Si Chile nos punzó en 2019 y Perú nos estremeció en 2020, estos días de 2021 tienen el sabor amargo de Colombia, fuerte como su café. Reforma tributaria, paquetazo neoliberal, atestadas calles y plazas por la gente del paro, vandalismo ¿mercenario?, ¿oportunista?, conveniente, los disparos de la policía y de los escuadrones móviles antidisturbios, las cifras de muertos en las que ningún emisor coincide y que cada día crecen, los ojos lastimados, desapariciones, heridos, violencia sexual, censura…

Desde un cuartucho mal iluminado de La Habana Vieja, Qva en Directo estableció videollamada con dos ciudadanos de Cali, epicentro nacional de la protesta, con el fin de encontrar información primaria y exhaustiva sobre lo que ocurre en el país suramericano.

En la tarde del sábado ocho, conversamos con Luis Alfonso Mena –periodista, abogado, magíster en historia y director del proyecto mediático alternativo Periodismo Libre; en lo adelante: LAM.

Posteriormente, en la mañana del domingo nueve, entablamos diálogo con Gustavo Rojas Hurtado –psicólogo y economista, máster en administración de negocios, ha sido profesor asociado de la Universidad del Valle y ha trabajado también para la Organización de Naciones Unidas; en lo adelante: GRH.

¿Desde dónde se camina?

GRH: Para mirar el tema de hoy, yo me remontaría, por lo menos, a los últimos 450 o 500 años, así, a vuelo de pájaro. Nuestro equilibrio se pierde, dramática y violentamente, cuando se da la invasión europea a este territorio que después se llamaría América. Se rompió un orden milenario lleno de sabidurías y conocimientos, relativamente pacífico, a pesar de que siempre hubo algunas confrontaciones, pero mucho menores que las que han sacudido continentes enteros como Europa y Oriente Medio.

Colombia fue conquistada con violencia, sometida con violencia y saqueada sin piedad por el colonialismo español; esto marca de por sí algo que aún permanece como una pesadilla junto a nosotros, pese a las guerras separatistas, que en realidad no significaron un proceso de liberación, aunque hubo un fenómeno de independencia. Nuestra historia está marcada por la violencia que trajeron aquí los españoles, apoyados por simbolismos como la religión multinacional católica y otras instituciones que respaldaron el saqueo y el genocidio.

LAM: Los antecedentes tienen raíces desde la misma época de la independencia, si vamos a hablar de historia. Estoy hablando desde la ciudad de Cali, al suroccidente de Colombia. Es la capital de un departamento que se caracteriza por ser el epicentro nacional de la producción de un monocultivo que es la caña de azúcar.

Aquí históricamente la oligarquía productora de azúcar –y por lo tanto dueña de grandes extensiones de cultivo– ha tenido una fuerza muy grande y ha generado una tradición negativa de carácter económico: excluyente, segregacionista. La historia de lucha en el valle del Cauca es significativa porque hay un sector obrero muy importante:

En 1948, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, se da el llamado Bogotazo. En 1956 Cali vivió una época de tragedia con la explosión de una serie de camiones cargados de dinamita, traídos por el ejército de la dictadura de Gustavo Rojas Pinilla.

En 1971, esta ciudad fue escenario de unas luchas históricas impresionantes, sobre todo por parte de la juventud, de los estudiantes, cuando los educandos de la Universidad del Valle se rebelaron contra la injerencia estadounidense en los programas de estudio. Estados Unidos determinaba los esquemas de sociología, de economía… de las carreras de humanidades.

Ante el Levantamiento, el gobierno conservador de Misael Pastrana Borrero asesinó a más de 10 jóvenes. A partir de ese día, 26 de febrero de 1971, se generó una gran rebelión estudiantil en todo el país que costó decenas de vidas de universitarios.

El 14 de septiembre de 1977 se dio otra protesta, el Paro Cívico Nacional, que también dejó decenas de muertos. En 2013, Cali tuvo participación en un paro nacional escalonado; no permanente, como el de ahora. Resultó un paro principalmente agrario que tuvo repercusión en las ciudades.

Los años subsiguientes también fueron de lucha. Esta es una ciudad que acoge miles y miles de personas desplazadas por la violencia y el conflicto armado de las costas del Pacífico: del Chocó, del Cauca, del Nariño… y también migrantes por asuntos económicos y de exclusión social: de la costa, del centro del país y hasta de los llanos. De modo que toda esa concentración de poblaciones desplazadas y sumidas en la miseria se añade al enorme desempleo que hay en Cali, que en estos momentos roza el 18%.

GRH: Hemos tenido la costumbre de que el Estado pueda matar a cualquier persona por pensar distinto sin que sea delito, y se puede premiar a un delincuente y a un psicópata simplemente porque está en el poder o porque tiene sus interese reflejados en activos de importancia, sin valorar cómo los haya conseguido. La clase colombiana dirigente ha sido, por lo general, una clase delincuente

LAM: El 21 de noviembre de 2019 se generó otro gran paro nacional que constituyó un hito en la lucha de los trabajadores y desde aquí surgieron iniciativas que condujeron a la creación de un pliego de exigencias al gobierno. Yo siento que estamos viviendo una coyuntura muy distinta a todas las anteriores, pero que al mismo tiempo recoge una tradición histórica, una tradición de lucha.

Esos jóvenes que están hoy poniendo en jaque al gobierno, son hijos o nietos de todos los que estuvimos en las calles el 26 de febrero de 1971, luchando contra la injerencia imperialista en nuestra principal universidad.

2021

GRH: Con más de un mes de antelación, a mediados de marzo, se decreta, por parte de organizaciones sociales de diferente nivel, el paro nacional que arrancaría el 28 de abril. Esa fecha quedó marcada en la población como jornada de comienzo de un paro indefinido que empezaría por tumbar la reforma tributaria. Había igualmente un paquete neoliberal. Se reformaba la salud de la manera más bruta, se reformaba el sistema de jubilación y pensiones y el sistema laboral.

Las redes entraron en forcejeo con los medios convencionales. Ahí empezó a formarse una expectativa, pero más importante que esto, la organización de la movilización social. Se pensó ante todo que la movilización sería pacífica, pero militante y masiva. También tendría puntos de aglomeración y líderes que estarían indicando el momento de operar.

Llegó el 28 y Colombia se paralizó. Movilización popular organizada, pacífica, desarmada, pero tenaz e insistente.


LAM: Están comprometidos muchos sectores sociales. Gente del pueblo, desempleados… La pandemia ha generado un desempleo horrible, el gobierno mandó al confinamiento, pero la gente no tiene trabajo y no tiene cómo sobrevivir. Están participando también amas de casas, los corregimientos campesinos…

Tenemos que hacer énfasis en que este es un paro en que la juventud está ofrendando su vida y resultan precisamente los jóvenes el soporte fundamental de la huelga. Dentro de los jóvenes igualmente hay muchos desempleados, porque la gente sale de las universidades y no tiene empleo, le pagan un sueldo miserable y aquí los contratos son por dos o tres meses, no hay contratación permanente; la contratación a tiempo indefinido prácticamente se acabó.

¿De quién es la violencia?

GRH: Una de las respuestas de las élites políticas y económicas fue contratar a sicarios y paramilitares para que generasen actos vandálicos contra bienes públicos y privados y así responsabilizar a los marchistas y justificar la violencia policial.

También están los vándalos ocasionales que forman parte del lumpen que habita normalmente en Colombia, que acostumbran a atracar, robar y, cuando tienen una oportunidad como esta, la aprovechan. La movilización se hace incontenible, llega la represión militar y esa represión no será jamás contra los vándalos, ni los de la primera ni los de la segunda clase, sino contra los marchistas indefensos que están en la protesta pacífica.

LAM: Aquí los medios de comunicación se la pasan haciendo énfasis en eso: en los vándalos, en los violentos… pero se trata de un fenómeno que se presenta en todas las crisis y en todas las explosiones sociales. Has visto lo que ha ocurrido en el propio Estados Unidos, que a veces es infinitamente más grave que acá, o en París que incendiaban y quemaban carros todos los días. Pero como son países desarrollados todo el mundo piensa que es distinto.

Tomado del facebook de LAM
La oligarquía ha intentado manchar la imagen pacífica de los manifestantes.

El paro es fundamentalmente pacífico; obviamente se presentan fenómenos de violencia que los organizadores y promotores del paro y las diferentes comunidades no protagonizan. Ahorita estaba viendo un video en que, después de que pasa una movilización, la policía llega a un edificio y destrozan las vidrieras para que la gente diga que fueron los manifestantes. Se ha comprobado también que muchos de esos vándalos están siendo patrocinados por la misma clase dirigente, interesada en desacreditar el paro.

Pero lo fundamental son dos cosas: la gran movilización popular, la gente cerrando y bloqueando calles, carreteras y barrios pacíficamente y una represión desmedida que ha originado una reacción en todo el mundo.

Memorias de sábado


LAM: Ayer, las fuerzas paramilitares conformadas por la oligarquía caleña mataron a un joven en el sector de La Luna. En el sector de Siloé, asesinaron a otros cinco jóvenes e hirieron a más de 30. Desde el primer día del Paro, mataron a un menor de edad. Posteriormente, asesinaron a un señor de 62 años, un trabajador, y luego la violencia ha seguido; se calcula que hasta este sábado ya eran 27 los asesinados… solo en Cali.

En el municipio de Puga, la policía usó helicópteros para disparar a los manifestantes. En Cali han estado disparando contra todos los puestos de resistencia de la juventud, que son más de 15.

El dos de mayo asesinaron al joven artista del grafiti, Nicolás Guerrero, que participaba de una velatón, que aquí son actos populares pacíficos, en los que la gente enciende velas para honrar a las víctimas. Y esto ocurrió a la vista de cien mil personas porque hubo un manifestante que estaba transmitiendo en vivo y grabó cuando cayó este muchacho.

La represión ha costado decenas de vidas humanas en Cali.

En Palmira, cercano a Cali, la gente también fue brutalmente reprimida en la noche de ese día por el ejército, porque Iván Duque, el jefe del régimen uribista, le dio la orden a un general llamado Enrique Zapateiro para que viniera y despejara las vías, por exigencia de la oligarquía cañera y empresarial de este departamento.

No ha podido después de una semana, pero cometieron un ataque vil y escenificaron unas horas de terror para los jóvenes y la población en general.

Tanto fue así, que la gente se metía en los cañaduzales y muchos se perdieron ahí. Fue una noche de terror


La policía dispara con balas de goma para sacarles los ojos a los manifestantes, como en Chile. La población sigue movilizada no solo en Cali, pero este es el epicentro, porque se trata de una ciudad eminentemente antiuribista, una urbe que repudia a Álvaro Uribe Vélez, el responsable de 6402 falsos positivos.

Las cifras que da el gobierno a través de sus organismos están coartadas, porque tanto la Defensoría del Pueblo, como la Procuraduría, como la Fiscalía, que se supone son organismos encargados de defender los derechos humanos, no han hecho nada para proteger a los ciudadanos.

GRH: La gran prensa, la radio y la televisión, en su mayoría, enseguida hacen filas con las historias y las explicaciones gubernamentales. No todo es blanco y negro. Las redes continuaron con su carácter masivo de denuncia, apoyo permanente y de relatoría de hechos que están aconteciendo y que de otra manera no se hubiesen sabido. Al mismo tiempo, muchos de los movilizados estaban pegados a sus celulares escuchando las noticias.

Cae la reforma


LAM: El gobierno creyó que solo retirando la reforma tributaria se aplacaba todo, pero no. Es tal la desesperación de la gente y es tal el repudio al uribismo, que el pueblo se mantiene en las calles y hoy está exigiendo NO a la reforma pensional, que también está en trámites y que va a precarizar aún más la pensión de los jubilados; NO a la reforma laboral, que afectará más aún la situación de los trabajadores, que no tienen estabilidad y cuyos contratos son por unos salarios miserables; y NO a la reforma de la salud.

La clase oligárquica está armada (Tomada del facebook de LAM)

Aquí se está exigiendo que se le reconozca a la población un subsidio para una canasta básica que le permita afrontar la pandemia, se está exigiendo matrícula cero porque hasta las universidades públicas son costosísimas y las privadas ni se diga, aquí un semestre en una universidad privada puede costar veinte (5400 USD) o treinta (8100 USD) millones de pesos; la educación es un imposible.

El pueblo también está exigiendo que se castigue a los responsables de las matanzas, incluidos los alcaldes. Esto va para largo, a pesar de la estigmatización, a pesar del silencio mediático, aquí los grandes medios, como aparatos ideológicos del estado burgués y terrateniente, manipulan todos los días para desacreditar el paro, para hablar de vandalismos y violentos.

Se está generando una confrontación de clases muy delicada, ya los ricos de Cali están saliendo a provocar al pueblo que está en barrios cercanos adonde ellos tienen sus grandes mansiones. Muchos están saliendo armados. Es decir, la clase oligárquica de Cali está armada.

Diálogo en el sur de Cali:

Ricos uribistas: «Tenemos 25 mil armas, malparido»

Estudiantes de la Universidad del Valle: “Nosotros tenemos la mejor biblioteca del país, señor.”

Fin del del diálogo

(Tomado del Facebook de LAM)

GRH: El aparente triunfo se dio, pero en realidad no se sabe cómo va a acabar todo; la deuda para Colombia sigue. El gobierno ofreció mesas de diálogo y estas serán con personas del gobierno y algunos invitados simpatizantes de la derecha. La cúpula decide los invitados. Se está en la duda de hasta dónde llega el paro: si sigue o se repliega. Hay opiniones divididas.

La expulsión de un diplomático cubano


LAM: Históricamente, las clases dirigentes colombianas le han echado la culpa a alguien. Le echaron la culpa al comunismo durante la Guerra Fría, también le echaron la culpa de todo a la guerrilla y hasta hace poco las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) y el ELN (Ejército de Liberación Nacional) eran culpables de todo.

Cuando se llega al acuerdo de paz en el que Cuba tuvo una importante participación, la culpa cayó en quienes no firmaron y se volvieron para el monte. En su guerra de odio, también arremeten contra Venezuela y Cuba, incluso contra Rusia. Ellos inventan cada vez que necesitan cambiar de fantasma. Crea unas películas, unas cosas absurdas, estúpidas, que nadie les cree.

Es un tratamiento muy injusto con el gobierno y el pueblo cubano que durante muchos años nos prestó su territorio, albergó a gente de la guerrilla, a gente del gobierno colombiano, a delegados internacionales para los diálogos de paz, desde 2012 hasta 2016. Durante todo ese tiempo, Cuba fue solidaria, fue fraterna, fue nuestra amiga… y este régimen despótico le paga de semejante manera.

GRH: Estas ni siquiera son invenciones de intelectuales o académicos. Son inventos de publicistas. Porque los narcos pagan un precio muy alto por mantener limpia su imagen y los publicistas están siempre al lado para ver qué les venden caro.

¿Y ahora qué?


GRH: Yo creo que una posible salida sería un cambio gubernamental a partir de las elecciones anunciadas para 2022. En el corto plazo, es posible que la dictadura mafiosa de Duque y Uribe se pueda sostener sin enfrentamientos mayores.

Habrá que ver qué pasa en esas elecciones y si tienen un desenlace popular. Las encuestas han mostrado una gran ventaja de más de 20 puntos para Gustavo Petro, progresista. Un cambio en la forma de gobierno podría dar pie a que Colombia comience un proceso de transformación gradual, pacífico y definitivo con la expulsión de EE.UU. de sus bases militares.

Los otros escenarios serían más de lo mismo: un fascismo violento que impondría a sangre y fuego el poder, sin importar lo que pase con la población y sus derechos. Hay otros escenarios intermedios, pero estos son los que visualizo como más probables.

LAM: Creo que lamentablemente el gobierno va a seguir dándole largas a esto, va a seguir manipulando y maniobrando, pero con la diferencia respecto a otros años de que la comunidad internacional tiene puesto el foco sobre el régimen y esto lo va a obligar a negociar con el Comité Nacional de Paro. Depende de la resistencia que se mantenga en las calles; ha sido muy valiosa; depende del nivel de crecimiento de la organización popular.

No soy muy optimista. Creo que el pueblo va a tener que resistir durante mucho tiempo para que la oligarquía lo atienda y no se siga burlando de él. De lo que sí estoy seguro es de que el pueblo colombiano ha dado un salto cualitativo en su lucha, ya no le come cuento a la oligarquía, ni al régimen, repudia y rechaza mayoritariamente al uribismo y seguirá en la lucha.

Vindicación de los pueblos indígenas.

GRH: Que despierte Colombia es muy importante para el continente porque es el segundo país en población en Suramérica y el tercero en América latina. Posee una ubicación privilegiada y cuenta con recursos importantes. Su gente está ávida de paz en primer lugar, ávida de derechos y de oportunidades para salir adelante.

Salir adelante, sí, con la pretensión de que las cosas mejoren un poco, después de más de 500 años, para nuestras grandes mayorías. Y están ahí nuestras poblaciones ancestrales que son las que más preferencia y atención deberían tener, no para convertirse en poblaciones europeas sino para sostener sus formas de vida, sus culturas, sus civilizaciones y la armonía ambiental que han manejado.

Ellos son nuestros maestros. No tendríamos por qué tener maestros europeos acá. Los tenemos en nuestras poblaciones originarias, dentro de las cuales también se incluye la población afrodescendiente, que no ha logrado tampoco la liberación absoluta.


Gracias a John Alex Lastra y a Laura Serguera Lio… por ayudar a conectar el Sur.
Gracias a Luis Alfonso Mena y a Gustavo Rojas… por el diálogo humilde y revolucionario.