CAPÍTULO XI: DE LAS CONTRAVENCIONES
Para la jurista Ana Carla Barba «las cuantías de las multas establecidas son muy bajas teniendo en cuenta las escalas salariales actuales, habiéndose podido emplear otros métodos para la determinación de las cuantías o subir las mismas»

A su vez, Adriana Bárbara García declaró que «no se ha tipificado como delito el maltrato animal, lo cual es un error desde el punto de vista del Derecho, toda vez que la violencia es una sola y escala en grados; de ahí que la violencia hacia los animales sea la antesala de la violencia entre las personas. En muchos países el maltrato animal es delito y a la vez signo predictor de otros delitos (violencia doméstica y machista, asesinato, pederastia, violación)».

La zoofilia, tema importante y muy cuestionado por la sociedad cubana, quedó ajeno las verdaderas sanciones que deberían imponerse cuando se comete este delito.

«La cuantía de las multas es irrisoria y no es un factor disuasorio –tampoco educativo– de cometer maltrato animal; téngase en cuenta que el cochero o carretonero que golpea salvajemente al caballo caído por agotamiento, gana en un día mucho más que esas cuantías; los sujetos que se dedican al sangriento y sucio negocio de las peleas de gallos o perros, en ellas apuestan el valor monetario equivalente a casas, autos y motos, entre otros bienes de elevados montos», dilucidó Adriana Bárbara García.

El animalista Javier Larrea, estudiante de Derecho y presidente del grupo Bienestar Animal Cuba y director de El Refugio, sentenció que se pudo haber sido más riguroso. «La vida de un animal no se puede cuantificar en estas multas».

Pensamientos finales


Adriana Bárbara García aseguró que el Decreto-Ley de Bienestar Animal no es moderno, «ni atemperado a los tiempos actuales ni a la realidad cubana; es especista y esa limitación lo lastra y condiciona porque en él se concibe al animal como cosa u objeto de propiedad (se cosifica al animal irracional, y por ello se le considera inferior al animal racional).

Legislaciones de otros países (tanto europeos como latinoamericanos) son más avanzadas pues parten de la concepción del animal como ser vivo sintiente sujeto de derechos, y ello permite garantizar el bienestar y la protección de los animales desde un punto de vista respetuoso de todas las formas de vida».