Crónica Internacional III

por Mario Ernesto Almeida

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad), declaró que los países africanos necesitarán 200 mil millones de dólares, como mínimo, para solventar los costos socioeconómicos de la Covid-19.

El informe asegura igualmente que la inversión extranjera ha caído y que hasta el 2022, por lo bajito también –nunca mejor dicho–, continuará por el suelo. Por si fuera poco, los que tienen más plata quieren pagar menos, por culpa de sus cautelosas medidas de contención  antipandémicas.

De acuerdo con estimaciones de la propia Unctad, el equivalente a cerca de 88 mil 600 millones de dólares se fuga anualmente, desde allí, a los países desarrollados, que tienen esa mala costumbre de comer sin pagar desde hace rato.

Continente Madre le dicen. Ven como un derecho que trabaje para ellos, que les dé lo que tiene y, cuando no, se lo arrebatan a la fuerza. África no necesita que le den nada, pero sí que dejen de quitarle. Madre mal querida… bajo constante traición.

Hasta el momento, la lástima no da buenos resultados como herramienta de cambio.

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Dice Noam Chomsky que Julian Assange prestó un servicio enorme a todas las personas que valoran la libertad de expresión y la democracia. Evidentemente, hay muchos que no lo creen así y nos cuentan que traicionó y la traición, ya saben, tiene hasta un círculo del infierno dedicado a ella sola: el noveno.

Lo que pasa es que últimamente no se confía mucho en el castigo postrero y, como diría el sensible Álvaro Torres, “nadie se va debiendo nada”, por si las moscas…

Pero si algo ha demostrado la historia es que, en temas de santidad, se ha de poner desconfianza hasta en los inquisidores. En el propio juicio donde los abogados de Assange leyeron la carta de Chomsky, también salió a relucir, así, de carambola, que el espía resultó espiado durante su estancia en la embajada  ecuatoriana en Londres. 

La CIA, al parecer,  quería estar al tanto… ella sí puede

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El Pepe Mujica dice que se va. Que está viejo, medio enfermo y tiene que cuidarse de la Covid-19. Es uruguayo de pura chacra y político de vicio, de los que necesitan estar… y sin embargo se marcha. ¡Qué cosa!

El Pepe sabe de dolores, ha estado loco, preso, loco y más preso después. Ha cautivado al mundo con su sencilla pero contundente variante uruguaya del español, e incluso ha logrado que, en ciertos momentos, muchos piensen que su país ha jugado un equilibro poético en medio de las tiraderas sucias de la arena internacional.

¿Se le extrañará al Pepe? ¿Cumplirá con su amenaza? ¿Estaremos viviendo su regreso definitivo a la chacra?

Dejará su lugar en el senado, según cuenta, para no ser un mal senador. Debe ser que el Tupa piensa, habla y vive como buen político y ser bueno y digno a veces cuesta la silla.

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