El Cabello, una extensión energética del ser

Muchas culturas alrededor del mundo han considerado el cabello una extensión física de nuestros pensamientos que brinda dirección a lo largo de la vida. Según muchos pueblos indígenas americanos, el cabello nos representa siendo a la vez un fuerte punto de conexión con el cuerpo y el espíritu y entre ellos existe la creencia de que por eso las personas sabias llevan el cabello largo.

Según el pensamiento de los pueblos indígenas, la forma de llevar peinado el cabello era de suma importancia. A través de este y los tocados que se llevaba sobre él se podía saber la madurez de las personas, su estatus en la sociedad o si los tiempos que corrían eran de paz o guerra. El cabello representaba los pensamientos y el estado espiritual del individuo, mostrando los vínculos y la unidad espiritual de su familia y definiendo la armonía cultural y el alineamiento espiritual de su comunidad.

En las enseñanzas de muchas tribus indígenas el cortar el cabello representaba un proceso de duelo o la proximidad con la muerte, siendo un elemento místico en todas ellas. No permitían que nadie tocara su cabello sin su permiso, ni lo cortaban pues formaba parte de su ser.

El largo del cabello es considerado por muchas culturas desde la antigüedad un elemento de belleza.

Cuando al cabello se le permite alcanzar su máxima longitud el organismo produce más fósforo, calcio y vitamina D, los cuales entran en el líquido linfático y finalmente al líquido cefalorraquídeo a través de dos conductos en la parte superior del cerebro. Este cambio iónico hace la memoria más eficiente y conduce a una mayor energía física, mayor resistencia y estoicismo.

Al cortar el cabello el cuerpo emplea gran cantidad de energía vital y nutrientes para que vuelva a crecer. Los yoguis recomiendan lavar el cabello cada 72 horas (o más frecuentemente si el cuero cabelludo suda mucho). También puede ser beneficioso lavarse el pelo después de estar molesto o enojado, para ayudar a procesar las emociones. Cortar el cabello de los enemigos vencidos era una manera de humillar y subyugar, cuando las personas eran conquistadas o esclavizadas, les cortaban su melena como un signo de esclavitud, impotencia.

Cortar el cabello tras períodos de gran estrés es considerado un respuesta psicológica al cierre de un ciclo de la vida.

El cabello, como cada célula del cuerpo tiene memoria, por ello es común que cuando cerramos un capítulo de nuestra vida, nuestro ser nos pida un corte de pelo, inconscientemente se debe a la necesidad de renovación como cuando los árboles sueltan su corteza, hasta que recupere su vitalidad.

las últimas décadas han estado marcadas por una tendencia a retomar el empleo de sustancias materiales naturales en el cuidado del cabello.

Los yoguis recomiendan el uso de un peine de madera o un cepillo para peinarse el cabello, debido a que estimula la circulación del cuero cabelludo, y la madera no genera electricidad estática, la cual provoca una pérdida de energía. Al peinarnos desde la frente hacia atrás, de atrás hacia delante, y luego varias veces hacia la derecha y hacia la izquierda, se genera una sensación de bienestar y relajación que, sin importar el largo del cabello genera endorfinas mejorando el estado de ánimo. El cabello no está allí por error. Tiene un propósito y más allá de cuestiones estéticas, es válido incluir el cuidado del cabello en nuestro estilo de vida.

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