El jugador no titubea. El periodista sí. “Cuando te digo NBA, ¿Qué te pasa por la cabeza?” Aun con la duda, inquiere el entrevistador, en busca de un titular sólido. Pero piensa en su interior si sería o no inoportuno hablar ahora de otro certamen, justo en los días en que el Valencia Basket, uno de los principales equipos de la Liga Endesa de España, acaba de fichar a su entrevistado.

Pero los buenos deportistas suelen tener las ideas bien claras. Y no repelen interrogantes incómodas. Jasiel Rivero, habanero, 27 años, espeta su criterio sin que pasen demasiados segundos: “No es imposible”. Titular conseguido. Canastazo desde el perímetro.

Y sigue el ala pívot: “Yo sé que son palabras mayores. Ahí es donde todo basketbolista profesional quiere llegar y, además, constituye una meta personal. Será difícil, pero no dejo de soñar en que algún día pueda estar allí compartiendo cancha con los más grandes”.

Fotos: FIBA, San Pablo Burgos, As y Súper Deporte.

A Valencia recién llegó procedente de Burgos, donde ganó dos Champions consecutivas con el San Pablo. Pero entre el dulzor de las victorias previas y los nuevos aires de la costa levantina su ambición parece robustecida: “Vengo a ganar títulos”, dice. Y no hay hincha toronja que pueda esquivar la ilusión.

Ahora, con una niña pequeña como principal motivo de inspiración, disfrutará de la hermosura de la ciudad recostada a la rivera del Turia. No olvida los tiempos en el municipio Boyeros, cuando a los 12 años empezó a tirar balones al aro. Luego en los desgastados tabloncillos de la Liga Superior de Baloncesto con el uniforme de Capitalinos.

Jasiel ha vivido una transformación vertiginosa en su carrera deportiva. Para bien, por suerte. Comenzó su aventura fuera de la Isla en Uruguay, luego Argentina y finalmente España le abrió las puertas a la ansiada Europa. Los tiempos han traído nuevos logros. La temporada anterior promedió 5,6 rebotes por partido en 35 salidas a la duela con el San Pablo y eso sedujo demasiado al Valencia.

Fotos: FIBA, San Pablo Burgos, As y Súper Deporte.

Como la de muchos deportistas de élite, entonces, la trayectoria de Rivero simula una escalera en ascenso. Sin embargo, algunos suelen olvidar con la bruma del éxito el pasado de sacrificios. Él, dice que no puede permitírselo:

“Primero que todo en la vida está la humildad y recordar siempre de dónde salí, eso me da más fuerzas para seguir luchando por mis sueños. Aunque llegue a lo más grande, en mi corazón siempre estará presente de dónde vengo”, sale al paso.

El jueves 15 de julio fue el día clave en que depositó 150 mil euros de su cláusula de rescisión para hacer las maletas y seguir al técnico Joan Peñarroya a la entidad che. Con la venia de su principal valedor, aportará fortaleza bajo las tablas. “Ahora lo que viene es un Jasiel fuerte, disciplinado y con muchas ganas de salir a jugar para defender mi camiseta y mi equipo”, asegura.

— Con sinceridad, ¿alguna vez creíste que podías llegar hasta aquí?

Te diré la verdad: No. Nunca imaginé llegar tan lejos. Sin embargo, yo conozco el potencial que tengo y sabía que, si en algún momento comenzaban las contrataciones, tenía la opción de salir al exterior y dejar un poco el Basket amateur para perfeccionar mis virtudes. Así fue, pude salir a Uruguay primeramente, comencé a aprender y a mejorar con mucha disciplina y trabajo día tras día, hasta que de puerto en puerto llegué a Valencia.

Fotos: FIBA, San Pablo Burgos, As y Súper Deporte.

— ¿Qué imágenes te vienen a la mente ahora de aquellas etapas en la Liga Superior de Baloncesto cubana?

Ufff… son muchos recuerdos que siempre llevaré conmigo, como siempre digo, yo no olvido de dónde vengo y la LSB fue el torneo en el cual di mis primeros pasos a nivel deportivo. Había muy buenos deportistas y llegué a ganarme un puesto siendo joven, pero lo luché y lo conseguí. Todo conocimiento que me brindaban los más veteranos lo tomaba y lo ponía en práctica de la mejor manera posible.

— Tu fichaje por San Pablo Burgos fue el inicio de una aventura al alcance de pocos baloncestistas cubanos. ¿Qué te aportó y qué te puede aportar el Valencia que no tenías allí?

Burgos fue una escuela para mí, allí aprendí cómo se juega el Basket europeo y también mejoré muchos aspectos técnicos. Cada día sumaba algo nuevo, tanto de mis compañeros, como del coach, que tiene un gran conocimiento y me ayudaba para seguir elevando mi nivel. Valencia me puede aportar más nivel todavía y, desde ya, la exigencia la siento superior.

Hablamos de un club más grande, de una reputación importante, que tiene muchísima historia y se caracteriza por formar jugadores fuertes. Yo nunca estoy conforme y voy por más. Creo que este club es un paso enorme para luego dar un paso más alto en mi carrera y seguir cumpliendo objetivos.

Fotos: FIBA, San Pablo Burgos, As y Súper Deporte.

— Hablemos de baloncesto cubano. ¿Está tan lejos del nivel que ves día a día?

El nuestro es un Basket amateur. Tenemos mucha falta de conocimiento de lo que es el baloncesto moderno, dígase técnicas que no se ponen práctica. Pero eso no quiere decir que algún día no nos podamos acercar al nivel de Europa. Carencias existen muchísimas, principalmente las canchas de entrenamiento que no están acondicionadas, el déficit de balones y de buenas instalaciones.

— Y en el área centroamericana, ¿qué le falta al equipo Cuba para volver a estar entre los mejores?

Para mí lo más importante es la incorporación de todos los deportistas que están jugando en ligas foráneas, así podríamos aportar cada uno nuevas cosas y crear sistemas del baloncesto actual. Eso también requiere un cuerpo técnico con más visión del Basket moderno.

— Sin embargo, tras tu fichaje y el de otros como Javier Justiz, Karel Guzmán y demás, se abrió una nueva ventana muy ilusionante, pero los resultados no han mejorado. ¿Te ha decepcionado la actuación de los últimos eventos?

Fotos: FIBA, San Pablo Burgos, As y Súper Deporte.

Decepción no sería la palabra, pero es difícil acoplarnos en tan poco tiempo cuando cada uno juega en ligas que tienen sistemas de juego totalmente diferentes. Llegamos de un día para otro a construir una selección. Sí, yo confío en una mejoría, quizás con un poco más de coordinación y tiempo para poder entrenar y encajar bien, lo cual sería un factor fundamental. Y repito, la inserción en la selección de otros jugadores que ahora mismo no pertenecen a la plantilla, pero que son cubanos, elevaría completamente el nivel del equipo.