Dólar en la economía cubana ¿el gran cambio?

Pocos titulares escapan de la nueva realidad, centrada en la reaparición del dólar en la economía cubana. Pese a ello, no muchos se han dedicado a evaluar bien lo que ocurre en estos días ¿Es realmente algo nuevo?

Cuba siempre ha tenido profundas deformaciones económicas, que no son de “herencia revolucionaria” como se intenta hacer ver. Estamos hablando de un país que ha tenido que cambiar su matriz industrial en varias ocasiones.[1] Al referir cambios en la base industrial no se habla de una, dos o diez fábricas; hablamos de la planta tecnológica industrial del país completo. Estos cambios han tenido lugar con una frecuencia aproximada de 30 a 40 años, y representan una de las causas de que exista una inestabilidad económica recurrente, que ha sido más profunda a partir de la guerra económica desatada contra Cuba desde el triunfo de la Revolución.

Otros elementos de inestabilidad de la economía cubana han sido el valor de la moneda y la fuga de capitales. Durante la primera mitad del siglo XX, la moneda cubana estaba respaldada por el dólar estadounidense. Se habla, entre los que vivieron esa etapa, que un dólar tenía el mismo valor que un peso. Obviamente, el nivel de participación de las empresas de ese país hacía necesaria cierta paridad financiera. A finales de 1958, cuando era inminente una victoria de los Rebeldes, la oligarquía nacional decidió trasladar su riqueza a otros países y se dio un proceso de fuga de capitales que dañó la economía. Con la intervención de los bancos, en su gran mayoría extranjeros, la Ley No. 891 del 13 de octubre de 1960 procuraba detener dicha fuga.

Banco Nacional de Cuba. Foto: www.bnc.cu

Hasta ese momento el negocio bancario estaba a cargo de empresas privadas que actuaban movidas exclusivamente por el interés de la ganancia y tenían más en cuenta el beneficio individual que el colectivo. A raíz de este cambio, el rumbo de las finanzas cubanas tomó otro sentido, un sistema bancario centralizado y único del Estado, constituido por el Banco Nacional de Cuba, cuyo objetivo era favorecer el desarrollo y fomento de todas las actividades productivas del país (a nivel industrial), mediante la acumulación de los recursos financieros y su más económica y razonable utilización. En este sentido, es necesario acotar que se descuidó la banca personal. El estímulo al ahorrista era pobre o casi ninguno; prácticamente inexistentes las facilidades crediticias a personas naturales y completamente ausente el financiamiento al sector privado.

Hoy las señales que se perciben marchan justo en dirección opuesta. Cabe acotar que fueron años en los que se experimentaron fórmulas de pago y estimulación en las que no mediaba la moneda. Se trataba de construir una sociedad en la que el dinero, como mercancía, no tuviera un valor tan predominante.

Sin embargo, la realidad del entorno económico mundial ha impuesto a Cuba determinadas condiciones. Entre ellas está comerciar según reglas internacionales. Aunque es muy cierto que se han creado mecanismos de cooperación sur-sur con sistemas de trueque (por ejemplo, los servicios por combustibles), estos no pueden sustituir las necesidades de una demanda creciente de mercancías básicas.

En 1987 se abrieron las llamadas “Casas de cambio del oro y la plata”. Foto: Internet

Desde el año 59 ha sido una realidad que el gobierno cubano ha tenido que realizar “campañas”-similares a la actual- para obtener bienes o monedas de valor internacional. El mecanismo de recaudación siempre fue el mismo, la venta de productos que habitualmente no se encuentran en las redes de comercio.

La primera versión de lo que vivimos hoy fue en el año 1987. En aquel momento se abrieron las llamadas “Casas de cambio del oro y la plata”. Similar a lo que sucede hoy, en ellas las personas podían adquirir desde alimentos, ropas, electrodomésticos e incluso carros, todo ello según la cantidad de metales preciados poseídos.

Como era de esperar, llegó el momento en que la fuente se secó, aunque ya se había logrado el objetivo, que en ese momento fue obtener metales para respaldar en oro y plata el peso cubano. Aunque muchos no lo recuerdan, ya existían las llamadas “diplotiendas”, erigidas como centros comerciales a la usanza capitalista, con productos en su mayoría importados, para las compras del cuerpo diplomático. La realidad es que más de un cubano accedía a ellas por mediación del algún socio extranjero o uno que otro trabajador de las referidas tiendas. No había un acceso multitudinario, obviamente, y solo se concentraban en La Habana, pero estaban ahí.

Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD). Foto: Internet

Claro está, era ilegal la tenencia de dólares. Pero un día nos despertamos con la noticia de que la URSS se cayó y ello trajo como resultado que las diplotiendas finalmente se convirtieran en Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD).

Por ese entonces los dólares circulaban a la par del peso cubano, de escaso valor real. Recuerdo cuando pequeño que una vez me encontré una moneda de 25 centavos de dólar. Fue la primera vez que leí algo en inglés, según registra mi memoria.

¿Había disparidad? Sí, era enorme. Todo el pueblo de Cuba se volcó a la caza indiscriminada de cuanta fuente de divisa existiera. Las consecuencias de esa etapa son conocidas y padecidas por todos, así que no me detendré en eso. Junto al dólar circulante surgió una nueva figura, el peso cubano convertible (CUC). Esta moneda se convirtió en una suerte de intermediaria entre las divisas y los productos. Con el tiempo nos fuimos acostumbrando a que estuviera ahí, pasando de ser intermediaria a fuente de los anhelos.

La carencia de alimentos y luego de combustibles puso en tensión la economía cubana. Diseño: Cubadebate

Desde el año 2019, la situación económica de la Isla ha empeorado. Tal como dijo el presidente cubano hace unos días: “No, no vaticinen, hay una situación compleja desde mediados del pasado año”. La carencia de alimentos y luego de combustibles puso en tensión la economía cubana.

Los dos sectores que pivotean la adquisición de divisas, el turismo y los servicios médicos, están descomercializados. Aunque vemos muchas brigadas médicas partir, no todas son como prestatarias de servicios profesionales por los que se percibe un ingreso. Cuba mantiene como principio la solidaridad y, aún con la economía haciendo aguas, resulta inadmisible lucrar a costa de la vida de quienes no tienen opciones. Ello implica, más allá del simbolismo, que no se genera entrada de divisas al país. ¿Qué hacer? Sencillo, volvimos a las tiendas del oro y la plata, a las diplotiendas, a la esencia de las TRD.

Hoy estamos en una situación diferente. No es el mismo escenario interno y externo, pero la medida es similar. Por supuesto que causa una segmentación de la población, los que tienen familiares en el exterior y los que no; los que tienen divisas y los que nunca han visto una moneda extranjera. Pero fue la misma que hubo cuando se privilegió a los que tenían oro o a los que ilegalmente guardaron dólares.

Entre las monedas circulantes en Cuba siempre ha existido un abismo adquisitivo que establece la diferenciación social. Foto: Internet

Lo realmente preocupante es que nuevamente se vuelve a invertir la pirámide laboral. En la Cuba de hoy nuevamente una persona que estudió y trabaja 8 horas diarias puede ser que tenga menos poder adquisitivo que una persona que tal vez pase la mayor parte del día tumbada en un sofá viendo el paquete. Y sí, es cuestionable sin dudas la medida, pero no es una opción nueva. Es una de las herramientas de la caja que se utilizan, indudablemente, siempre que hay una crisis.

Varios medios extranjeros han tratado de mostrar este fenómeno como una “nueva realidad”, pero no podemos ser ingenuos, es la misma realidad que se ha vivido durante décadas. ¿Por qué tenemos una pirámide laboral invertida si no es por una disparidad de ingresos? Entre las monedas circulantes en nuestro país siempre ha existido un abismo adquisitivo que establece la diferenciación social entre los que tienen y los que no. Cambiemos el nombre del dólar por el de CUC. Hasta hace solo unos días las quejas de los asalariados iban en torno a los pocos CUC que podían adquirir con su salario con relación al costo de la vida.

Lo cierto es que en Cuba existen dólares. Desde la apertura de las tiendas su precio ha ido escalando lentamente. De 1,18 CUC promedio en que estaba el 20 de julio, el 30 de este mes cerró en el mercado informal a 1,30 CUC por dólar. De manera similar han escalado el euro y la libra esterlina.

Desde la apertura de las tiendas MLC, el precio del dólar, el euro y la libra esterlina ha ido escalando. Foto: Internet

Si bien hay quien trata de vender esta medida como “el gran cambio”, lo cierto es que no hay nada más lejos. Como vimos anteriormente, se trata de retomar un instrumento ya empleado. Lo nuevo realmente está por verse.

¿Al infinito y …?

Corría el año 2016 cuando en el Informe del VII Congreso del PCC, el entonces presidente Raúl Castro dijo:

“El reconocimiento de la existencia de la propiedad privada ha generado inquietudes honestas de no pocos de los participantes en las discusiones previas al Congreso, quienes expresaron preocupaciones de que al hacerlo estaríamos dando los primeros pasos hacia la restauración del capitalismo en Cuba. En mi condición de Primer Secretario del Comité Central del Partido estoy en el deber de aseverar que ese no es, en lo más mínimo, el propósito de esta idea conceptual. Se trata precisamente, compañeras y compañeros, de llamar a las cosas por su nombre y no refugiarnos en ilógicos eufemismos para esconder la realidad.

El incremento del trabajo por cuenta propia y la autorización de la contratación de fuerza de trabajo ha conllevado en la práctica a la existencia de medianas, pequeñas y microempresas privadas que hoy funcionan sin la debida personalidad jurídica y se rigen ante la ley por un marco regulatorio diseñado para las personas naturales dedicadas a pequeños negocios que se realizan por el trabajador y su familia”.

Cuatro años después comienza a dársele forma a esa realidad

http://www.granma.cu/septimo-congreso-del-pcc/2016-04-17/el-desarrollo-de-la-economia-nacional-junto-a-la-lucha-por-la-paz-y-la-firmeza-ideologica-constituyen-las-principales-misiones-del-partido-17-04-2016-02-04-53

Pero el actual discurso oficial va más allá. No solo se trata de reconocer, sino de empoderar a una nueva clase económica. Con recelos lógicos por una cultura de repudio a todo lo privado, la apuesta de la economía cubana está por generar un incremento en la producción en esferas que creen valor. Otro elemento que se percibe es la eficiencia con que las empresas privadas logran garantizar producciones y servicios.

Dar rienda a las empresas privadas fue algo que en algún momento se denominó “la estrategia de Obama”. Obama dedicó en su visita a la Isla bastante tiempo al sector privado, siendo de hecho uno de los ejes principales de su discurso. Al ser Cuba y Estados Unidos mercados naturales para sus respectivas economías, no tardaron en establecerse nexos entre el incipiente capital privado cubano, empresas estatales cubanas y algunas empresas estadounidenses. Comercio, dicho sea de paso, que siempre fue en dólares.

A criterio personal, es cierto que Obama tuvo una estrategia que buscaba catapultar el sector privado de la Isla con el propósito de fragmentar la sociedad, generar un interés de clase y conducir con ello a un cambio. Tal vez justamente por eso demoró tanto el desarrollo de lo que ya estaba prescrito. Con Trump sucedió todo lo contrario. Los nexos comerciales oficiales han llegado casi a la nulidad, en tanto sobreviven negocios paralelos como las agencias de envíos de paqueterías y remesas.

Mientras, continúa el avance de medidas que nos sitúan en un punto desconocido. Ya se sabe que Cuba se encuentra, conceptualmente, en la fase de construcción del socialismo. Por tanto, no, no somos socialistas aún, y ello pone a las Pymes en el justo centro del mapa económico nuevamente. Nos vamos pareciendo más a lo que realmente somos capaces de tener.


[1]La primera: hasta 1898 el capital, la industria y el consumo de materias primas era español y europeo fundamentalmente. Aunque existían negocios con Estados Unidos, el gobierno español limitaba la presencia de empresarios estadounidenses en Cuba. Pese a ello, estaba presente con inversiones en la industria. El primer cambio ocurrió cuando EE.UU. tomó posesión de Cuba. Inmediatamente se vieron afectados los negocios españoles y entró a desempeñar un papel activo el capital financiero. La transformación industrial, que siguió la misma lógica monoproductora, hizo que la matriz industrial cubana se desplazara de la tecnología europea a la estadounidense.

La segunda: no necesita mucha explicación. En la década del sesenta, al triunfar la Revolución, se hace el cambio de una tecnología estadunidense a una soviética.

La tercera: con el colapso del campo socialista se produce un boom de adquisición de tecnologías de diferentes procedencias. Así, podemos encontrar industrias de procedencia italiana, canadiense, japonesa o china, que coexisten con las antiguas tecnologías soviéticas y estadounidenses.

Deja un comentario