Por Mónica Abascal y Penélope Orozco

12:15 pm (17:15 GMT). Miércoles 6 de octubre de 1976. Aeropuerto Seawell, Bridgetown, Barbados. Un DC-8 de Cubana de Aviación despega rumbo a Jamaica y luego a La Habana. 35 mil pies de altura, giro de salida a la derecha con destino a Kingston.

12:23 pm (17:23 GMT). Dentro de la cabina de la aeronave cubana…

-¡Cuidado!- se escucha la voz del capitán Wilfredo (Felo) Pérez.

-Felo, fue una explosión en la cabina de pasajeros y hay fuego- responde el copiloto Miguel Espinosa Cabrera.

-¡Regresamos de inmediato, avisa a Seawell!- grita Felo.

– Seawell… CU-455 -CU-455… Seawell. ¡Tenemos una explosión y estamos descendiendo inmediatamente, tenemos fuego a bordo!

– Seawell… CU-455 -CU-455… Seawell. ¡Tenemos una explosión y estamos descendiendo inmediatamente, tenemos fuego a bordo!

Siete minutos de maniobras aéreas para salvar la situación. Se escucha una segunda explosión en el área de los baños traseros. Felo pierde el control del avión…

– ¡Eso es peor! ¡Pégate al agua, Felo, pégate al agua!- estas fueron las últimas palabras conocidas de Miguel.

Eran 73 personas a bordo que perdieron la vida.

EE.UU. y el terrorismo contra Cuba

3478 cubanos fallecidos y 2099 incapacitados, son las grandes cifras que ha dejado el terrorismo norteamericano en Cuba durante más de 60 años. Numerosas son las víctimas, pero también las alternativas empleadas en estos actos; desde quemas de cañaverales e incendios en los centros laborales, petardos en cines, escuelas y hasta una invasión mercenaria que fue truncada a tiempo por campesinos, obreros y milicianos.

El Gobierno norteamericano se vale para la realización de estos actos de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), y la Fundación Nacional para la Democracia (NED). La primera se fundó en 1947, considerada en la actualidad como principal epicentro de la subversión contra Cuba.

La segunda tiene sus orígenes en el Plan Marshall (1948) y la Alianza para el Progreso (1961), creada para enfrentar las nuevas condiciones políticas globales como antes de la II Guerra Mundial y del triunfo de la Revolución cubana. La tercera fue creada por Ronald Reagan para continuar las acciones secretas de la CIA.

En el afán de socavar política y moralmente a los gobiernos de izquierda y progresistas de América Latina, los gobiernos norteamericanos de turno convierten a Cuba desde los mismos inicios de la Revolución en uno de los principales puntos de mira de las agendas de estas organizaciones.

Tal es la situación que tras pasar el año 1959 con resistencia notable por parte del pueblo cubano, el gobierno norteamericano comenzó a arreciar las formas de terrorismo hacia nuestro país. La primera materialización de ello fue la explosión del vapor La Coubre, el 4 de marzo de 1960.

Luego vino la quema de los cimientos de la tienda El Encanto, la más lujosa por departamentos el país. También ocurrieron los bombardeos a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba. Claro preludio de lo que sería la primera derrota del imperialismo en América, pero también el asesinato de miles de cubanos.

Sin aceptar la derrota, el gobierno norteamericano creó el más vasto programa emprendido por el Gobierno de Estados Unidos contra una nación extranjera en la década de los sesenta, la Operación Mangosta, con la cual se realizan más de 600 atentados a Fidel Castro.

“Cuba tuvo que sacrificar en dos ocasiones su masa porcina. En 1981 el dengue hemorrágico contagió a casi 400 mil personas, 158 de los contagiados fallecieron, de ellos 101 eran niños (…) Solamente en los primeros meses de 1962 se contabilizaron 5870 actos terroristas contra Cuba”, afirmó recientemente en la Mesa redonda, Fabián Escalante, Ex Jefe de la Seguridad del Estado.

Las víctimas continúan…

Llega 1963 y el gobierno estadounidense prepara una nueva estrategia y oficializa el bloqueo económico, comercial y financiero contra nuestro país.

Teniendo en cuenta lo plasmado en el documento de actualización al Informe del Secretario General (A/75/81) sobre la resolución 74/7 de la Asamblea General de las Naciones Unidas:

“A precios corrientes, los daños acumulados en casi seis décadas de aplicación de esta política ascienden a 147 mil 853,3 millones de dólares.  Tomando en cuenta la depreciación del dólar frente al valor del oro en el mercado internacional, el bloqueo ha provocado perjuicios cuantificables por más de 1 billón 377 millones 998 mil dólares”.

En la década del 70 del pasado siglo, se ponen a funcionar más actos terroristas con las modalidades ya conocidas e insertan nuevas alternativas como la guerra biológica. La fiebre porcina, el moho azul de tabaco y el dengue hemorrágico son algunos ejemplos de las enfermedades introducidas en Cuba en ese período.

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Finales de los 70. Última dictadura de Argentina. Situación política y social muy tensa. Represión, desapariciones, centros clandestinos de detención y tortura.

1976. Jesús Ceja de 22 años y Crescencio Galañena de 26 años, diplomáticos cubanos de la Embajada de Cuba en Argentina, desaparecieron sin dejar rastro alguno. Único delito: trabajar en la embajada de un país socialista.

Centro de Tortura de Automóviles Orleti. Se escuchan gritos, golpes… torturas. No son solo Jesús y Crescencio. Dos días después del secuestro, última fecha en que alguien los vio.

Junio de 2012, afueras de Buenos Aires, unos niños encuentran tanques con cemento donde asomaban restos humanos. Criminalistas, policía argentina y autoridades llegan al lugar. Uno de los restos pertenecía a Crescencio, los otros eran de María del Carmen Clemente, empleada del Colegio de la Embajada cubana en Argentina.

Continúan las investigaciones. Mayo de 2013. Aparecen en un lugar cercano los restos de Jesús, también en un tanque con cemento.

Habían pasado 30 años…

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Félix García, Enrique Valdés, Juan Mulens, Sergio Pérez, Adriana Corcho, Efrén Monteagudo, son mártires de nuestra Revolución y víctimas también de los actos terroristas implementados por EEUU en la década del 70 y principio de los años 80. Todos eran diplomáticos en embajadas cubanas en otros países. 

Ciberterrorismo contra Cuba

Solo un día después del 11 J. Ataques frecuentes al ciberespacio.

Objetivo: tomar el control de las bases de datos de los sitios web, obtener información de valor (conocidos como inyección SQL) y crear condiciones para mantener dicho control en el tiempo.

Herramientas: direcciones IP registradas en proveedores de servicios de telecomunicaciones de Estados Unidos de América, Reino Unido, Francia, Turquía, Alemania y Países Bajos.

Método: generación de muchas solicitudes a un servidor hasta que excedió su capacidad de procesamiento y colapse, atentando contra la disponibilidad de los sitios web en internet, al ponerlos fuera de línea.

Ciberatacados: sitio webs de la Presidencia de Cuba, Ministerio de Relaciones Exteriores, Cubadebate y Granma.

¿Existe o no el ciberterorismo? Partiendo de que un ciberataque constituye una acción que se ejecuta con intencionalidad, incluso en su modalidad simulada para identificar y solucionar vulnerabilidades como defensa proactiva; sí, existe el ciberterrorismo y Cuba ha sido víctima en repetidas ocasiones. Pero para conocer algunos ejemplos es preciso relatar el entramado que existe tras aparentemente simples hackeos

El Centro de Operaciones Especiales de la CIA tiene varias direcciones, entre ellas el Grupo de Acción Política. Ese grupo se especializa en desarrollar tareas para cambiar gobiernos que no son de agrado del gobierno norteamericano, por supuesto, con Cuba en primer lugar, con el empleo desde operadores políticos hasta comandos.

“Hace 10 años aproximadamente que la ciberguerra forma parte de las tareas del gobierno norteamericano. Para ello reclutan a personas de diferentes especialidades en determinada acción concreta contra un país, ahí se encuentran los ciberguerreros, hackers que emplean el ciberespacio para sabotajes, obtener información, entrar a los servidores del ICRT, de periódicos, etc”, detalló Raúl Antonio Capote, ex agente de la Seguridad del Estado y actual Jefe de la Redacción Internacional del periódico Granma. 

En continuidad a las amenazas, en el 2018, el propio presidente Donald Trump ordenó la fundación de la Fuerza de Tareas en Internet para Cuba, también conocido como Grupo Operativo de Internet para la subversión en Cuba. Esta fuerza reúne a hackers, influencers, ciberguerreros, personalidades, informáticos, psicólogos, haters y todo esto unido al ciberbullying se ha empleado para atacar a Cuba.

Ley “Mordaza”

Ante este escenario se hizo preciso la creación de un Decreto-Ley para regular las telecomunicaciones en Cuba, prohibir la difusión de noticias falsas y la incitación a la violencia, poner límites a los contenidos que por su carácter ofensivo atenten contra el Estado cubano y los ciudadanos.

A raíz de la aprobación del Decreto-Ley # 35 de la Telecomunicaciones, las tecnologías de la información y la comunicación y de uso del espacio radioeléctrico se gestaron algunos estados de opinión. Estos estados de opinión defendían que esta decisión del Gobierno fue desesperada tras los sucesos del 11J y que lacera la libertad de expresión. Sin embargo, esta legislación surge antes, a partir del cronograma legislativo previsto para Cuba tras la aprobación de la Constitución de la República en 2019. ¿Era preciso su previa aprobación? Sí.

La pandemia y los cambios de carácter más urgente realizados en el país ralentizaron su aprobación, pero “efectivamente hubiera sido mucho más útil que se aprobara en otro momento, los escenarios quizás hubieran sido diferentes. Sin dudas, legítima y necesaria es”, sentenció Capote.

¿Legítimo el Decreto-Ley No.35? Todo país soberano está en pleno derecho de coordinar las estrategias necesarias para su defensa, el propio Estados Unidos lo hace… desde el 2001 mantiene el Centro de Compromiso Global del Departamento de Estado, “donde se puede incluso penalizar con varios años de prisión por publicar una frase ofensiva contra el Gobierno Norteamericano o que pueda ser interpretada como vínculo con actos terroristas, por publicar mensajes de odio, sin olvidar los filtros que establecen el uso de palabras en las redes sociales”, afirmó Capote.

Asimismo, Francia desde 2018 posee una ley contra la manipulación de la información; Brasil en 2020 aprobó una sobre la libertad, la responsabilidad y la transparencia en internet; Argentina cuenta con el Observatorio de la Información y de la vigilancia simbólica en medios de plataformas digitales; mientras que Estados Unidos desde 2001.

El decreto-ley No. 35 prohíbe acciones que atenten contra la moralidad pública, incluso evita el acoso y en sentido general, todo lo que afecte la integridad y el honor de una persona. No obstante, “una persona puede ser penalizada por compartir una noticia falsa si forma parte de la creación de esa noticia o está comprometido con ella, porque cabe la posibilidad de que hayas sido manipulado, es labor de las autoridades estudiar el escenario y determinar realmente los roles de las personas involucradas”.

“Hay que establecer la diferencia entre un operador político que está desarrollando una campaña para lograr un fin en contra de la Revolución, de una persona que tenga una opinión diferente. La ley se refiere en este aspecto al cibersicario, a los haters que realiza ciberacoso, la mayoría vinculados a las campañas contra Cuba”.

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Haymel Es­pi­nosa Gómez, hija de Miguel Espinosa, copiloto del avión CU-455 saboteado el 6 de octubre de 1976:

«La tragedia cambió mi vida. Poco tiempo antes del atentado en Barbados, yo estaba aprendiendo a tocar la guitarra. Mi papá me había armado una con partes de otras más viejas. El día antes de su partida, me juró que a su regreso a casa el 6 de octubre me traería una nueva, ya había reunido el dinero. Ese día habría ido a buscarme a la escuela con ella en las manos. Así lo imaginaba. La guitarra nunca llegó, él tampoco y yo nunca más quise tocar».