Una relación plagada de «ruidos» entre dos naciones, Estados Unidos y Cuba, empeoró en el 2018, cuando la embajada de la primera potencia mundial se retiró de La Habana a razón de supuestos ataques sónicos. Luego de varias investigaciones, cifradas hasta hace poco tiempo, aún no se encuentran respuestas ni pruebas.  

La problemática inicia entre finales de 2016 y principios de 2017 cuando el personal diplomático comienza a reportar molestias, mareos, vértigos y dolores agudos, que luego asocian a «sonidos» persistentes en dirección a su residencia frente al Malecón capitalino. Ya en 2018, Trump advierte sobre un peligro inminente al viajar a la capital cubana y retiró más de la mitad de la cantidad de trabajadores de la sede. Cesa así la recuperación de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos emprendidas en la administración Obama.

Sobre el aparente suceso el gobierno de Cuba expresó su voluntad de colaborar con las investigaciones que nunca llegaron a probar ninguna culpabilidad de la parte antillana. Mas la ayuda no fue aceptada. Recientemente, un documento relacionado con los acontecimientos vio la luz. «Sugiere que su decisión (la de Trump) de desmantelar la Embajada de La Habana a principios de 2018, como reacción a unos supuestos “ataques sónicos” contra su personal diplomático, fue una “respuesta” política plagada de mala gestión, falta de coordinación e incumplimiento de procedimientos», informa El País.

Aunque no niega la presencia de estragos de salud en el personal, «el documento cuestiona la actuación del exsecretario de Estado, Rex Tillerson, por no designar “a un alto funcionario como responsable general” de la investigación, y critica además “el excesivo secretismo” de la CIA por no compartir información con el Departamento de Estado, lo que “retrasó” la coordinación de una “respuesta adecuada”», como también explica el diario español. 

Entre la ciencia ficción y el drama seguirá este tema, que a la vez supone el congelamiento de las relaciones mutuas, hasta que de ambas parte se destinen esfuerzos para llegar a una conclusión final. Otro de los altercados dejado por la pasada administración de la Casa Blanca.