Imagina por un instante que eres un atleta de alto rendimiento. Solo durante un par de segundos. Piensa en tus rutinas diarias, los ejercicios físicos, los madrugones, las pocas horas de sueño, piensa en el cansancio de tu cuerpo.

Te levantas bien temprano, te enfundas tu indumentaria y sales a correr. El aire libre te consuela; el sol te tortura. Las gotas de sudor te empañan los lentes, pero tú sigues. No te rindes. “Parar” no está en tu vocabulario. Sueñas con ir a unos Juegos Olímpicos.

Tu meta está más cerca que nunca. La tienes a tiro. Restan par de meses y solo algunos eventos más. La ves ahí. Tokio 2020 es casi un hecho. Pero de la nada una pandemia pone en jaque al mundo, casi listo para mate. China cierra, Europa colapsa, Estados Unidos acusa a medio mundo y hasta tu país sufre los embates de la enfermedad.

En medio de la batalla contra la Covid-19, los atletas buscan variantes para mantener la forma física / Foto: Cortesía Leslie Amat

Finalmente, el Comité Olímpico Internacional (COI) y Japón ceden. El virus gana la partida. No hay Juegos en 2020. Por un momento todo tu empeño se va al garete. Más de cuatro años de entrenamientos fracasan. Sientes frustración, dolor, miedo.

Esta imagen fue, presumiblemente, la de miles de atletas de los 207 países inscritos para participar en el mayor evento deportivo del mundo. Pero la necesidad imperiosa de postergarlo un año más no disipa el sueño olímpico.

En medio de la batalla contra la Covid-19 los atletas buscan, y en ocasiones innovan, variantes para mantener la forma física. Los entrenamientos, ahora en condiciones de aislamiento pero igual de rigurosos, forman parte de la rutina diaria del deportista de élite.

Sin embargo, existen modalidades deportivas que, por su dinámica, resultan más complicadas de entrenar refugiados en las cuatro paredes de una casa. Una de esas es el triatlón. La triada compuesta por natación, ciclismo y maratón parece, a priori, imposible de adaptar a un hogar. Pero aquí el ingenio es sorprendente.

Por estos días han circulado por las redes sociales diversas imágenes que muestran a Leslie Amat, representante del equipo Cuba, entrenando desde su casa. La mejor exponente del triatlón de nuestro país accedió vía WhatsApp a conversar con Qva En Directo.

-“En estos momentos me siento bien”- dijo Amat para romper el hielo de la conversación.

“La última competencia que tuve fue en México. Luego, al regresar, estuve 14 días en cuarentena desde casa. Hasta ahora no he tenido ningún síntoma y he seguido con los entrenamientos”, refiere.

Leslie ha transformado su vivienda en un auténtico gimnasio, preparado para sus exigentes entrenamientos. La azotea de su casa funciona ahora como centro de preparación, con una improvisada piscina de 3×2 y un metro de profundidad.

Cinturones de casi 100 libras, ligas y arrastres sacan lo mejor de la atleta en la natación y la carrera, mientras el ciclismo lo emula en un rodillo estático.

¿Cómo tienes distribuida la rutina de entrenamientos?

“Empiezo casi siempre sobre las 7am y termino a las 9am. A veces, para cambiar un poco y evitar la monotonía, arranco un poco más tarde, sobre las 10am y me extiendo hasta el mediodía. Esa es la sesión de la mañana. En la tarde lo hago de 5pm a 7pm o de 6 a 8pm”.

“La natación la hago entre 30 y 45 minutos” / Foto: Cortesía Leslie Amat

¿Y por ejercicios cómo te organizas? ¿En estos tiempos de aislamiento social quién te supervisa los entrenamientos?

“Mi entrenador viene a mi casa en las dos sesiones del día. Vivimos a solo 500 metros. Ojo, el siempre con su nasobuco y a una distancia responsable. Pero sí me monitorea diario”.

“Sobre los ejercicios, imagínate que creamos un grupo en WhatsApp con todo el equipo. Ahí nos dicen diariamente los ejercicios que debemos realizar. Corro entre 35 y 45 minutos tres veces por semana para cuidarme de lesiones, aunque no son habituales en mí. Los ejercicios en el rodillo los hago por una o dos horas, la natación la hago entre 30 y 45 minutos. Además, complemento con TRX [1] o gimnasio, ambos por media hora y dos veces por semana”.

En tono jocoso, pero como quien exterioriza una verdad rotunda, confiesa Leslie que le “es muy agotador realizar las rutinas todos los días en el mismo espacio. Por eso bajamos las cargas en este tiempo, si no nos volvemos locos”, escribe en el chat, mientras (imagino) soltaba alguna carcajada por el comentario.

“Corro entre 35 y 45 minutos tres veces por semana” / Foto: Cortesía Leslie Amat

Quizás por ello, en su intento por despejar el agotamiento, Leslie revela que mientras nada, de vez en vez extraña los paisajes del fondo marino, que ahora han mutado a una superficie de losas cuadradas.

Tras una extensa conversación e intercambio, esgrimí la última pregunta. De antemano imaginaba la respuesta. Pero no podía perdonarme si no la cuestionaba sobre ello. Tiene 27 años y, por supuesto, sueña con ir a una cita estival.

El mundo atraviesa uno de los peores momentos de los últimos años. Los pronósticos no son muy positivos con respecto a lo que se avecina. Con una cita olímpica aún en el aire, el COI y los organizadores plantearon la posibilidad de efectuar los Juegos en 2021. ¿Ya Leslie piensa en el magno evento?

Una breve pausa, presumiblemente provocada por la saturación de la red 3G en el horario de conexión, aumentó el suspenso hollywoodesco del diálogo. Casi desfasada temporalmente, llegó la respuesta más contundente y segura de toda la charla.

“Mi principal meta es lograr clasificar a Tokio”- dijo. “Nunca he dejado de pensar en ello y no me voy a rendir así de fácil”.


[1] Forma especializada de entrenamiento de suspensión mediante ligas y equipos.