Un derbi es algo único. Aupado por sentimientos de arraigo y rivalidad que solo son capaces de sentir los futbolistas y sus aficiones. Estamos hablando de porfías que en muchas ocasiones tienen más de 100 años de historia y que en cada enfrentamiento ponen en juego el orgullo en el campo de fútbol.

Hoy seremos testigos de todo eso, aunque de una manera un tanto atípica. Un derbi vasco de final de Copa del Rey sin público, una final del 2020 que se atrasó precisamente para que hubiera afición.

Pero el Athletic de Bilbao y la Real Sociedad saldrán como si el estadio fuera a reventar, porque sus hinchadas les dieron el impulso al violarse el distanciamiento social y la seguridad para con bufandas y consignas ir a despedir los autobuses de sus equipos que iniciaban la ruta hasta Sevilla.

El estadio La Cartuja será una olla de presión simbólica. Escenario de una final de Copa que el Bilbao no gana desde 1984 y la Real desde 1987. Anfiteatro para una lucha que comenzó en 1909 con victoria de los donostiarras cuatro goles por dos y que históricamente dominan los bilbaínos, quienes en 179 encuentros han sonreído en 75 ocasiones, 18 veces más que sus rivales, a los que también someten en torneos coperos con ocho victorias por cuatro en 18 enfrentamientos.

Un rendimiento parejo en los últimos tiempos plantea un partido de pronóstico reservado. Foto: Diario AS

Esta final no se parecerá a la que se hubiera jugado hace un año. Muchas figuras ya no están y el entrenador del Athletic también cambió. Marcelino García Toral le ha dado un segundo aire al equipo de San Mamés, al que ya convirtió en supercampeón de España, pero los de Imanol Alguacil juegan bien con un fútbol asociativo que no tiene problemas con volverse vertical.

El antecedente más cercano entre ambos fue un triunfo liguero de los de Alguacil 1-0 el pasado 31 de diciembre de 2020, en la Real Arena, y si a eso le sumamos que en las últimas cinco presentaciones el Bilbao acumuló seis unidades y los de San Sebastián siete, podemos avizorar un choque reñido en Sevilla.

Los albirrojos tirarán de la hegemonía que tienen en Copa con sus 23 títulos, mientras que el conjunto Txuri-urdin no querrá dejar pasar la oportunidad de hacerse con su tercer trofeo.

En Bilbao ya le prendieron velas a San Mamés, a quien, según la leyenda, arrojaron a los leones del circo romano y no fue atacado, quedándose con un felino como compañero, al mismo tiempo que en San Sebastián esperan entonar el Himno Txuri-urdin para evitar que la plegarias lleguen a oídos del santo y en el Río Nervión sus eternos rivales paseen la Copa en una gabarra blanquirroja.