Cultura

Cuestión de respeto, RIP Sensei

Ayer me llegaron las fotos del primer año de vida de Lucas. Sus padres querían una fiesta pero por el tema de la Covid-19 solo le hicieron las fotos inspiradas en la novela de Antonie de Saint-Exupéry.

Nuestro pequeño príncipe tiene dos chichones en la frente por culpa del afán de correr sin tener el equilibrio necesario para caminar. Lucas todas las noches abraza a su padre y se le rinde en el pecho. Yo solo le digo “coño mi hermano, nunca le faltes”.

Reviso Facebook por un rato, las redes están inundadas de una triste noticia. Me aparece Laura con su MaternalBlog hablando siempre de lo difícil y de lo feliz que se es cuando una se convierte en madre. Detrás de sus post está el lente de Vladimir, un padre que ama a sus hijos con locura y que sin él Laura no pudiera ser la madre que es.

Ayer me llamó mi mejor amiga de la Lenin. Una hora y media entre Estados Unidos-Cuba nos hizo un poco más cercanas. Su primera pregunta fue “Mami, ¿ahora con quién tú vas a bailar?

Entonces todas estas líneas en apariencia sin sentido lo cobran. El 18 de julio falleció en La Habana uno de los reguetoneros más conocidos, Daniel Alejandro Muñoz Borrego, El Dany, dúo de Yomil. Daniel era padre, tremendo padre también.

Solo había que seguirlo en Instagram para ver la complicidad tan grande que tenía con su hija Daniela. Pienso en todos los niños que conozco, en sus padres y en lo difícil que sería continuar una vida así. Esto no solo lo he sentido con ese suceso, sino también con otros que me han sido cercanos.

El Dany y su hija / Fuente: Instagram

No es justo que cuando esa niña tenga uso de razón y comprenda lo que ha pasado por estos días, lea que su padre murió a causa de esteroides como anunció Ota Hola, así sin más a la ligera. O por drogas, como corrieron bulos en las redes.

Especulaciones sobre la causa de muerte de El Dany / Fuente: Facebook
Post de la esposa de El Dany / Fuente: Instagram

En esta época cada vez es más difícil ejercer el periodismo. Tristemente la mentira, en muchos casos se adelanta, porque es más fácil inventarla que defender una verdad. Yomil en un video habló de lo sucedido, pidió respeto y se refirió a este mismo tema de las noticias falsas.

Otros criterios en redes también sorprenden por la indolencia de sus palabras. A veces no lloramos la pérdida de otras personas porque no las conocemos y cuando el dolor no tiene cara, no es cercano, no lo sentimos. Es duro pero real. La pérdida del Dany nos llega a muchos y eso hay que respetarlo.

También se percibieron posiciones que atacan a la figura por pertenecer al género del reguetón y quieren simplificar la pérdida comparándola con otras de músicos e intelectuales.

Comentarios de usuarios / Fuente: Facebook

Yo soy una periodista que baila, canta y goza el reguetón. Eso lo he hecho siempre, mucho antes de imaginar mi camino por el periodismo. En la Lenin yo “perreaba” en las recreaciones y lo digo sin tapujos.

Creo que mis primeras palabras ante mi grupo de periodismo fueron que me gustaba el reguetón. Las miradas indiscretas saltaron, pero no me importó. Prefiero ir de frente y no caer en hipocresías si de gustos se trata.

Varias veces he tomado clases de género y comunicación y sé perfectamente que hay letras violentas, que denigran a la mujer, repetitivas y sin sentido. El Dany a los veinte años estuvo en una jornada de masculinidades, según expresó en sus redes Julio César González Pagés. No justifico nada pero las letras del dúo no eran las peores.

Reconozco la urgente necesidad de lograr la equidad social… pero caballero el reguetón es pegajoso ¿Quién no lo ha bailado, ni tan siquiera ha movido su cuerpo? Escuchar un tipo de música no te define como persona, pero tus valores sí.

Siempre quise ir a un concierto de Yomil y el Dany. Me sé la discografía completa y puedo cantarla en cualquier lugar. Cuando me enteré de que ellos cerrarían unos Juegos Caribe no pude estar más feliz. Me llevé una nevera para la facultad y entre varios amigos compramos como seis botellas de vino, wisky y algo de ron.

Esa noche iba a ser única y lo fue. Vi en vivo al dúo, por primera y última vez, y como dicen por ahí le grité a Yomil “te amo”. Canté junto a la tarima muy cerca del Dany. Lloré con algún coro.

Hace unas mañanas, al despertar abrí WhatsApp, un estado me daba la noticia. Pero como sabueso busqué más información y no había nada, solo un post de Vistar sin muchos argumentos. A la hora y media se hizo viral. No solo la muerte si no las posibles causas de las cuales aún se espera un esclarecimiento. Yomil pide justicia en un video. Hay que esperar.

Las personas en Cayo Hueso salieron a las calles, por el Parque Trillo hubo  una manifestación pacífica, en Italia se escuchó su música en una gran plaza. En mi cuadra retumbaron sus canciones.

Procesión en honor a El Dany en parque Trillo

Sigo revisando Instagram y me adentro en la cuenta de danielababy veo alguna foto de papá descansando en el pecho de su hija, ella canta sus canciones sin aun articular bien todas las palabras, lo despierta, se ríe con él.

El Dany y su hija / Foto: Instagram

¿Acaso este dolor alguna vez todos no lo hemos sentido? Hoy se trata de dejar a un lado los gustos, la polémica, solo es cuestión de respeto.

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