El ICRT se reúne con activistas LGTBIQ+ ¿Para qué?

El Centro de Investigaciones Sociales del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) recibió a ocho activistas de la comunidad LGTBIQ+ con el objetivo de escuchar opiniones, debatir y captar nuevas ideas que retroalimenten las rutinas productivas de dicho organismo mediático.

Una de las cuestiones más señaladas por los activistas fue la censura de escenas cinematográficas en las que aparecen personas del mismo sexo biológico protagonizando algún tipo de escena erótica o afectiva.

Larian Arias Rodríguez, miembro de la red «Alma Fénix», aseguró que estas mutilaciones a obras audiovisuales no solo han ocurrido en la cinematografía más clásica, sino que también se han dado en series de dibujos animados transmitidas por la Televisión Cubana, como el caso de La leyenda de Korra, donde se censuraron besos entre mujeres.

Ocultar estas manifestaciones de cariño no heteronomartivas, coincidieron, solo frenará la educación de la sociedad cubana en ese sentido. «Si esta educación no comienza desde la niñez, siempre se verá desde lo extraño a las personas LGTBIQ+», expresó Angid Castillo Quiñones, representante de la red «Transcuba». Asimismo, recalcó que:

«Lo que no se visualiza no existe y lo que se trata de ocultar crea un tabú».

Respecto a la censura, Salam Ahmed Mousa, director de Tecnologías de la Información del ICRT, explicó que se encuentra normado por la presidencia del Instituto que las obras de arte no se mutilan y que, de repetirse el fenómeno, tal cual ocurrió la última vez, los responsables tendrán que rendir cuentas, no solo a la administración, sino también al público.

Otro de los puntos neurálgicos tratados resultó el del asesoramiento y la investigación antes de producir cualquier tipo de material. Los cativistas cercioraron que, a la hora de representar personajes LGTBIQ+, la televisión nunca encuentra un punto de equilibrio.

Larian Arias rememoró que la única vez que ha visto en la televisión nacional a un chico trans fue en la última temporada de la serie De amores y esperanzas. Agregó que estuvo bien que lo representaran, pero estuvo mal representado. «Si me vas a representar mal, no me representes», insistió Yusinia Peraza Martínez, miembro de la Red Nacional de Mujeres Lesbianas.

Peraza Martínez acotó que en la vida de las personas LGTBIQ+ no solo hay broncas o marginalidad, como casi siempre se esboza en la televisión. De hecho, dijo, no es ni siquiera la norma. «Se precisa capacitar en temas de género no solo a los guionistas, sino a todos los que tienen que ver con los procesos productivos», propuso Larian Arias.

El activista Francisco Rodríguez Cruz, llamó la atención sobre el aspecto de la sistematicidad en el tratamiento de estos temas, aunque reconoció que ello se ha logrado en ciertos espacios. Llamó a trabajar el tópico en los espacios informativos, tocando precisamente la raíz del asunto, que son las rutinas de producción de los medios.

Agregó que los dramatizados resultan los de mayores problemas y que, desde ellos, aún no se encuentra una manera constructiva, natural y pertinente de tratar la cuestión LGTBIQ+. Dentro del cine, comentó, es en donde más se ha avanzado.

Sobre el humor, Rodríguez Cruz explicó que en ese campo el estereotipo es necesario, pero que, en lugar de reforzarlo, hay que reconstruirlo.

De igual forma, habló de la necesidad de un proyecto concreto en los medios enfocado hacia la comunidad LGTBIQ+ y con protagonismo de esta, que contribuya a contrarrestar la visión tremendista, revictimizadora y traumática que persiste.

Deja un comentario