) informó desde el pasado 10 de agosto “que se tomarán un grupo de medidas para el turismo nacional como parte de la estrategia de enfrentamiento del país al nuevo coronavirus”, según publicó el periódico Trabajadores el día 13.

Asimismo, se aclararon los requisitos indispensables que debe cumplir el vacacionista nacional para asistir a las instalaciones turísticas. “Deberán completar la Declaración del Cliente, como declaración jurada de su estado de salud y de no proceder de un área de riesgo y/o en cuarentena; se le tomará la temperatura a todos los que salen de La Habana hacia los destinos por la vía de la Agencia de Viajes; sin olvidar, el resultado del test rápido de cada uno de los turistas, realizado en un período de 48 horas antes, en un policlínico del municipio”, precisó el organismo en su perfil de Twitter. 

Imagen tomada de Cubadebate

Por su parte, Rubén Fores Rodríguez, director de negocios y desarrollo del grupo hotelero Islazul, especificó al periódico Granma que el haber mantenido varios centros activos durante el período de la pandemia aportó cierta experiencia al grupo para actualizar todos los protocolos de higiene y salud. Por ejemplo, el trabajo se centró en la reconstrucción de las guías de higiene y desinfección de los hoteles, en aras de adaptarlas a las nuevas condiciones epidemiológicas del país, además de las medidas de distanciamiento físico, a partir del análisis de las capacidades máximas de las instalaciones, así como el aumento del nivel tecnológico en todos los procesos.

Varadero, Matanzas, la segunda mejor playa del mundo y la más importante de Cuba, no es ajena a estas modificaciones. “Al interior de los hoteles existe seguridad, donde se refuerza el control epidemiológico y las medidas higiénico-sanitarias. Así ha sido desde que las 15 instalaciones abrieron sus puertas para el turismo interno”, explicó Luis Martínez, subdelegado de turismo en Matanzas, en el artículo “Varadero después de 100 días de soledad” publicado en el portal web Cubadebate el pasado 10 de agosto.

“De los 54 hoteles con los que cuenta la empresa Gran Caribe en toda Cuba,14 operan en Varadero, balneario donde radica la principal capacidad de carga de alojamiento de esta cadena, incluido los complejos hoteleros Barceló Sol y Mar -Palma Real-Arenas Blancas-Puntarenas-Caleta y Villa Cuba-Las Morlas”, informó Cubadebate el pasado día 26.

Imagen tomada de Cubadebate

Para tener una idea más concreta sobre la necesidad de activar el turismo (en Matanzas, por ejemplo) y su situación reciente, algunos datos son esenciales. Según Ivis Fernández, delegada del MINTUR en la provincia yumurina, “las operaciones con el mercado nacional promedian cerca de 5 180 vacacionistas diarios, en las 15 instalaciones en funcionamiento”. 

“Como el de mayor cantidad de huéspedes tenemos al Hotel Tuxpan, de la cadena Cubanacán, grupo empresarial con un 32% de alojamientos, el de mayor porcentaje de ocupación en este gustado polo de sol y playa”, informó la funcionaria.

De igual forma, y ajustándose a la nueva realidad, 9 000 trabajadores del sector se han capacitado en las medidas de bioseguridad para evitar el contagio del nuevo coronavirus de los visitantes y de los propios empleados. En correspondencia con esto, fueron más de 62 000 los turistas nacionales que pernoctaron en hoteles de este balneario durante los primeros 12 días de agosto.

Desde adentro

Independientemente de todas las indicaciones, medidas y proyecciones que ha presentado la dirección del país en estos días relacionados con el tema; resulta sustancial tener una mirada mucho más cercana.

El proceso de reservación es de las cuestiones más controvertidas en la actualidad. Por ello, Osnier Fonseca Cabrera, vicepresidente de mercadotecnia de Islazul, afirmó al periódico Granma que se habilitó para los usuarios de la plataforma Transfermóvil una opción de reserva en los sitios web y para pagar mediante la aplicación, de manera que no solo agiliza el proceso, sino que evita las aglomeraciones en los puntos de venta. 

Por su parte, las turistas cubanas Thalía Camejo y Lorenys Gulin, ambas con reservación de finales de julio para el campismo Cuevas de los Portales, Pinar del Río y el hotel Meliá Sol Palmeras, Varadero, respectivamente, afirman haber realizado la reservación de manera presencial en las agencias correspondientes.

Otro de los temas más recurridos por el público lector, incluso futuros visitantes, ha sido el protocolo médico de esas instalaciones turísticas. La doctora Yadira Fernández, al frente del personal de salud en el hotel Arenas Blancas (equipo que también comprende a un epidemiólogo y a tres enfermeros) afirmó a Cubadebate que “antes de entrar a la instalación le hacemos la toma de la temperatura, la desinfección de las manos, del calzado y del equipaje, además de mantener con ellos una comunicación constante por si presentan algún tipo de sintomatología respiratoria”.

Imagen tomada del grupo de Telegram Hoteles y Villas en Cuba

Sin embargo, Thalía y Lorenys aseguran que las medidas de obligatorio cumplimiento durante su estancia eran solamente el uso del nasobuco, el distanciamiento físico, mantener el lavado de las manos con agua, jabón y las soluciones cloradas, quizá porque no había ocurrido aún el retroceso epidemiológico de parte del occidente del país. Al llegar se les realizó la desinfección de las maletas y se les midió la temperatura corporal, sin obviar la pesquisa diaria.

No obstante, Lía Pons, vacacionista de principios del mes de agosto, sentenció que “llevar los resultados negativos de la prueba rápida, con un control de la temperatura, era indispensable”.

Sin embargo, dos usuarios de las redes, miembros del grupo de Telegram Hoteles y Villas en Cuba, no están completamente satisfechos con los servicios. Uno de ellos, cliente de Villa Trópico, Gran Caribe, perteneciente a la cadena Cubatur, afirmó que en ningún momento le tomaron la temperatura, ni se desinfectaron las maletas, “solo nos echaron líquidos alcohólicos en la entrada del buffet, en ningún otro sitio”. Asimismo, no pudo ofrecer declaraciones sobre el personal médico del lugar puesto que no tuvo contacto con ellos. 

Imagen tomada de Trabajadores

En carta enviada por el usuario al hotel expresó: “No considero que fue mala mi estadía porque la idea era que mi hijo disfrutara de playa y piscina junto con sus primos, pero yo quedé disgustada y muy por debajo de mis expectativas en cuanto a todos los buenos criterios que tenía del lugar”.

Por su parte, el otro usuario del grupo de Telegram respecto al hotel Vista Azul dijo que, a pesar de estar bien surtido el buffet, disfrutar la excursión en catamarán, la comida y el servicio del restaurante italiano, encontró las colas demasiado extensas, muchísimas personas y mala atención al cliente por parte de los trabajadores.

Eslaidy Pacheco, camarera de Alojamiento del hotel Playa Santa Lucía, de la cadena Caracol, en Camagüey, afirmó: “el público cumple con las medidas sanitarias porque se les exige, pues son bastante indisciplinados, sobre todo en los recreativos”; no obstante, no duda en objetar que existe inconformidad en los clientes por el obligatorio cumplimiento de las medidas de bioseguridad, la lentitud del servicio y las extensas colas, todo ello provocado por la misma concurrencia de reservaciones.

Asimismo, aclara que también el personal de trabajo debe desarrollar un protocolo específico, cambiarse de ropa y zapatos a la entrada de la instalación en el taquillero de los trabajadores, medirse la temperatura, usar nasobuco, gorro y prescindir de las prendas, separar las mesas de los restaurantes (deben estar sin manteles), respetar las líneas señaladas en el suelo, entre otras. 

Sin embargo, el Dr. Alejandro Delgado Castro, decano de la Facultad de Turismo de la Universidad de La Habana (FTUR), señaló que “la presencia de personal de salud en nuestras instalaciones turísticas es una de las fortalezas que menos promocionamos en la comunicación al turismo, siendo clave desde antes de la aparición de la COVID-19 como atributo propio, diferenciador, de nuestro producto. Esto ha sido comentado por el propio Ministro de Turismo en varias ocasiones y su promoción es parte de las acciones que se están diseñando en la constante renovación del producto turístico cubano”. 

“Los trabajadores de las instalaciones han pasado por un proceso de capacitación en los protocolos sanitarios que se establecieron y la seriedad con que se ha asumido su implementación habla de la labor que ellos desempeñan, tanto directivos como trabajadores, incluyendo al personal de salud. La prueba de ello está en la prácticamente nula ocurrencia de eventos de transmisión originados en estas instalaciones, hasta el día de hoy”, informó el funcionario. 

Respecto a ello, María José Figueroa, vacacionista del hotel Iberostar Bella Costa de Varadero, con reservación de finales de julio, afirmó sentirse segura, satisfecha y muy cómoda con el servicio. Además, “el protocolo sanitario fue bastante riguroso, desde que nos bajamos de las guaguas con la desinfección de las maletas, nuestras manos, un médico nos tomó la temperatura y nos recogió todos nuestros datos”, entre otras medidas. Resaltó, que la instalación regalaba mascarillas quirúrgicas desechables cada vez que se pasaba frente al lobby, con el objetivo de evitar el uso de un mismo nasobuco todo el día y, por tanto, la pérdida de su efectividad. “Las condiciones estaban creadas para que no ocurriera un rebrote dentro de la instalación”, aclaró.

¿Cuánto aporta el turismo como actividad económica al país anualmente?

“El turismo constituye una importante actividad económica para Cuba. En términos cuantitativos, los ingresos brutos provenientes de la actividad turística superaron los tres mil millones de dólares en 2017, si bien en los últimos años ha sido prácticamente imposible volver a alcanzar esa cifra. Aunque esos ingresos constituyen una pequeña parte del PIB del país (cerca del 3%), son una parte importante de las exportaciones, además de la generación de empleos. A eso se le añade la inversión en el sector, tanto nacional como foránea, que dentro de la economía cubana es de una magnitud relativamente considerable”, explicó el Dr. Delgado Castro.

Analizó también que dos cuestiones más lo hacen jugar un rol fundamental, una estratégica y otra táctica. “Desde el punto de vista táctico, a diferencia de otros sectores de la economía, los ingresos turísticos se traducen relativamente rápido en liquidez, dinero que puede ser utilizado en un corto plazo para otras necesidades nuestras y el propio desarrollo sectorial.

“Desde el punto de vista estratégico, el turismo tiene (o debe tener) un efecto multiplicador sobre la economía en general, a partir de la demanda de bienes y servicios que genera. El alcance y volumen de ese efecto es un fenómeno al que se le presta atención desde la dirección del país y muchas de las medidas económicas que se han tomado van encaminadas en este sentido”, puntualizó.

Por otra parte, “es vital la reapertura gradual de los distintos sectores de la economía en función del contexto, no solo porque es importante para los destinos turísticos cubanos y la economía a nivel nacional, sino también para la economía local y familiar”.

“Es preciso señalar que desde el punto de vista higiénico-sanitario estas acciones tienen el visto bueno del organismo rector en el país, el Ministerio de Salud Pública y se siguen los protocolos aprobados por el propio MINSAP”, aclaró el decano.

¿Dejaría Cuba de ser un destino turístico seguro?

A pesar de las inquietudes de los visitantes, incluso de las opiniones personales, Lía, Lorenys, Thalía y los dos usuarios de las redes, coinciden en que Cuba es un destino turístico seguro tanto para vacacionistas extranjeros como nacionales.

El decano de FTUR, además de considerarlo así, explicó que esta afirmación tiene varias aristas: “Primero, la seguridad turística es como el proverbial horizonte, una meta a la que no se llega nunca del todo, pero que sirve para avanzar en la dirección correcta. Hay que partir del hecho que la seguridad es, ante todo, una percepción del visitante, más allá de las medidas que usted tome desde la oferta”.

“Desde la academia hemos tenido la oportunidad de compartir con varios expertos a nivel mundial en el tema y realizar nuestras propias investigaciones; es increíble el sinnúmero de detalles que influyen o determinan el nivel de seguridad de un destino turístico, desde los niveles de criminalidad hasta la correcta señalización pública, pasando por supuesto por el acceso a información útil y veraz y obviamente por las cuestiones de sanidad pública”, afirmó. 

Refiriéndose a este último aspecto expresó: “Hay un trabajo realizado desde los comienzos del impulso al desarrollo turístico alcanzado en los últimos 30 años, que se expresa de distintas maneras, como la creación de una red de clínicas y otras instalaciones de salud con capacidad para la atención a visitantes y el establecimiento de las llamadas postas médicas en cada instalación de alojamiento, en función de su tamaño y distancia de los centros asistenciales de salud”.

“En lo referente específicamente a la pandemia, los protocolos ya mencionados han demostrado su efectividad, así como otras medidas que se estarán implementando, como la utilización de los espectaculares resultados de las ciencias biomédicas en medio de esta ʻnueva normalidadʼ que prometen elevar aún más dicha efectividad. Por último, tomar en cuenta que también calificaciones como ʻdestino seguroʼ son esencialmente relativas, parten de la percepción que se tenga desde la demanda y ello ocurre inevitablemente por comparación. En este sentido, Cuba se ha posicionado como un destino seguro con respecto a sus competidores en el área del Caribe”.

Pasado inmediato

Las recientes condiciones climatológicas propiciadas por el paso de la tormenta tropical “Laura” por nuestro país obligaron a tomar medidas preventivas en toda la región. El MINTUR informó el pasado 23 de agosto en su sitio web “la suspensión de las reservaciones de alojamiento y excursiones, en hoteles y bases de campismo, de todo el país, a partir del 24 de agosto del 2020”.

De igual modo, recalcaron que los afectados podían posponer su reserva para cuando decidieran y a los que no optaran por esta alternativa se les reintegraría el 100% del valor de su reserva. “Para ello deben de ponerse en contacto con las Agencias, hotel o buró de Campismo donde realizó la reserva, después que se reanuden en Fase Recuperativa”, informaron.

Por otra parte, el occidente del país, y en especial La Habana, enfrenta una compleja situación epidemiológica. Debido a ello se decidió implementar a partir del primero de septiembre nuevas medidas restricitivas para reforzar el aislamiento físico en la capital cubana, según se informó en el espacio televisivo Mesa Redonda. Por supuesto, el turismo nacional (en este caso los vacacionistas habaneros) se verá afectado.

Una de las medidas a tomar es la eliminación del traslado interprovincial por motivos turísticos, vacacionales u otras causas. Reinaldo García Zapata, gobernador de La Habana, precisó que “existen un total de 2 973 reservaciones para instalaciones hoteleras, para lo cual se establece el reintegro del dinero o el cambio de la reserva”.

¿Será este el momento adecuado para vacacionar? ¿Serán estas medidas, definitorias para controlar completamente la situación epidemiológica del país? ¿Cesará la indisciplina respecto al contagio? Estos ya son temas de un próximo reportaje.