Sociedad

Cuentos censurados y de hadas. Crónica internacional II

por Mario Ernesto Almeida

En El Salvador, el ejército fue claro cuando recién denegó el acceso a sus archivos históricos. En esta ocasión, no cerró puertas a la prensa roja o a la amarilla o a los sabuesos del periodismo de investigación; no pasó tres pestillos y cadena ante la nariz curiosa de algún historiador con “horrible” olfato para regodearse en chismes.

Desde el 28 de agosto se había emitido la orden al Ministerio de Defensa. Paradójicamente, cuando este 21 de septiembre Jorge Guzmán se disponía a hacer su trabajo, Carlos Venegas le informó que no podía.

El amigo Jorge es juez e investiga la masacre de El Mozote (cerca de 1000 muertos, incluso bebés), acometida por las fuerzas armadas de ese país en 1981 y calificada por la BBC como la mayor de América Latina en tiempos modernos.

El “amigo” Carlos es coronel y alegó ante el magistrado que no poseía conocimiento de que efectuaría tal gestión. Como es un hombre libre, de un país libre también, decidió no firmar constancia escrita de su postura.

¡Abajo chismosos y metiches! ¡Viva la libertad!

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Animal Planet ha dedicado cerca de 10 minutos de su documental –uno de tantos– a los fotogénicos manatíes de Florida. Cuenta que aunque parecen focas no lo son, que tienen piel gruesa pero no grasa, que no resultan gordos aunque sí redondos y que últimamente están nerviosos y no comen porque pasan frío.

Los grandes captores visuales de la vida silvestre también lamentan que la especie en cuestión pueda desaparecer y denuncian, con aires cargados de mucho melodrama y poca revolución, que los hombres y las mujeres les estamos usurpando espacio.

No necesariamente para mal, insiste el producto comunicativo, pues en “tiempo de frío” dichos sirénidos se están concentrando cerca de donde las empresas de generación eléctrica –heroínas de este cuento– escupen el agua caliente con que refrescan sus sistemas.

No hay ni que decir que los manatíes, al menos unos cuantos en La Florida, están súper contentos con eso;tanto, que han decidido no recordarle a Animal Planet que el frío –una de las tantas causas que los acabará por matar– posee mayores  picos cada año producto del cambio climático, ese que las grandes compañías generadoras de corriente también suelen incentivar. Incluso esta que arropa manatíes y les recita “cuentos de hadas” antes de dormir.

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