Cuba quedó un poco paralizada cuando el 26 de febrero, a las 8 p.m., en el Noticiero de la Televisión Cubana se anunció la firma del esperado Decreto-Ley de Bienestar Animal.

La firma de este documento supone un avance incalculable para los animalistas. Reconoce, en parte, la lucha de más de 30 años por el derecho de los sin voz; cuya voz se la damos nosotros: los amantes de los animales, protectores, rescatistas, animalistas todos.

No obstante, el Decreto-Ley tiene sus fallas, sus lagunas, temas sensibles aún no tocados. ¿Cuáles? Te proponemos conocer las opiniones de juristas y animalistas en torno a este tema.


«Lo positivo de su promulgación es que por primera vez nuestro ordenamiento jurídico dispondrá de disposiciones normativas que regulen de forma sistémica lo relacionado con el bienestar y protección animal. Es un primer paso. El Decreto-Ley, de forma general, está bien concebido; hay algunos temas que se quedaron fuera de la norma», expuso el abogado y animalista Alan González.


El texto promueve el bienestar animal y lo entiende como «el adecuado estado físico y mental de un animal en relación con las condiciones en las que vive y muere».

De igual modo, González señaló que el decreto que reglamenta el Decreto-Ley resulta contradictorio, «deja varios temas de impacto directo en la sociedad sin solución o les da soluciones negativas y se pueda interpretar por su redacción en algunas cuestiones como permisivo en actividades que atentan contra la vida silvestre. El reglamento llena un vacío en cuestiones de tenencia responsable de animales y dispone un marco contravencional que debe contribuir a reducir el maltrato animal, aunque las multas pudieron ser más severas».

Se impone resaltar el concepto novedoso que maneja este Decreto-Ley, la noción de una salud. «El enfoque a Una Salud significa que la salud humana y la sanidad animal son interdependientes y están vinculadas a los ecosistemas en los cuales coexisten».

Artículo 1.1. El presente Decreto-Ley tiene como objeto regular los principios, deberes, reglas y fines respecto al cuidado, la salud y la utilización de los animales, para garantizar su bienestar, con enfoque a Una Salud.

Tomado de ACN
5 necesidades básicas para el bienestar animal

Artículo 9. Se prohíbe a las personas inducir el enfrentamiento entre animales de cualquier especie, con excepción del que apruebe la autoridad competente de sanidad animal, de acuerdo con lo establecido en el Reglamento del presente Decreto-Ley.

Sobre este artículo, la animalista avileña Adriana Bárbara García comentó que «mantendrá la “legalidad” de los enfrentamientos en las vallas de gallos estatales regentadas por la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, en abierta contraposición al objeto social de esa entidad y al espíritu del bienestar animal».

El hecho de que estos enfrentamientos, por las medidas de protección establecidas en el Decreto-Ley consistan en topes, no excluye daños y peligros para las vidas y salud de los animales, tal y como reconoce el propio texto al mencionar los casos en que los gallos queden ciegos, tumbados, malheridos o se observen heridas sangrantes.

«Hay que tener en cuenta además que este “espectáculo” genera una contracultura de violencia hacia los animales y al interior de la sociedad, además de vicios tales como las apuestas (que nunca han sido erradicadas)», alegó García.

Ana Carla Barba, jurista y profesora de Derecho Ambiental en la Universidad de La Habana, explicó que «la cuestión de del uso de animales para peleas o para el entretenimiento debería estar absolutamente prohibido, tomando en consideración la experiencia de otros países con tradiciones similares, como es el caso de España con sus corridas de toro e, incluso, China que ahora ha tenido que arreciar el control sobre el consumo de animales exóticos a raíz del Sars-Cov-2, a pesar de tradiciones culturales y tomando en cuenta la necesidad de aplicar la ley equitativamente».

Foto tomada de Cubahora
Una de las limitantes del bienestar animal es la poca cultura ambientalista y la ignorancia respecto al cuidado y protección de los animales.

Artículo 12. Corresponde al Centro Nacional de Sanidad Animal para el cumplimiento de las disposiciones del presente Decreto-Ley, las funciones siguientes: g) autorizar la creación de entidades y centros para la atención, acogida, rescate y rehabilitación de los animales; j) diseñar, ejecutar y controlar acciones para elevar la cultura general integral de la población en materia de bienestar animal; m) propiciar y estimular en los medios de comunicación masiva, temas que enfaticen sobre el cuidado y respeto hacia los animales, en coordinación con los órganos del Estado y las formas asociativas vinculados al bienestar animal.

Otro aspecto positivo de este documento es que pretende elevar la cultura ambientalista -más bien crearla- de la población cubana. Las escuelas y la comunidad deben participar de esta labor para nada sencilla. Otro elemento que formará parte de dicha tarea serán los medios de comunicación. El periodismo será -como de hecho, es- el modo propicio para divulgar información y crear conciencia en todos los niveles.

«Los contenidos referidos al bienestar animal se deben introducir y actualizar en los planes de estudio y programas de asignaturas de la educación primaria y secundaria básica también. Es de suma importancia que desde la infancia y adolescencia tales contenidos formen parte de la educación e instrucción que se provee en los centros educativos, toda vez que las conductas violentas hacia los animales en estas etapas de la vida son cada vez más comunes, debido al vacío educativo de muchos ambientes familiares en este sentido y la influencia desfavorable del ambiente social en muchos casos», aclaró la avileña.

¿Poblaciones callejeras?


Artículo 39. El control de las poblaciones caninas callejeras se rige por lo previsto en el Programa Nacional de Control y Prevención de Rabia del Ministerio de Salud Pública, en coordinación con la autoridad competente de Sanidad Animal.

Respecto al tema, Adriana Bárbara García resaltó que se debe tener en cuenta que el Programa Nacional de Control y Prevención de la Rabia (3ra versión, 1 de agosto de 1997) debe ser también actualizado, «pues contempla métodos de control de las poblaciones caninas y felinas callejeras inadmisibles desde los puntos de vista humano, moral, ético y del bienestar animal. Los cuales, a tenor de este Decreto-Ley, no pueden seguir siendo utilizados».

«Estos son: el método de captura tal como aparece descrito en el citado programa, en su Anexo No. II Captura de animales callejeros, aspecto 3 “Procedimiento para el saneamiento por captura”, y aspecto 3.4 “Sacrificio de los animales”, así como en su Anexo No. III “Preparación de cebos envenenados”».

El primer aspecto “Venenos recomendados para el saneamiento” especifica el uso de sustancias que causan gran sufrimiento a los animales, por producirles una agonía larga en estado consciente, como el sulfato de estricnina y el fósforo de zinc; el segundo aspecto “Preparación de postas para el saneamiento de perros y gatos” hace alusión al envenenamiento de animales en la vía pública, centros de trabajo o estudios, «lo cual es simplemente inadmisible humana, moral y éticamente, además de desde el punto de vista del bienestar animal», apuntó Adriana Bárbara García.

Artículo 40.1. Los animales recolectados se trasladan y atienden en los centros de observación o de atención, acogida, rescate y rehabilitación, según proceda, de conformidad con los procedimientos establecidos en el Reglamento del presente Decreto-Ley.

  1. Una vez cumplidos los procedimientos a que se refiere el apartado anterior, los animales pueden ser: d) aplicarles la eutanasia, según lo dispuesto en el presente Decreto-Ley y su Reglamento.
    «Aquí no se trata de eutanasia, sino de sacrificio. Son dos conceptos muy diferentes, no solo en cuanto a los métodos y formas de causar la muerte al animal, sino a sus condiciones», refiere García.
    Por eutanasia se entiende la acción u omisión que, para evitar sufrimientos a los pacientes desahuciados, acelera su muerte con su consentimiento o sin él; así como la muerte sin sufrimiento físico.
    Como especifica la Real Academia Española, las acepciones de esta palabra se refieren a aspectos bioéticos relacionados con la enfermedad y la muerte del enfermo (humano o animal). Por tanto, cuando se trata de animales sanos, sin condición de salud que implique proximidad de la muerte de forma inevitable, o sufrimientos debidos a lesiones o enfermedades incurables que justifiquen la eutanasia, se trata en realidad de sacrificio; algo inadmisible desde los puntos de vista humano, moral, ético y del bienestar animal.
    El animalista Roberto Ramón, miembro activo del grupo Adopciones por Amor, comentó que no es ética la manera en que el Centro de Observación Canina recoge a los animales de las calles. «¿De qué sirve rescatar animales si los vas a sacrificar inmediatamente? Actualmente, son muchos los perritos que los protectores deben sacar de este sitio para que no sufran un trágico final».