Frozen: la magia congelada

Disney se superó a sí mismo y nos ofrece uno de las cintas del género que mejor lucen a nivel técnico. El sueño de llevar este cuento al séptimo arte no solo superó los inconvenientes del método tradicional, sino logró hacerlo con una brillante animación y un maravilloso e inventivo diseño de personajes y escenarios.

Un cuento de hadas moderno


Los personajes de Frozen: Una Aventura Congelada tienen muchos matices. Las dos protagonistas poseen personalidades bien marcadas: Anna, hiperactiva, curiosa e ingenua; Elsa, por el contrario, callada, reservada y algo desconfiada. El filme refleja de manera acertada la relación de ambas, desde su infancia hasta su separación por determinadas circunstancias.

Aun si los roles principales son impresionantes, los secundarios no desentonan y por momentos cobran mayor protagonismo. Cada uno cumple con su función y enriquecen una trama que no puede prescindir de estos para su evolución.

El villano de la historia deviene un aspecto peculiar, pues sus acciones son de cierta forma justificadas y comprensibles; por primera vez vislumbramos un antagonista más real, con luces y sombras. Chris Buick y Jennifer Lee nos regalan una experiencia cautivante, un cuento de hadas moderno.

Música y sentimiento


Frozen: Una Aventura Congelada  nos devuelve la magia de nuestra infancia cuando reíamos, cantábamos y recitabamos de memoria diálogos y temas musicales de nuestras caricaturas favoritas.

La música se convierte en un personaje más de esta historia. El largometraje retoma las secuencias cantadas, pero con más minutos en pantalla que los clásicos animados de antaño, combinado con una destreza cinematográfica sin paralelo.

Cada canción aparece en el momento adecuado, en la situación perfecta y cuentan con una serie de arreglos los cuales resultan contagiosos. Cada secuencia en pantalla tiene la dosis esencial de ritmo, animación y nostalgia.

Elsa y Ana, las protagonistas de Forzen, dos hermanas diferentes pero llenas de matices

Sombras en la nieve


Pero no todo es color de rosa, aun siendo una fórmula de éxito, no está exenta de sus grises. Si bien los personajes están muy bien conformados, algunas de las situaciones se sienten forzadas.

Otro de los desaciertos deviene el eje central de la trama. Al principio descubrimos detalles sobre las dos hermanas que si bien presentan una problemática, nunca son resueltos y se pierden en el argumento. Sin embargo, estos arcos inconclusos son pequeños detalles los cuales a gran escala no afectan la historia principal.

Desde la fantasía de una historia real


Oscar, Bafta, Globo de Oro son algunos de los galardones recibidos por esta fantástica cinta. Frozen: Una Aventura Congelada  olvida los cánones tradicionales preestablecidos y a su vez nos hechiza con el aroma de nostalgia marca Disney.

Aun si la cinta tiene altibajos con algunos de sus números musicales, en general son estos los cuales también le dan su propio sello. Chris Buick y Jennifer Lee apuestan por la magia de una historia que, desde la fantasía, resulta más realista y humana.

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