Hechos trastocados

Estados Unidos acusa a Julian Assange de piratería informática y espionaje. El país no perdona la insolencia de un hombre y, como castigo, le promete 175 años de cárcel. Los justos, que son unos pocos,piden que sea libre y abogan por que sus manos y sus pies –los de Assange– no acaben siendo clavados en la bruta cruz del escarmiento.

Los amos de la pasarela fashion donde desfila a sueldo la “libertad de expresión” la esperan en la escalerilla –a la libertad– y, apenas baja, le atan una correa en el cuello, le tocan las nalgas y le dicen:“vamos”.

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“Misión Imposible 7”, la película, continúa su proceso de filmación tras detenerse meses atrás ante la amenaza del coronavirus. El director comparte, buen pescador, una toma con cierto riesgo para que al mundo se le vayan saliendo las babas. Sin duda, buenas noticias comparadas con los fríos números de este lunes, cuando suman casi 27 millones y medio los que han sido oficialmente “tocados” por la COVID-19 y prácticamente 900 000 quienes no han sobrevivido a ella.

En paralelo, se anuncia que en noviembre de 2021 saldrá este filme en el que, de seguro, veremos a Tom Cruise dar brincos de mentira y poner cara de tipo heroico, preocupado, sexy, rudo. También se dice –así, como chisme de alfombra roja– que la parte 8 aparecerá en el onceno mes de 2022. El mundo de las babas caídas ya tiene certeza, por lo menos, de la fecha tope para el éxito de los héroes de industria.

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Y, a propósito de lo superfluo, Tedros Adhanom, director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunció, casi sin querer, que habría una nueva pandemia. Una no, muchas; la historia demostró –asegura el funcionario– que las grandes epidemias forman parte de la realidad.

Esta aún no termina y mister Tedros suplica a la comunidad internacional para que, en lo adelante, se invierta más en la salud y, de esa forma, se combatamejor la otra que viene, cuyo nombre y saña aún nadie conoce. En la foto que coloca la agencia –percepción muy personal– el alto ejecutivo luce cansado.

Breve contexto (para nada adicional)

China, en defensa de sus empresas, llama acosador a Estados Unidos. Mientras tanto, India lanza un vehículo de tecnología hipersónica y le susurra a sus vecinos mal llevados que ya puede desarrollar la próxima generación de misiles crucero. 

El presidente de Siria dice gracias a Rusia quien, al darle la mano al país de Oriente Medio, le pasó unas maletas salvadoras que la diplomacia ha bautizado como “apoyo político, militar y económico”.

En África (31 000 muertos ya por la pandemia) piden institucionalidad para Mali, al tiempo que dan fe sobre un ataque suicida en coche bomba a una base militar en Somalia, lo que nos hace afirmar que, aun en el cuerno del continente madre, queda gente que cree en lo que hace y dice, al precio de su vida, para bien y para mal.

En América, la FARC (partido político, desarmado) denuncia daños ambientales y presuntos actos de corrupción relacionados con una obra hidroeléctrica que se ejecuta en el río Cauca. Asimismo, Rafael Correa, uno de los grandes traicionados de los últimos años, alega que el caso “Sobornos” resulta nada más y nada menos que un montaje.

*ilustración por Raúl Morejón de León