Crónicas de Reordenamiento. La Odisea del transporte en La Habana

Cada mañana, al despuntar el día inicia con este la Odisea del transporte en La Habana. A raíz de la situación epidemiológica en la ciudad ha sido necesario limitar la frecuencia de los ómnibus, y apelar a la consciencia de las entidades estatales para contribuir al traslado de pasajeros, lo que no siempre tiene las mejores historias.

Inspectores del transporte y gestores en la vía pública, donde se encuentren aseguran con su trabajo que en los ómnibus viaje solo la cantidad de pasajeros autorizados, o al menos eso se pretende. Así como otros interceden ante los quasidueños de los vehículos estatales que alegan ir solo hasta el doblar de la esquina para evitar trasladar personas que dependen del transporte público para llegar a sus trabajos.

Muchas veces los choferes estatales ignoran a los inspectores del transporte, lo que es penado por la ley.

Varias opciones se han promovido en la ciudad con el fin de aliviar la estancia en las paradas de mayor tráfico en los horarios pico, aunque aún resulta insuficiente. Teletrabajo, trabajo a distancia, trabajadores al 60% en sus casas y los estudiantes recibiendo las materias vía Whatsapp, podría pensarse que han aliviado la situación, pero por el contrario es este uno de los momentos en los que más incertidumbre existe respecto al transporte.

El abuso nuestro de cada día

¿Chofer, llega a La Habana?

Es una pregunta común cada día para miles de habaneros que se trasladan al centro de la ciudad a diferentes horas. Una de las respuestas más comunes es:

Me quedo aquí.

O paran los taxistas furtivos que sin licencia operan y sin vergüenza ninguna te dicen son 20, 25 y hasta 30 pesos. Entonces viene la duda tomar ese taxi o no. Por un lado, urge llegar al destino, por otro sabemos que ese no es el precio establecido y además es un asalto al bolsillo proletario.

Ante la demanda los taxis ruteros resultan insuficientes y los ómnibus otro tanto. Por lo que los gobiernos municipales y el ministerio de transporte han optado por alternativas sostenibles y sustentables como los mototaxis ecológicos, el fomento del empleo de la bicicleta en zonas urbanas, aspecto en el que queda mucho por hacer, y el acercamiento a la población de las necesidades básicas.

Son las mujeres las protagonistas de la iniciativa de los mototaxis ecológicos, una opción inclusiva en un sector casi exclusivo de los hombres.

Por otro lado, vemos pasar de largo a muchos vehículos estatales vacíos o con capacidades pudiendo llevar consigo al menos a una persona de las que esperan en las paradas y esto no ocurre. Entonces cabe entender que muchas veces los choferes velan por su seguridad y también las de las personas que transportan regularmente, pues nadie sabe quien es portador del COVID o contacto de un caso positivo, lo que no quiere decir que no existe de todo en la viña del señor.

Tal parece que la única solución es un sálvese quien pueda, de manual o hacerse la idea que estamos en modo fitness y reaprender a caminar o desempolvar la bicicleta. Tampoco ayudan las reglas de muchos centros de trabajo que, ante esta situación y bajo la batuta de personas que o pisan el asfalto mantienen los mismos horarios restrictivos de siempre para quienes continúan trabajado de manera presencial, y mucho menos la actitud de otros a quienes se les ha dado ventaja con horarios flexibles y se toman la mano.

Es la disciplina un medio para lograr aliviar la actual situación epidemiológica desde diversos frentes.

Queda por nosotros ser consecuentes, pensar en soluciones por nosotros mismos y no esperar que el Estado y las instituciones siempre den la solución. Toca hacer lo que a cada quien corresponde ya sea madrugar, caminar, o simplemente esperar.

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