En los últimos tiempos hemos escuchado bastante seguido el concepto de “guerra cultural”, un fenómeno que intenta trastocar los modos de vida, las conductas, las percepciones sobre la realidad, los sueños, las expectativas, los gustos, las maneras de entender la felicidad, las costumbres y todo aquello que tiene una expresión en la vida cotidiana de las personas. Con el objetivo final de imponer valores a determinados grupos y naciones, para mover los hilos en favor de quien aplica la política.

No es un término de este siglo, sus herramientas fueron esenciales para Estados Unidos en la destrucción del campo socialista, durante el período de Guerra Fría.

La guerra cultural, entendida como sistema, se relaciona con elementos de otros vocablos que han sido de mayor uso como el de guerra política, guerra sicológica, guerra de cuarta generación,  golpe blando, guerra no convencional y subversión política ideológica.

Los videos musicales son un arma de la Guerra Cultural.

Si queremos saber un poco más sobre este modo de desestabilización resulta imprescindible el libro La CIA y la guerra fría cultural, del estadounidense Frances Stonor Saunders. Un texto que aclara:

«Un rasgo importante de las acciones emprendidas por Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) para movilizar la cultura como arma de la guerra fría era la sistemática organización de una red de grupos privados y amigos, dentro de un oficioso consorcio. Se trataba de una coalición de tipo empresarial de fundaciones filantrópicas, empresas y otras instituciones e individuos que trabajaban codo a codo con la CIA, como tapadera y como vía de financiación de sus programas secretos en Europa occidental».

Este libro y los numerosos hechos de la histórica mundial son muestra de la vasta experiencia que posee Estados Unidos en la práctica de la guerra cultural contra todo proyecto alternativo a su hegemonía en el escenario internacional.

Hacia un nuevo escenario de Guerra cultural

Hace relativamente poco tiempo el término ganó en popularidad, y se debe a que Cuba es víctima de los intereses desestabilizadores de los vecinos del norte.

Aunque muchos autores coinciden en que su momento de injerencia cultural, más evidente, se dio a partir del 17 de diciembre de 2017 cuando Estados Unidos decidió hacer un cambio en su política hacia Cuba. A pesar de que cambiaba la habitual posición estadounidense de asedio y hostigamiento, la penetración cultural resultaría más amplía; como lo dijo otro estadounidense, George F. Kennan “se puede hacer la guerra sin haberla declarado, e incluso hacer la guerra al tiempo que se declara la paz”.

La visita de Obama a La Habana significó un cambio en la política, y al mismo tiempo un incremento de la Guerra Cultural.

Con el cambio de la administración de Barack Obama a Donald Trump, la posición hacia Cuba retornó a la archiconocida política del garrote, lo que esta vez un poco más agresiva.

Durante los cuatro años de Trump en la Casa Blanca se ejecutaron más de 240 medidas coercitivas contra nuestra isla, que hicieron pensar a varios opositores que el proyecto social cubano no resistiría la crisis, agravada por la pandemia de Covid-19.

Otro factor importante por el que se han incrementado los grupos de presión en nuestro territorio son también los importantes cambios políticos y económicos que se desarrollan en el país, que podrían parecer momentos vulnerables para ser aprovechados por grupos opositores.

El dinero que recibe la contrarrevolución en el país es también imprescindible para entender el ´´activismo´´ de esta en los últimos tiempos.  

Ministerio de Cultura de Cuba, foto que captura lo ocurrido el 27 de noviembre de 2020.

Dinero de la CIA para la contrarrevolución en Cuba

Un análisis simple, a un sitio web que además publica toda su información, nos dará luces sobre este asunto. Navegaremos por la página de La Fundación Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en Ingles), una organización financiada públicamente por la CIA, y que otorga más de 1.600 subvenciones para «apoyar los proyectos de grupos no gubernamentales en el extranjero que trabajan por objetivos democráticos en más de 90 países».

La NED, solo en 2020 le entregó 87 253 y 150 000 dólares a la Plataforma Internacional de Derechos Humanos en Cuba y a Cubalex, respectivamente. La primera tiene como objetivo documentar y denunciar violaciones de derechos humanos en Cuba y la segunda trabajar con grupos de la sociedad civil en la isla para documentar las violaciones de derechos humanos de acuerdo con los estándares internacionales. Así como el Instituto Nacional Demócrata para Asuntos Internacionales que salió beneficiado con 500 000 dólares y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos que recibió $150 000. Con este historial es fácil entender porque este tipo de organizaciones se vuelven tan críticas hacia nuestro país.

NED: organización financiada públicamente por la CIA.

110 000 dólares salieron de la NED para «empoderar a las artistas cubanas de hip hop como líderes en la sociedad». Para el «fomento del pensamiento y la escritura independientes en Cuba», esta organización desembolso miles de dólares, a la Editorial Hypermedia Inc. fueron a parar $ 93 940. El beneficiario Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa recibió 146 360 dólares. La Asociación Civil Cronos que tiene como objetivo «mejorar la capacidad del periodismo independiente cubano» ganó $ 80 000.

Asimismo, la Asociación Diario de Cuba recibió en 2020 $ 215 000 para según la propia NED «Promover un mayor acceso a noticias y análisis independientes sobre Cuba. Trabajando con una amplia gama de periodistas y analistas independientes, el beneficiario publicará continuamente en su plataforma digital. La cobertura de noticias se centrará en las acciones de la sociedad civil y el impacto de las políticas gubernamentales».

Estas son solo algunas de las entidades que recibieron dinero que viene directamente de la CIA, y son muchas las otras instituciones que resultaron «beneficidas» por la NED, que solo en Cuba y durante el año pasado desembolsó más de 4 millones de dólares.

Numerosos son los medios de prensa alternativos que son subvencionados por la NED.

Y esta es la información que es pública, porque el dinero que de forma informal entra al país para promover la contrarrevolución, también es de una alta cuantía. Con dinero de por medio se advierte porque los llamados movimientos de San Isidro o el 27 de Noviembre han aumentado sus acciones subversivas, acciones que tienen su mayor visibilidad en un entramado de medios independientes, con noticias falsas o a medias.

A los intentos internos de desestabilización se suman los artistas cubanos migrados, que dinero por medio, de un momento a otro dejaron de cantar Isla Bella para entonar algo tan controvertido como Patria y Vida, por solo poner un ejemplo porque el tema trasciende el ámbito musical.

Con una lluvia constante de noticias falsas, de intentos desestabilizadores, constante penetración de patrones culturales estadounidenses y medidas que planean complicar aún más nuestra situación económica, toca estar bien atentos e informados porque aunque los Estados Unidos haya cambiado los misiles por las notas musicales, el objetivo continúa siendo el mismo.