El último año ha sido difícil. Pareciera que no hay de dónde sacar la esperanza. Enfrentarse a una epidemia de proporciones globales implicó que el mundo cambiara su modo de vivir y relacionarse.

Hemos encarado situaciones complicadas continuamente, y no es menos cierto que las cifras diarias de contagios y fallecidos le duelen a toda Cuba. El coronavirus nos ha arrebatado mucho, y lo sigue haciendo…

Es cuando menos esperanzador ver la luz en medio de tanta oscuridad. Los cientos de voluntarios de las universidades en la zona roja; el esfuerzo de miles de personas que han aportado su granito de arena en la pelea contra la COVID-19 y la titánica lucha de nuestros científicos y personal de salud, quienes lo han dado todo en esta ofensiva que aún no logramos ganar.

Pero incluso las batallas más cruentas no pueden librarse solo desde el área directa del combate. Es un esfuerzo que requiere de cada guerrero, de esos que desde la cotidianidad esparcen amor por su tierra y su gente. Sobre la solidaridad versan estas historias.

Ayudar a Matanzas

Dentro de este panorama que vive el país hace más de un año, la situación de Matanzas no ha tenido precedentes. Sin embargo, los tiempos de crisis provocan fortalezas y unen, incluso desde la distancia.

Ayudar al otro, aunque no se conozcan. Apoyar a un hermano de tu misma tierra. Sumarse a defender la existencia, han sido grandes actos de amor en tiempos de coronavirus.

Captura de Facebook

Todas las labores cuentan: desde pequeñísimas acciones individuales hasta iniciativas replicadas en grupos de Facebook y WhatsApp. Una de las más difundidas fue poner a disposición de los organismos institucionales diferentes medios de transporte particulares, con el objetivo de transportar medicamentos, alimentos e insumos hacia Matanzas.

Yonny Figueredo es uno de los tantos voluntarios que, mediante las redes sociales, han hecho un llamado para poner en práctica estas acciones.

Este tunero de 36 años, motivado por la situación actual que atraviesa el país, con énfasis en esta provincia de la región central, se brindó para facilitar el traslado de donaciones e incluso del personal médico a donde se requiera.

Captura de Facebook

Casi como un mantra, repite en varias ocasiones lo mismo: “Estoy firme en mi decisión de apoyar en lo que se necesite al sector de la salud. Es totalmente gratuito”.

Todo por los médicos

Las redes sociales se han vuelto un caos en los últimos días. El odio, violencia y los debates, no tan cordiales, abundan en las plataformas.  Dentro de ese desconcierto, aparecen publicaciones que emocionan y engrandecen, las cuales vale divulgar por todo lo que significan.

El pasado 17 de julio, Roberto de la Cruz Torres publicó una foto de su carro con un cartel en letras mayúsculas. El mismo transporte que, quizás, hayan podido ver por algunas de las principales avenidas del Vedado, Playa o Marianao, lugares por donde suele trabajar. El mensaje es claro: MÉDICOS GRATIS.

Captura de Facebook

Hace un par de semanas, por Infanta y San Lázaro, un doctor le pide botella. Le explica la cantidad de veces que debe trasladarse ya sea por la consulta o problemas personales. Y nada, la cuenta no da… es difícil pagar constantemente tantos taxis. Ahí surgió la idea.

El joven de 32 años explica que es su pequeño aporte al personal de salud. Todos los doctores que han tenido la oportunidad de vivir este gesto se han emocionado. A través de Facebook las historias se entrelazan y los agradecimientos no cesan.

Captura de Facebook

 “Toda mi familia se siente orgullosa. Me están dando un valor que no merezco, porque quienes realmente lo ameritan son los médicos. No lo hice para buscar nada. Lo publiqué para exhortar al resto de los taxistas a esta idea y los doctores sepan que es gratis”.

El estrés en un pico pandémico como el actual, sumado a los problemas económicos que atraviesa el país, no hace la vida más sencilla. La sensación de egoísmo ahoga los actos banales diarios, en una especie de crueldad con los más vulnerables y necesitados.

Salir de la burbuja personal, abrir los ojos, ponerse en los zapatos de otros y rescatar la empatía resulta vital en los tiempos que vivimos.

Ayudar no debe ser solo lo que caracterice a los cubanos a nivel internacional, debe nacer desde adentro, en la raíz misma de nuestra idiosincrasia.

Por ello, la buena voluntad de unos pocos, que en realidad son muchos, es imprescindible. Aquellos que no pueden enfrentarse en la primera línea de combate contra este virus, pero con sus acciones diarias aportan un poquito de esperanza a los que, día a día, toman los hospitales en una lucha por la vida.