Cuba

Fidel Castro: Si salgo, llego

Contar la historia de Fidel Castro Ruz sería narrar, en buena medida, la historia de Cuba. Quizás podría resumirse en palabras como militancia, compromiso, tesón, fuerza, sacrificio… Lo dijeron los jesuitas de Belén: “Cursará la carrera de Derecho y no dudamos que llenará con páginas brillantes el libro de su vida. Fidel tiene madera y no faltará el artista”.

Sería precisamente en la Universidad, a la que llegaría en 1945, donde detonase su sino revolucionario. Muchos lo hemos vivido; aún hoy, la enseñanza superior por cuanto trae de conocimientos teóricos y de vivencias más allá de las aulas, cambia la vida y enrumba.

El estudiante de Derecho y de Ciencias Sociales y Derecho Diplomático en la Universidad de La Habana ocupó diferentes cargos en la FEU y militó en organizaciones progresistas estudiantiles como el Comité Pro-Independencia de Puerto Rico, el Comité Pro-Democracia Dominicana –que presidió– y el Comité 30 de Septiembre, del cual resultó uno de los fundadores.

Durante su tercer año, formó parte del contingente expedicionario que se preparaba para combatir al dictador Rafael Leónidas Trujillo, en República Dominicana. En dicha empresa llegó a comandar una compañía de batallón.

Ya en plena travesía, la fuerza de la marina cubana interceptó la expedición. Él, que consideraba un bochorno ser arrestado sin luchar, saltó del barco para evitar su captura.

Esta también resultaría la etapa en que se integrara a la militancia del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo). En el propio año 1948, en funciones de dirigente estudiantil, visitó Venezuela, Panamá y Colombia, en pos de organizar un Congreso Latinoamericano de Estudiantes.

Tras el golpe de Estado

¡Revolución no, zarpazo! Patriotas no, liberticidas, usurpadores, retrógrados, aventureros sedientos de oro y poder.

No fue un cuartelazo contra el presidente Prío, abúlico, indolente; fue un cuartelazo contra el pueblo, vísperas de elecciones cuyo resultado se conocía de antemano.

Así iniciaba el artículo en que Fidel Castro denunciaba el golpe de estado perpetrado por Fulgencio Batista al gobierno de Carlos Prío Socarrás, el 10 de marzo de 1952.

Y en efecto, lo acontecido en esta fecha sería la confirmación de que la vía democrática tradicional resultaría ineficiente para hacer de Cuba un lugar más justo. Un sitio donde tuviesen vigencia aquellas palabras de Antonio Guiteras en el programa de la Joven Cuba, que no por casualidad vería luego tantos puntos en común con las políticas asumidas por la Revolución en poder.

Convencido de que las armas resultaban inaplazables, se dio la tarea de organizar y entrenar un grupo de jóvenes con los cuales asaltaría el Cuartel Moncada de Santiago de Cuba y el Carlos Manuel de Céspedes, ubicado en la ciudad de Bayamo.

Los hechos ocurridos el 26 de julio de 1953 desencadenaron en una matanza a la cuenta de la dictadura batistiana. Fidel fue uno de los que tuvo la suerte de sobrevivir y afrontar un proceso judicial en el que asumió como abogado de sí mismo. Allí desplegó un alegato de autodefensa que, más tarde y en páginas, se conocería como La historia me absolverá.

Llegó el presidio en Isla de Pinos, el afán por fecundar el tiempo “perdido” de la cárcel”, más tarde la amnistía junto al convencimiento cada vez más recio de que el entenderse resultaba imposible. El próximo paso fue el exilio.

Si salgo…

En México resultó crucial su papel organizativo. Incluso viajó a Estados Unidos donde creó clubes patrióticos que devendrían en apoyo político y financiero para la posible expedición.

Fueron tiempos de preparación física, táctica y política. De captar y capacitar compañeros, de incertidumbres, hostigamiento… Fidel sería detenido el 20 de junio de 1956 en un operativo que acabó incautando gran parte del armamento reunido.

Esta situación y la zozobra que generó hizo que los preparativos se agilizaran, de forma tal que el 25 de noviembre de 1956 se emprendía un viaje por mar que vería su fin el 2 de diciembre.

Llegaría el fracaso de Alegría de Pío, más que fracaso fortísimo golpe, y en Cinco palmas, días más tarde, ante los pocos fusiles, el líder en un arranque de ¿locura? exclamaría que ahora sí ganarían la guerra.

El choque de La Plata, dirigido por el ya Comandante en Jefe, aparecía como el primer combate victorioso frente al ejército de Batista. Fueron 25 meses en medio de montañas, con triunfos contundentes como el del cuartel de El Uvero o el golpe asestado a la ofensiva de verano. Sin embargo, hubo reveses e irreparables pérdidas humanas.

Personalmente, Fidel comandó la Columna Uno “José Martí” y formó parte activa de la mayor parte de los combates que se llevaron a cabo en el Primer Frente, además de conducir el Movimiento 26 de Julio, tanto en la Sierra como en las ciudades.

Al conocerse la escapada de Batista, Fidel llamó a la huelga general para que las fuerzas conservadoras no se hicieran con el poder que quedaba en estado de vacío. El día primero de enero de 1959 entraba en Santiago de Cuba y el ocho, luego de atravesar en caravana casi todo el país, lo hacía en La Habana.

En Revolución

Como Primer Ministro, jugó papel clave en las acciones que se comenzaban a emprender para cumplir el programa de lucha que se había planteado en La historia me absolverá. Momentos épicos del proceso de transformación ciudadana llevaron su guía:

Las leyes de Reforma Agraria, la primera y segunda declaraciones de La Habana, la proclamación del carácter socialista de la Revolución, la lucha contra los invasores de Playa Girón y aquella foto legendaria de su figura lanzándose del tanque. Recordamos la Crisis de Octubre y la intransigencia aquella para con las dos potencias involucradas.

Posteriormente ocupa el cargo de secretario general del Partido Comunista de Cuba. Con los años y las acciones, Fidel fue ganándose un puesto cada vez más imperecedero en el altar popular. Su política exterior basada en la solidaridad y el internacionalismo proletario aún está vigente.

Su guía permitió desarrollar campos como el deporte, la ciencia y la cultura, universalizarlos para toda la sociedad y lograr que, de esa manera, Cuba estuviese representada, no solo mediante la política, en el globo terráqueo.

Los discursos, las palabras precisas, el acompañamiento, la fe, son elementos que se consolidaron a través del tiempo, tiempo duro, de amenazas y agresiones, tiempo de negociación y diálogo, de contradicciones, muchas todavía irresueltas.

La épica no lo abandonó. Ella siguió junto a él en los días del niño Elián, en la Batalla de Ideas y hasta en sus reflexiones, como la que nos hablaba de “El amigo Obama”.

Su partida fue como un golpe en tierra seca que lo removió todo.

Fuentes: diario Granma; sitio web Fidel, soldado de las Ideas; revista Verde Olivo; La historia me absolverá.

https://qvaendirecto.com/2020/11/27/reinaldo-garcia-zapata-la-historia-de-un-gobernador/

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