Cultura y anatomía del consenso

Salam Mousa (Director del Centro de Investigaciones Sociales): Quisiera empezar diciendo que el consenso, para mí, no es por sí solo, una categoría; se relaciona directamente con otras como puede ser poder, opinión pública, liderazgo, y las reglas de concurrencia. Es como yo lo veo.

Se hablaba de que, finalmente, el consenso no es la opinión de la mayoría. A mi entender, es cuando la mayoría y la minoría llegan a un punto medio, y logran un acuerdo; eso es el consenso. Este, por supuesto, pasa por un tamiz puramente cultural y subjetivo, ¿qué vamos a aceptar consensuadamente? Los valores, por ejemplo, son consenso de la sociedad.

¿Lo vemos mejor reflejado en la opinión de los públicos? y aquí me adentro un poquito en lo que le corresponde al Centro de Investigaciones que dirijo, o sea, sobre la radio y la televisión. Ahí es donde se expresa la discrepancia que puede existir entre la opinión de un especialista y la opinión pública; tal vez para el primero un programa con una factura determinada debe ser líder de audiencias; sin embargo, nosotros semanalmente hacemos un estudio sistemático, y logramos medir los índices de audiencia que tiene la programación de la radio y de la televisión, y no siempre coincide el nivel de factura de un programa con la el gusto del público; y, al mismo tiempo, ese gusto en La Habana no coincide con el del resto del país.

“Para que exista una coherencia en estos grupos debe mediar, primero, un consenso de que hace falta ayudarse”/ Foto: Internet

Entonces, hay una opinión mayoritaria, que es la que mide, y a través de la cual podemos saber, por ejemplo, el impacto que puede tener determinado producto audiovisual; pero casi nunca encontramos consenso.

Cuando comencé dije que el consenso se relaciona con otras categorías; nosotros además de hacer estudios de opinión pública también estudiamos un poco los fenómenos que ocurren en las redes sociales. Llama la atención cómo, a veces, un tema polémico y manidamente coyuntural se puede convertir en un punto de consenso. Hace un tiempito vengo siguiendo varias redes que se han articulado en torno al tema de cómo encontrar alimentos, combustibles, etc., a través de redes celulares: dónde hay, dónde estoy, por dónde va la guagua; entonces son elementos que han servido para ir articulando a un grupo poblacional que busca facilitar, de alguna manera, que se encuentra lo que todo el mundo anda buscando.

Lo que tiene de interesante esto es que para que exista una coherencia y no se cree un caos en estos grupos debe mediar, primero, un consenso de que hace falta ayudarse, porque ahí cada cual, de manera individual, pone de su pecunio, de sus datos móviles, para poder socializar contenidos y recibir a cambio información, y segundo es el proyecto; sin él, no se genera un consenso, tiene que existir uno de fondo, porque es lo que lleva a la persona a analizar si se suma o no, participa o no, le gusta o no, está a favor o en contra. Más o menos, en este sentido, de manera general, es como percibo el consenso.

Rafael Hernández (Director de la Revista Temas): ¿Tú percibes que el consenso se ha transformado, ha evolucionado en los últimos años? En torno a los problemas que tú investigas, por ejemplo, en relación con la información pública disponible, con la transparencia, o con la puesta en circulación de información solicitada, y de respuestas a la población?

Salam Musa: Evidentemente, por una lógica que no es coyuntural, la edad que tengo, no puedo dar información de mucho más para atrás. Hasta donde tengo vivenciado, sí percibo un aumento en la disponibilidad de información pública, que se refuerza a partir de estrategias como puede ser el gobierno electrónico. Ahora bien, este es una estrategia, la política es abrir la información, porque sea cual sea la herramienta que se use, al final, siempre tiene que pasar por la voluntad de brindarla o no; en este sentido, sí se hace un esfuerzo por las instituciones, lo que pasa es que hay que ordenar ese esfuerzo, porque no siempre llega a los resultados que se quiere.

“Hay una ciencia tecnológica que invita a la socialización” / Foto: página de Facebook del CIS

Algo tan sencillo como publicar los resultados de investigación, durante mucho tiempo los que se obtenían en el centro que dirijo no se socializaban con los públicos generales. Nosotros no contamos con una página web; no la tenemos; entonces creamos una pequeña página en Facebook y a través de ella estamos socializando algunos resultados para que, de alguna manera, la información vaya transitando, y las personas que les interese la producción de radio y televisión tengan acceso a ella sin necesidad de dirigirse al centro. En ese sentido, mi opinión es que sí hay un esfuerzo, hay un esfuerzo. Además, hay una ciencia tecnológica que invita a la socialización, a divulgar, a hacer conocer.

Rafael Hernández: Salam, ¿qué problemas inciden en la configuración del consenso desde tu experiencia?

Salam Musa: Viéndolo desde el punto de vista conceptual, reitero que el consenso es una categoría que está unida a la de poder; por tanto, no se puede analizar por sí solo; tiene factores internos y externos, los internos son los que median para su construcción propia, y los externos, los que van a estar concomitando, a favor o en contra. El consenso se genera sobre un tema, un proyecto, una cuestión determinada, pero siempre va a haber otros elementos gravitando sobre él.

Voy a poner un ejemplo: se busca consenso para plantar arroz; tal vez entre los cubanos es fácil lograrlo, porque hace falta comida; pero, ¿son los cubanos los únicos actores en la construcción de ese consenso? No olvidemos el entramado que existe alrededor de ese propósito.

“Una cosa es el consenso en temas internos y otra cosa en temas externos” / Foto: Internet

Cada tema, per se, tiene su propia complejidad, y hay que verlo en las diferentes dimensiones que puede tener, si no, perdemos la perspectiva de que el consenso se genera no solo en torno a lo que una persona o un grupo de personas piensan; hay otros sujetos; y una cosa es el consenso en temas internos y otra cosa en temas externos. Por ejemplo, ¿es Cuba el único actor interesado en las relaciones de los cubanos de aquí con los cubanos de allá?, ¿es el único que media para un consenso? Por eso, generar consenso es más complejo o menos de acuerdo al tema, hay cosas que pueden ser muy claras; sobre el equipo Cuba de pelota. Probablemente haya consenso en menos de veinticuatro horas, y se puede hacer por redes sociales, más allá de los detractores que pueda tener.

Hablaban de que las redes sociales no pueden sustituir el papel de los medios masivos en ningún lugar del mundo. Siguen siendo hegemónicos, las redes sociales son un mecanismo más de comunicación que crean los medios. Voy a dar algunas cifras para que tengan idea de la importancia que tienen en Cuba.

El Noticiero Estelar de Televisión, en La Habana, de acuerdo con los estudios de audiencia que se hacen, lo ven aproximadamente un millón de personas, de una población total de dos millones y tantos, y esa representatividad llega a los cuatro millones. Eso no lo logra ningún otro medio, no hay nada que sustituya, hoy mismo, ese Noticiero, por una razón cultural y de credibilidad, con todos los problemas que pueda tener, se sabe que lo que se dice es una información que tiene determinados parámetros de confiabilidad, si no, no se viera, si la gente no confiara en él no lo vería.

El Noticiero no es solo la información que se da sobre política interna, es todo lo que lo compone; en Cuba nadie concibe que venga un ciclón y no esté José Rubiera, él ha tenido que viajar desde otro país porque se ha acercado un huracán y la gente ha protestado porque él no está, por la confianza que da ese hombre desde la pantalla. Es una relación que se crea entre el medio y el público; eso no tiene competitividad.

“Los cubanos mayoritariamente están en Facebook, sobre todo a partir de cierta edad” / Foto: Internet

El hecho de que los dirigentes cubanos estén ahora en Twitter y no en Facebook se explica porque la política exterior de todos los países está en esa red. Una sugerencia pudiera ser, migren a Facebook, ¿pero a quién le están hablando ellos?, ¿cuál es el público-meta que están buscando a través de esa red social?, ¿a quién está dirigido el mensaje? Hace un tiempo circuló mucho una supuesta página del presidente cubano en Facebook, y él no la tiene, sin embargo alguien la hizo, ¿con qué intención?,¿cuál era el objetivo? Es cierto que los cubanos mayoritariamente están en Facebook, sobre todo a partir de cierta edad, los más jóvenes prefieren Instagram; entonces, eso tiene sus complejidades; dentro de las redes sociales hay un diapasón, y no se puede esperar que se cubra todo, porque habría que dedicarse a trabajar para ellas, y ese no debe ser el fin, es decir.

Rafael Hernández: ¿Cómo se comparan dos programas de información política, como el Noticiero y la Mesa Redonda, en términos de la audiencia?

Salam Musa: Hay programas que tienen un público específico, y pongo el ejemplo del Noticiero Cultural; el Noticiero Cultural; este no es para un público medio, sino las personas que les interesa la información de índole cultural, y está en un horario privilegiado a partir de que está dirigido a los intelectuales, artistas, creadores.

Rafael Hernández: ¿El Noticiero Nacional de Televisión se ve más que la Mesa Redonda?

Salam Musa: El Noticiero Nacional de Televisión es uno de los programas de más índice de audiencia en la televisión cubana.

Rafael Hernández: ¿Cómo se compara el Noticiero con el programa de Pánfilo, o sea, Vivir del cuento?

Salam Musa: Eso depende de dónde se compare.

“Tal vez en La Habana, Vivir del cuento se vea más, pero no es la expresión del país” / Foto: Internet

Rafael Hernández: ¿Cómo se compara la audiencia? Estoy hablando de un programa cómico que tiene un contenido político.

Salam Musa: Tal vez en La Habana Vivir del cuento se vea más, pero no es la expresión del país.

Rafael Hernández: ¿En el resto del país no se comporta igual que en La Habana?

Salam Musa: No se comporta igual. La Habana no es referencia en las investigaciones sociales para todos los temas; La Habana es una ciudad cosmopolita, y muy política, y tiene muchos afluentes de cultura y comunicación. No es el caso del resto del país, donde los programas que más se ven son los dramatizados, como la novela cubana. Según el último sondeo que hicimos, que fue en julio de este año durante la programación de verano.

Volviendo al tema central, hablar de consenso sin pensar en Martí debería ser casi una afrenta para un cubano. Alguien decía que no había forma de saber si había consenso en torno a algo. Considero que el principal consenso que hay en Cuba es la cubanidad. Ningún cubano que se precie denigra de sí mismo ni de su patria. Ese es el primer elemento de consenso que tiene Cuba.

Todos los cubanos sabemos lo que queremos, eso no quiere decir que todos pensemos igual, incluso cuando nos ponemos de acuerdo en lo que queremos, nos cuesta trabajo coincidir en cómo lo queremos hacer. Entonces es un problema de método, no de fin.

Y así entonces llegamos a que no siempre la opinión que uno tiene es la de la mayoría, y Cuba, que es un Estado de derecho, se rige por un principio: la opinión de la mayoría es la que prevalece, sea o no sea la que nos guste.

“No siempre el criterio de categoría científica es el del público” / Foto: Internet

Vuelvo un poco a los inicios de mi intervención. En los estudios de opinión se demuestra que no siempre el criterio de categoría científica es el del público, y al final uno tiene que guiarse por la percepción de la población, que es el último elemento de la cadena, no la del experto. No siempre es la que prevalece.

En Cuba se hacen bastantes trabajos de investigación social, los hace la academia, las universidades con muy buenos resultados. En la Facultad de Comunicación, que tiene un claustro docente excelente, se hacen muchos estudios opináticos, se hacen encuestas. Como bien se dijo aquí, no todas son publicables, pero la mayoría sí se publica; el Centro de Estudios de Población y Desarrollo publicó hace un tiempito el estudio más importante que se hace en Cuba en lo que tiene que ver con la sociedad, que es el Censo de Población y Vivienda.

Vuelvo a Martí. ¿Qué hubiese querido él para la Cuba de hoy? ¿Le hubiese gustado ver a los cubanos atacándose en redes sociales, diciéndose barbaridades, o mostrar una Cuba culta y digna, como trató de cultivar?, ¿una Cuba diseminada en una infinidad de fragmentos políticos o una Cuba unida? Son preguntas que dejo abiertas para que cada cual se responda, porque me parece que ahí está la esencia de lo que tenemos que tratar de construir entre todos, que es un país más bonito, más digno, más soberano y más independiente en todos los sentidos.

Hay una generación que tuvo su momento y que hoy le está cediendo el batón a otro grupo de personas que no vivieron aquellos años, que tienen otra forma de ver la vida, de expresarse, de comunicar sus sentimientos, sus emociones, ya sea a través de un reportaje o a través de un emoticono, es la forma en que la nueva generación se está comunicando. Entender esos códigos es entender la forma en que podemos dialogar; y dialogar es el principio del consenso.

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