Con mamá de la tercera edad, hermano paciente psiquiátrico, esposo trabajador y un hijo adolescente; Niurka García se enfrenta todos los días a las vicisitudes que muchos cubanos afrontan para mantener estable su economía familiar.

¿Acaso alguna vez usted no ha hecho una cola infinita y no ha alcanzado productos? ¿O no puede asistir a estas “manifestaciones” porque está trabajando? ¿Usted vive solo de la canasta básica? ¿Cuánto dinero gasta al mes por comprarle productos necesarios a los revendedores? Estas son algunas de las problemáticas presentes en el día a día de los cubanos y, por tanto, de Niurka. Sin embargo, el reordenamiento monetario ha modificado (no eliminado) la manera de enfrentar estos obstáculos para mantener estable la economía del hogar.

Niurka García trabaja en la administración de la Escuela Primaria Anhelo de Celia del municipio Boyeros, y si bien su salario aumentó producto del reordenamiento monetario, todavía presenta dificultades para “sobrellevar” las cuentas del hogar. Por otra parte, su esposo labora en Áreas Verdes en Comunales (también de este municipio, donde vive la familia) y tiene una parcela con árboles frutales y plátanos.

Esto sin dudas, ayuda al abastecimiento alimentario del hogar, pero no es suficiente. La chequera de la abuela del hogar es para atender sus necesidades personales y las del hermano de Niurka, que es paciente psiquiátrico. El adolescente de la casa, por supuesto, no aporta dinero; su labor es estudiar.

Ante estas circunstancias, a Niurka y su marido se les dificulta mucho asistir a las colas para comprar los alimentos también necesarios que no se encentran en la canasta básica (con la cual a decir de ella hasta ahora no tiene problemas). 

«No he pasado ningún trabajo para comprar la canasta básica, no en cambio en la red minorista.  A mí me es casi imposible adquirir los productos liberados. Primero porque trabajo y no puedo ir a hacer las colas. Generalmente los productos de las tiendas los sirven en la mañana y al mediodía y ya cuando uno llega del trabajo la mercancía no existe».

Sí, el adolescente podría enfrentarse al monstruo de hacer una cola en Boyeros (algunas veces lo hace), «pero no me gusta para nada que él asista, trato de que solo vaya cuando no queda más remedio». Ciertamente las indisciplinas tanto del pueblo como de los organizadores de las colas y los tenderos, es constante; elementos que ni siquiera el reordenamiento monetario ha podido eliminar. «¿Cómo un organizador de cola no va a saber reconocer una persona que las hace dos y tres veces al día?», pregunta Niurka indignada. 

Las colas continúan siendo un agravante de la situación económica familiar del cubano. Foto: BBC

Sin embargo, otra situación, quizás consecuencia de la anterior, afecta también la economía de Niurka y su familia.

«No me alarman tanto los productos del mercado porque al final la tierra hay que trabajarla y el campesino no puede vender, tiene que haber un mediador. Es mucho peor revender los productos ya elaborados por el Estado. No se debería permitir la venta a particulares de los escasos productos que ofrece la red de comercio, que si bien no son de primera necesidad sí son fundamentales para una casa».

Según comentó Niurka, gran parte del dinero que llega a la casa se lo gastan en comida. «En dos días, por ejemplo, gasté 700 pesos en alimentos».

El acaparamiento de los productos de las tiendas y después la reventa de ellos perjudica las cuentas de la economía del hogar. Foto: Granma

A pesar de ello, Niurka no se queda callada y hace buen uso de su derecho a opinar, en espera de que sus criterios sean tomados en cuenta. No dudó en enviar correos a Cubadebate, Canal Caribe, Comentar Cuba y otros medios, de los cuales debería haber recibido respuesta, empero esta aún no llega.

Nuestro periodismo debe ser de servicio público, no decir esto por convicción sino hacerlo realidad. Por suerte, estamos ganando día a día dicha batalla, ya se avistan los espacios oficiales de desarrollo popular, donde la opinión de cada ciudadano es escuchada y se hace buen periodismo. Pero todavía faltan trabas que eliminar y respuestas, como las de Niurka, que ofrecer.

No obstante, ella espera paciente, trabaja en el almacén de lunes a viernes y los fines de semana arregla manos y pies. Su hijo estudia mucho y saca excelentes notas. Su mamá y hermano están saludables. Su esposo cuida de la parcelita y trabaja por la belleza de las áreas verdes del municipio. Y las cuestas del hogar, al final del día, tienen números aceptables.