El declive del turismo, un reto al sector no estatal en Cuba

Es el turismo uno de los sectores más afectados a nivel mundial a causa de la pandemia del COVID -19. Su impacto en este importante sector de la economía ha llevado al declive a grandes gigantes del giro que, previendo sus posibles implicaciones optan por la resiliencia a largo plazo readaptando su actividad.

Los largos períodos de Cuarentena y los cierres totales o parciales de los destinos turísticos han traído consigo la clausura de negocios a ellos asociados, así como el cese de producciones, servicios y exportaciones. Países que como el nuestro dependen en gran medida de los ingresos que depara el turismo han visto afectada su economía de manera general, teniendo que adoptar planes emergentes para así evitar la quiebra y el endeudamiento del propio estado.

Un gran por ciento de los negocios en Cuba se han mantenido cerrados durante el último año con la incertidumbre de si lograrán reabrir.

En Cuba, destinos turísticos como La Habana, Viñales, Holguín, Cienfuegos y Trinidad, a causa de la grave situación epidemiológica que han sufrido y que en muchos casos aún atraviesan, gran parte de sus negocios pertenecientes a formas de gestión no estatal cerraron de manera definitiva, pues nadie o casi nadie estaba preparado para más de un año de inactividad. Entre los principales afectados se encuentran las casas de renta, hostales, bares y cafeterías y del mismo modo restaurantes y tiendas de artículos varios. Dentro de este gran grupo se encuentran también las agencias de viajes y gestores de actividades turísticas que de manera alegal operaban en la Isla.

De negocio a emprendimiento


Ante este fenómeno inesperado el campo de acción de las formas de gestión no estatal cambió de escenario trasladándose a los medios digitales. Al parecer, de una vez y a la fuerza, en Cuba aprendimos la importancia de las redes sociales y plataformas digitales para comunicar y promocionar productos y servicios.

Mandao, Zaas y otros emprendimientos de entregas han sido los protagonistas de esta modalidad en la Capital.

Como resultado del distanciamiento social, más que nunca los negocios relacionados a la gastronomía han potenciado el servicio a domicilio y el afamado fast food. Las agencias de entrega y mensajería han burlado la escasez de combustible, adoptando métodos que el mundo entero emplea como la entrega en bicicletas. Hemos aprendido a no depender de envases plásticos desechables importados sustituyéndolos por los tradicionales barro, madera y fibras naturales.

Muchos hostales, de los que no han cerrado sus puertas, han comenzado a dar servicios de comida para llevar u otros como lavandería. Lugares más alejados de las grandes urbes y que por su propia ubicación se han visto de veras aislados han empleado este tiempo en la realización de mejoras y adecuaciones de sus futuros proyectos, pues cuando reabran deben haber presentado previamente un proyecto de gestión que habrá de ser aprobado por los respectivos consejos de administración municipales.

Los emprendimientos han salido a la palestra pública cubana con más fuerza que nunca marcando una pauta.

Existe un curioso caso de los negocios surgidos durante este período que, bajo el nombre de emprendimientos han puesto al alcance de las personas los más disímiles productos y servicios, así como el surgimiento de numerosos proyectos de desarrollo local que abarcan desde las producciones de alimentos y materiales de la construcción hasta los netamente dedicados a los servicios y asesorías, desde el espacio digital y el distanciamiento.

Este último grupo hasta ahora quizás incipiente se ha convertido en el referente para el futuro pues son los únicos que han mantenido su crecimiento con cifras inesperadas gracias a su forma de gestión. Entonces vale la pena mirar estos casos de éxito y aprender y estudiar ejemplos capaces resistir y adaptarse a las más difíciles crisis como la que el mundo atraviesa hoy.

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