El verano como reto para la familia cubana

La familia es la célula fundamental de nuestra sociedad y como tal en ella recae el mayor peso para formar a sus miembros. Resulta en una cadena de eslabones que finalmente terminan por constituir toda la estructura de un país. Este núcleo como institución influye de manera considerable en los cambios acontecidos sobre la esfera pública. La asimilación o adopción de roles y funciones sociales es uno de sus puntos fuertes.


La familia constituye la célula fundamental de la sociedad.

Durante el último año la familia ha visto a prueba constante su resistencia. La situación económica cada vez más difícil a nivel mundial y el estrés generado por la pandemia de la COVID-19 han alterado las bases del primer contexto de socialización de un individuo: su núcleo familiar.

Cada verano es un reto para las familias que sortean los escollos entre su economía y las expectativas de disfrute.

La llegada del verano y el fin de las clases se convierte en un momento complejo para los hogares con infantes. Representa un período de gastos en crescendo por alimentación, consumo de energía y actividades de ocio. Este año la mencionada estación impide a los cubanos comportarse de modo habitual. Luego de una consciente prevención de la enfermedad y la intervención sanitaria en el país, todo cambió. La rutina veraniega se ve afectada por el incremento de casos positivos a la COVID-19 y el aumento de muertes a causa de la enfermedad.

¿Qué hacer por la estabilidad de una familia?

Lograr estabilidad es un ideal familiar que, a veces, en busca de una mejor economía desatiende la parte afectiva.

Es la estabilidad familiar uno de los ideales de bienestar al que aspiran sus miembros como conjunto armónico. Si bien la situación pandémica imperante imposibilita la socialización con el exterior, ha sido un momento para estrechar lazos afectivos. Se pueden potenciar los sentimientos de pertenencia, la interacción, así como las relaciones entre adultos y menores a través de un vínculo interno.

Es importante garantizar el bienestar de una familia, basándose en el amor y el respeto.

Puede que este verano sea muy diferente. No será una opción trasladarse hacia los lugares de residencia de abuelos, tíos y primos. Corresponde darle oportunidad al amor intrafamiliar. Entendamos este término y sus variantes en la sociedad actual como nucleares, monoparentales, adoptivas, homoparentales, reconstituidas o compuestas.

Este es un momento complejo, donde las emociones y sentimientos se encuentran a flor de piel y al parecer se extenderá mucho más tiempo. Queda en manos de la familia transformarlo en una experiencia útil, convertir un verano de aislamiento en otro de nuevas opciones, amor filial y respeto al espacio individualidad.

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