Para muchos decir Haití trae inevitablemente sensaciones de tristeza, desgracia, lástima. Esas personas no tardaron en espetar el pasado 14 de agosto: “pobres haitianos, siempre les pasa todo”, a raíz de la noticia sobre un nuevo terremoto de magnitud 7,2 en el país caribeño.

Desde que tengo uso de razón, son muy pocas las noticias positivas acerca de esta nación. 12 de enero 2010, devastador terremoto de magnitud 7,0. Octubre de 2016, huracán Mathew. 2021, se repite esto y más… Incluso, podría decir que todo empezó desde 1507, cuando en La Española estalló la primera epidemia de viruela registrada en América. ¿Ahí comenzó todo? Sí, lo que algunos llaman el calvario de esta tierra.

El verdadero Haití desde voces cubanas

Leticia Martínez (en el medio), corresponsal de prensa en Haití en 2010 (Tomada de Internet).

«Montañas de cadáveres, y ese olor insoportable… Sentí necesidad de salir del carro en que iba y echarme a correr, regresar al aeropuerto y montarme de nuevo en el avión. Me preguntaba, ¿Qué hago aquí?, y me decía que había entrado al mismísimo infierno. Ahí tuve que aguantarme las ganas de gritar para no parecer floja o inexperta entre mis colegas que habían vivido tantas veces desastres como los de Haití», contó la periodista Leticia Martínez.[1]

Leticia se desempeñaba como jefa de la Redacción Nacional del periódico Granma cuando fue convocada para reportar las nefastas consecuencias del terremoto ocurrido en Haití en 2010. También estaba encargada de narrar las hazañas de los médicos cubanos de la Brigada Henry Reeve, quienes fueron los primeros en auxiliar al pueblo haitiano.

Según nos cuenta la periodista, estuvieron en Haití alrededor de seis meses, recorrieron casi todas las regiones contando historias de vida y de médicos cubanos. Todas las crónicas fueron publicadas en la página web de Granma y recopiladas en un libro preparado por la autora: El infierno de este mundo, terremoto en Haití, publicado por la Editora Política.

Muchas son las anécdotas para contar cuando se visita por primera vez una región. Cuando se intercambia con su gente, pero, sobre todo, cuando los ojos pueden palpar el dolor ajeno… que se vuelve nuestro.  

«Me impactó mucho conocer muchachas de mi edad que tuvieron que amputarles extremidades y después ver cómo los médicos le llevaban las prótesis y las enseñaron a caminar. Eso fue de lo más tremendo que viví en Haití». 

Sin embargo, Leticia no solo se llevó dolor de su viaje. Su trabajo como corresponsal le permitió visitar muchos lugares de la nación. «Incluso lugares hermosos, pero desconocidos, precisamente porque la imagen que tenemos de este país es de infierno, de que allí todo es feo, terrible, todo es tragedia y no es así».

Por solo citar uno de los lugares paradisíacos de Haití: Saut-Mathurine, la cascada más grande de la zona. Con exuberante vegetación a los lados, el agua de la cascada forma un lago de aguas cristalinas con facilidades para remar y nadar.

Saut-Mathurine, uno de los lugares más hermosos de Haití (Tomada de TripAdvisor).

Asimismo, posee un sincretismo cultural extraordinario. Una historia larga y legendaria se traduce en una cultura exquisita. En ella confluyen rasgos de los franceses, los africanos y los españoles. Por ejemplo, el compás (en francés) es una de sus músicas principales, muy compleja, pues reúne ritmos africanos y el baile de salón europeo. Surtida, además, de la cultura burguesa haitiana.

De igual manera, ocurre con el arte culinario donde se unen estilos de franceses, españoles, africanos y amerindios taínos (nativos de la nación). El vocabulario del creole o el criollo, segundo idioma oficial en la nación, tampoco escapa de tanto eclecticismo.

La cocina de Haití es tan variada como su música (Tomado de Viaturi).

En Haití podemos encontrar dos lugares inscritos como Patrimonio de la Humanidad: el Palacio de Sans Souci y la Ciudadela Laferrière. Actualmente los monumentos más importantes de la isla.

El Palacio de Sans Souci (Tomada de la BBC).
La Ciudadela Laferrière (Tomado de Viator).

«La cultura haitiana es muy fuerte. Estuvimos en muchos lugares donde era fuertísima, donde es hermosa. Desconocida, pero hermosa».

¿Y su gente? «Los haitianos son personas muy nobles con los cubanos. Tienen mucha fe en los médicos de nuestro país. Ellos decían “Primero Dios y después los médicos cubanos”. Cuidan siempre a los colaboradores, se han hecho fuertes lazos de amistad. Son muy emprendedores, lastimosamente con muchas carencias materiales, han tenido muchos problemas en su historia, pero al menos con los cubanos son personas muy solidarias y nobles».

Katia Siberia: «Tengo añoranza de Haití»

Katia Siberia (Tomada de Internet).

Por su parte, Katia Siberia, aunque viajó a Haití en 2009, antes de la catástrofe natural, su labor como corresponsal del periódico Granma fue importante.

«Me vinculé muchísimo a la vida del propio haitiano. Tuve también la suerte un mes antes de saber que iba a viajar. Leí sobre literatura haitiana, sobre la historia de este país. También tuve la suerte de haber estudiado en la Alianza Francesa dos años y rápidamente me imbriqué con la cultura haitiana en Cuba. Hablé incluso con algunos descendientes de haitianos y tenía una mente clara, decía yo, de lo que iba a ser Haití a mi llegada».

Sin embargo, la realidad de la nación le fue bastante chocante. «Hubo momentos muy dolorosos. Fue la primera vez que vi a alguien morirse delante de mis ojos».

En su viaje Katia también conoció sobre los beneficios para la columna al llevar las palanganas, bolsas y demás objetos pesados en la cabeza y no en los hombros o espalda como los cubanos estamos adaptados.

«Y me fui interesando mucho más allá de cuestiones médicas o religiosas de este pueblo. Hice diversos trabajos sobre su religión. Entrevisté cubanos que estaban viviendo con haitianos en sus casas. Tuve la oportunidad de hablar con ellos. Me quedé allá».

Tal diversidad posee la cultura haitiana, que su religión se vuelve aún más extraordinaria. Resulta inevitable la influencia católica (45%) y protestante (20%). Sin embargo, el vudú haitiano es la religión más practicada (40%). Haití se vuelve único. Aunque tampoco son desechables las tradiciones religiosas traídas por emigrantes a la isla.

El vudú es la religión más practicada en Haití (Tomada de El País.)

«Me adentré en su ciencia, religión y en su historia, siempre me atrajo mucho que fueran el primer país de la región en obtener la independencia. Uno de mis trabajos habló precisamente de eso, de lo caro que les costó al ser colonia francesa, creer que lo que aplicaban los franceses de igualdad, libertad y fraternidad, aplicaba a ellos. Y de algún modo les sirvió para liberarse, para hacer una revolución basada en esos ideales. La valentía de los haitianos en la historia habla mucho de su gente, afirmó Katia Siberia».

Efectivamente, la Revolución de Haití, es la primera rebelión en la Historia Universal de una población sometida a la esclavitud, convirtiéndose en precursor definitivo para la desaparición del comercio de personas entre continentes.

Abdiel Bermúdez: «Ya no duele tanto. Al principio sí»

«Ya no duele tanto. Al principio sí» Abdiel Bermúdez, actual periodista del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, responde conciso ante la pregunta ¿Te dolió Haití?, realizada por la periodista Leticia Martínez en la entrevista “El periodismo implica cercanía”, publicada en el sitio CubaHora.

«La primera imagen que me trajo de golpe al “mundo real” fue la de un montón de gente, mujeres en su mayoría, vendiendo todo lo imaginable: ropa, comida, carbón… en un lugar donde el fango y la gente y los carros parecían uno solo. Pero el tiempo va pasando y uno se adapta, aprende a convivir».

Sin embargo, estar en Haití y no observar su variadísima cultura y sensibilidad del pueblo es otra cosa. Bien lo sabe Abdiel. «Las calles pavimentadas de la noche a la mañana, las construcciones crecientes, las bellezas naturales, el cuidado con que los niños visten su uniforme escolar cada mañana, la bandera haitiana ondeando en cada espacio del país… Aprendes a distinguir lo maravilloso en medio de las tragedias con que el destino ha golpeado al pueblo haitiano. Aprendes a crecer como persona, a comparar y a compartir».

Todo territorio merece una oportunidad para conocerlo y disfrutarlo. Eso pasa con Haití. No es preciso viajar a él para darle una oportunidad a su pueblo, a su cultura, a sus raíces. Calvario o no. Solo entoces mirarás a esta porción de isla con otros ojos.

“En América Latina, lo maravilloso se encuentra en vuelta de cada esquina, en el desorden, en lo pintoresco de nuestras ciudades… En nuestra naturaleza… Y también en nuestra historia (…) ¿Pero qué es la historia América toda sino una crónica de lo real maravilloso?”[2]


[1] Fragmentos tomados de la entrevista “Leticia Martínez y los horrores del terremoto de Haití”, realizada a la periodista Leticia Martínez en el sitio Cubaperiodistas de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) (https://www.cubaperiodistas.cu/index.php/2020/09/leticia-martinez-y-los-horrores-del-terremoto-en-haiti/).

[2] Fragmento de la novela El reino de este mundo de Alejo Carpentier.