Luego de varias semanas de convivencia con la pandemia causada por el virus SARS COV 2, apenas quedan esferas de la vida que no hayan sido trastocadas por las emergencias que impone este nuevo escenario en los ámbitos internacional y nacional; uno de ellas ha sido sin dudas la de los medios de comunicación masiva. En este sentido, de forma temprana la Televisión Cubana se enfrascó en realizar modificaciones en su parrilla de programación, debido a la necesidad de ofrecer información periódica a la población sobre el nuevo coronavirus, su impacto en la sociedad cubana y las medidas adoptadas por el gobierno.

Paralelamente, el cierre de las escuelas y el cese de las actividades laborales en muchos centros de trabajo, suponía la permanencia en casa de un público heterogéneo, en horarios en que por lo regular no se encontraban en los hogares; y ese aumento del auditorio potencial también representaba un reto al cual la Televisión Cubana debía responder.

Ante esos imperativos, se reforzaron los contenidos informativos y los espacios orientados al entretenimiento. Se comenzaron a reponer gustadas producciones nacionales (telenovelas, telefilmes, series, programas cómicos), aumentaron las horas de transmisión de series extranjeras, se dio mayor atención al público infantil con programación destinada para estas edades, entre otras acciones. A su vez, el rediseño y la ampliación del esquema de teleclases ha sido otra de las novedades más relevantes introducidas, aunque con fines escolares.

Foto: Traslahuella.com

Pero si bien el reordenamiento de las propuestas televisivas y la existencia de un contexto social diferente han incidido en el uso de la televisión en este período, muchas de las principales tendencias que históricamente han caracterizado el consumo televisivo continúan manifestándose, según reflejan las recientes investigaciones realizadas por el Centro de Investigaciones Sociales.

Los productos de ficción aparecen con un peso fundamental en el ranking de programas más vistos. Con ello nos referimos, en primer lugar, a la serie Tras la Huella, que aunque no forma parte de la programación habitual, con cada nueva temporada se coloca entre los productos de mayor teleaudiencia de la televisión y evidencia la tradicional preferencia de los públicos por el policiaco nacional.

Por supuesto, hay que citar la comedia de situaciones Vivir del Cuento, un programa muy exitoso en términos de público, pues ha conservado a lo largo del tiempo un elevado nivel de aceptación y por varios años ha exhibido un liderazgo en muchos de los indicadores de los Estudios de la Medición de Audiencias; también sustenta oportunamente la menguada oferta de comedia de la Televisión.

Además, está el espacio nocturno de telenovelas de Cubavisión, en el que alternan durante la semana producciones nacionales y extranjeras, ambas por lo general con un gran poder de convocatoria, debido al arraigo popular de este género (en transmisión actualmente la cubana El Rostro de los Días y la brasileña El Otro Lado del Paraíso). La telenovela ha devenido incluso elemento estructurador de las dinámicas familiares en los hogares y en particular la cubana constituye uno de los pilares de la programación televisiva, con incidencia en los juicios de valor sobre la Televisión toda. Por ello el recorrido satisfactorio que ha tenido El Rostro de los Días hasta el momento representa un elemento positivo importante. 

Foto: Cubadebate

Otros datos que se corresponden con comportamientos regulares son el predominio de programas nocturnos y de Cubavisión entre los más vistos; que la reposición de Tras la Huella es lo más consumido del Canal Educativo y lo mismo sucede con De Tarde en Casa en el Canal Educativo 2 y la telenovela extranjera en el Canal Habana. También la tira cinematográfica del domingo y la de series extranjeras nocturnas de lunes a viernes, se erige como lo más atractivo de Multivisión.

Lo que difiere de los resultados obtenidos en etapas anteriores es el protagonismo adquirido por los informativos, dadas las complejidades y urgencias sanitarias en el país, que han fomentado la necesidad de los espectadores de conocer sobre el nuevo coronavirus y las disposiciones del gobierno. Ello explica el aumento en los niveles de exposición a espacios que comúnmente tienen alcances más discretos, como la Mesa Redonda y el NTV del Mediodía; incrementos que ha sido más notable que los del NTV Estelar. Este último siempre suele registrar audiencias superiores, pues es el principal espacio noticioso de la Televisión Cubana, privilegiado además por su horario de transmisión.

Razones similares fundamentan el elevado seguimiento que tiene la Conferencia de Prensa sobre la Covid-19 del MINSAP, un segmento matutino con la primicia de actualizar cada día al auditorio con datos oficiales sobre la evolución del nuevo coronavirus en Cuba y el mundo. Aquí se profundiza sobre la situación epidemiológica en el escenario nacional y se esclarecen aspectos de interés de la población; por ello ha devenido un momento esperado dentro de la programación televisiva (no es ocioso señalar, que la asertividad y el buen desempeño del Director Nacional de Epidemiología del MINSAP en la conferencia favorecen la recepción de este producto comunicativo).

Programas de Mayor Audiencia Referida. Abril y Mayo

Fuente: Centro de Investigaciones Sociales (CIS)

No obstante, en semanas más recientes algunos de estos espacios informativos ya muestran un consumo más atenuado, a la par que la situación sanitaria se va “normalizando” y la avidez de un segmento de los espectadores por este tipo de contenidos disminuye.

De manera que aunque las prácticas cotidianas en los espacios privado y público se han reconfigurado en cierta medida por el particular escenario social -así como los intereses y las prioridades de los sujetos, también hacia el medio televisivo- de nuevo se comprueba algo reconocido por especialistas en este campo: el uso de la televisión está condicionado de forma significativa por los hábitos de teleaudiencia conformados por la oferta sostenida, las dinámicas del tiempo social, patrones culturales, etc., que luego se traducen en demandas y expectativas de los públicos hacia la televisión, que permanecen de manera prolongada en comunidades de receptores.  

Para finalizar, es preciso decir que aunque los puntos aquí comentados deben circunscribirse a las muestras de sujetos estudiadas en La Habana, es válido tomarlos como indicadores de algunas tendencias que pueden estar ocurriendo en el universo de la audiencia de la televisión hoy.