Crónica Internacional VI: Los amigos de España

Por Mario Ernesto Almeida

El ultraderechista partido Vox, de España, ha presentado una moción de censura contra el Gobierno que encabeza Pedro Sánchez. Como en cualquier lugar de este mundo donde una gota rojiza –como Unidas Podemos– matice un tanto la copa, los y las paladines del libre-mercado se erizan y, cual buenos felinos, sacan los colmillos y ensucian las garras de tierra (de más tierra) para garantizar que el arañazo infecte.

El Partido Popular (PP) le sigue el juego en un ambiente de malos, muy malos, menos malos, segundones; en el gallinero del Parlamento tienen vuelo fácil palabras como “fascista”, “ladrón”, “mentiroso” … en cualquiera de las direcciones, unas veces de la manera más cruda posible, otras con desgaste de ironía, cual si se tratase de una obra de Oscar Wilde.

La respuesta de Sánchez en Twitter ha sido correcta, diplomática, atinada, firme, al más clásico estilo de la “pura y casta” socialdemocracia: “La gran mayoría cierra el paso al proyecto de odio, furia y choque de la ultraderecha. Vox no convencerá, pero tampoco vencerá. Más avance, derechos y libertades, entendimiento. Ese será el resultado constructivo de esta Moción de Censura”.

Por su parte, Pablo Iglesias, vicepresidente del Gobierno y secretario general de Unidas… ha aprendido a responder a los absurdos con elegancia e histrionismo: “Hay algo curioso en las cosas sobre las que ustedes nos acusan –increpa el melenudo. Ustedes nos han acusado de cuentas en Paraísos Fiscales, ustedes nos han acusado de financiación ilegal, ustedes nos han acusado de cometer delitos en las obras de nuestras sedes, ustedes nos han acusado de destrozar a martillazos dispositivos informáticos, ustedes nos han acusado finalmente de machismo.

Foto: Tomada de la cuenta en Twitter de Pablo Iglesias.

“Ustedes de lo que me están acusando es de ser un dirigente del PP –se ve a la increpada nerviosa moviendo los dedos en negativo. Y claro, yo ya le digo que no soy perfecto, pero no es muy verosímil hacer creer que yo soy un dirigente del PP. Le propongo algunas acusaciones más verosímiles:

“Acúseme usted de querer subir los impuestos a los ricos, soy culpable; acúseme usted de querer más intervención del Estado en la economía, soy culpable; acúseme usted de querer una banca pública y más empresas públicas, soy culpable; acúseme usted de querer una República para mi patria, también soy culpable de eso. Señoría, hay un refrán castellano enormemente cruel y que le viene a ustedes al pelo: “se cree el ladrón que son todos de su condición (aplausos)”.

Por su parte, como un ametrallador de altos quilates de vergüenza, se encuentra Juan Carlos Monedero. El peliagudo profesor de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, también fundador de Unidas… dejó claro en un tweet que “El circo de la Moción de Censura de Vox es puro Trumpismo. Odio, mentiras y humo, mucho humo. Bueno, y algún negocio. Que tienen que pagar la hipoteca de un millón de euros”.

“Nos procesan con acusaciones falsas de oficiales de la guardia civil; juezas, amigas del PP, que incluso con mentiras quieren encarcelarnos; nos gobiernan necias al servicio de empresarios miopes y letales; en el Parlamento se defiende a Franco y nos amenazan. Ven, Superman”, dijo en otro.

“Al final –suspira el amigo Monedero en uno de sus videos–, estos que van hasta con la ropa interior… con la bandera de España, hacen mucho mal a España. Mal cuando la gobiernan y aún peor cuando no la gobiernan, porque es que no les importa reventar el país, si no lo tienen de rodillas…”

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