Desde el látigo hispano: prensa cubana del siglo XIX

La sociedad cubana a partir del siglo XIX deviene escenario de contradicciones políticas e ideológicas. Esclavismo o abolición, reformismo o anexionismo, autonomía o independencia, conservadurismo o liberalismo son en este marco histórico corrientes de pensamiento las cuales divergen por medio de sus matices.

Es en este contexto donde surgen periódicos y revistas, algunos de ellos con efímera vida, los cuales se utilizan como herramienta de dominio colonial o responden a los intereses de la sacarocracia criolla.

Dichas publicaciones se encuentran regidas por la censura; el impresor no puede insertar artículos si previamente no habían sido aprobados por las autoridades coloniales. La ley castiga los supuestos delitos de imprenta con multas altas, y si estas no se saldan a tiempo se suprime el periódico.

Asimismo, el tribunal puede, de igual manera, cuando lo estimase conveniente, ordenar la prisión de todo acusado desde un mes a dos años. Dicta penas de destierro de la ciudad y más de una vez condena a pena de muerte.

Los matices de la prensa cubana del siglo XIX


La Constitución de mil 812, en España, aprueba la libertad de imprenta, factor determinante para el incremento del número de publicaciones de diversa índole (políticas, literarias, científico-técnicas, económico-mercantiles, humorísticas y satíricas, de modas y recreativas) en la Isla.

Según Ramón Becalí en su libro Origen y cima del periodismo en Cuba, «solo de mil 812 a mil 832, por ejemplo, aparecieron más de doscientos periódicos, revistas y boletines en La Habana y otras ciudades. Las primeras publicaciones de Santiago de Cuba, Matanzas, Bayamo, Trinidad, Puerto Príncipe (Camagüey), Las Villas y Cienfuegos nacen en este período».

Los nombres de estas publicaciones-añade Becalí-de conjunto a las que surgirían muchos años después son dignos de un estudio especial. «Desde los de animales como La Abeja, El Alacrán, La Avispa, El Canario, La Cotorra, La Culebra, Trágala Perro, La Mariposa y El Gavilán, hasta los que hacen pensar en las flores como La Siempreviva, Cesto de Flores, Lirio Azul, Flores del Alma, Flor de Mayo, Jardín Matancero y Jardín Romántico; o los que están relacionados con el mar, como El Barco de Vapor, La Lancha, El Marino y Navío Patriota; o los que formaron el conjunto de los amigos: Los Amigos de la Paz, Los Amigos de la Juventud, Los Amigos de la Constitución, , Los Amigos de las Mujeres, Los Amigos de los Cubanos, Los Amigos del Pueblo; hasta los nada comunes o extravagantes como Amante de Sí Mismo, Cartera de Señora, Tío Bartolo, Canafeo, El Consolador, El Duende Negro, El Chismoso, El Fantasma de las Elecciones».

Tomado de Google Sites
El Revisor Político y Literario apuesta por una prensa cubana con matiz independentista

En mil 823 el periódico El Revisor Político y Literario, editado por los alumnos del sacerdote Félix Varela en el Seminario de San Carlos, publica un artículo de corte independentista que, de modo inmediato, provoca una réplica de Francisco de Arango y Parreño, ideólogo de la aristocracia criolla quien trae en sí el germen de la nacionalidad, pero cuyo pensamiento y acción se dirige a elevar el bienestar de su clase y el progreso de la colonia, a partir de peticiones de reformas de libertad comercial y políticas las cuales fomentaran la inmigración blanca del país. El Revisor Político y Literario publica, en total, 71 números, y su desaparición resulta un golpe para la cultura cubana y para el naciente patriotismo cubano.

Apuntes de una prensa al servicio del poder


La existencia de varios periódicos diarios, serviles al poder español, también caracteriza este período. El Noticioso y Lucero de la Habana, su continuador Diario de la Marina, La Prensa y La Prensa de la Habana alcanzan gran relevancia.

Figuran dentro de la “gran prensa” de la época, y actúan como empresas mercantiles con el fin de obtener ganancias las cuales se invierten por sus propietarios, la mayor parte, para la adquisición de nuevas tecnologías de impresión. A partir de entonces la prensa se torna un negocio más, y quienes dispusieran de mayores recursos iban a ser los dueños del mercado.

Dos años después de su creación, El Noticioso y Lucero de la Habana hace ostentación pública del éxito de su empresa: «Hemos hecho venir de los Estados Unidos una ingeniosa prensa mecánica, la primera que se ha visto en este país, y tira mil 500 ejemplares por hora».

Por otro lado, La Prensa, fundado en mil 839, sale los jueves y domingos; se define como un periódico de literatura, teatros, ciencias, arte, agricultura, economía y comercio. Pretende ser de entretenimiento y netamente mercantil. Su única sección de información per se es la dedicada al comercio. Acompañan a esta información mercantil figurines de modas y láminas de paisajes extranjeros.

Cuatro años más tarde se transforma en La Prensa de la Habana, para este entonces resulta menos interesante, pues lo informativo y literario ceden espacio a los anuncios. Sin embargo, su tipografía mejora con la inclusión de nuevos tipos de imprenta adquiridos en Estados Unidos.

Juan Marrero en su libro Dos siglos de periodismo en Cuba apunta: «al poco tiempo pasó a llamarse Prensa de la Habana, solo se diferenció del anterior en que tenía un servicio telegráfico internacional, y la empresa pasa a ser dirigida por accionistas. Existió como tal hasta mil 869. Bajo esos tres nombres fue un defensor servil de la colonia española».

Tomado de Wikipedia
Diario de la Marina, al servicio del gobierno español, resalta por el uso de caricatura política y la ilustración

Diario de la Marina sale a la luz en mil 844 como una sociedad anónima, y perdura más de un siglo. Realza en sus páginas, desde un inicio, a la propaganda comercial, presentándola de manera atractiva, ello posibilita que fabricantes, detallistas, comerciantes y profesionales llegasen a comprender como anunciarse era un buen negocio, al generar más ventas y ganancias.

Establece igualas y rebajas del precio de suscripción. Para mil 857 su tirada alcanza siete mil 500 ejemplares. Deviene uno de los primeros en mecanizar sus fases de impresión; sobresale por el uso de la caricatura política y de la ilustración. Diario de la Marina desempeña un rol nefasto y anticubano hasta su desaparición.

Cabe señalar, además, El Siglo, fundado en mil 861 por el movimiento reformista, el cual tiene su dirección en el grupo de la burguesía insular que había formado el Club de la Habana.

Marrero expone como «en su editorial inicial este periódico plantea el programa que iba a defender: iguales derechos políticos a los cubanos que a los españoles; representación de Cuba en el congreso español; la misma ley de imprenta que rige en España, exceptuando únicamente lo relacionado con las cuestiones de la esclavitud, sobre lo cual puede existir la previa censura; y prohibición absoluta del tráfico de esclavos y de toda inmigración colectiva que no fuese blanca».

Aunque existan publicaciones diversas como El correo de las damas (1811) dedicada a las mujeres; El nuevo regañón de La Habana, el cual incentiva la polémica; La verdad de Gaspar Betancourt Cisneros (El Lugareño), abiertamente anexionista; El patriota habanero, con matices independentistas, en general, la prensa cubana del siglo se advierte como moralizante, doctrinal, con carácter enciclopédico, propagandístico y responde a la ideología de la clase en el poder.

La variedad de publicaciones existentes se ve limitadas por la censura y sus perfiles editoriales se encuentran supeditados a los intereses de la dominación colonial.

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