Hay delitos que no deben permanecer ocultos, en silencios o exiliados al olvido. Hay delitos que nos hacen delirar y preguntarnos qué tan real es. Y pasa. Y es más común de lo que se piensa. Hay delitos imperdonables. La zoofilia es uno de esos delitos.

«Aunque nuestra Ley no lo contemple como delito es una actitud delictiva, es un crimen contra nuestros animales», sentenció Javier Larrea, estudiante de Derecho, presidente de Bienestar Animal Cuba y director de la revista animalista El Refugio.

Cuando mencionamos el tema de la zoofilia en Cuba, muchos consideran que es un fenómeno de las zonas rurales; pero para nada es así. Existen casos de animales muertos por violación. Existen situaciones de este tipo en casi todas las provincias. Y no se quiere ver.

«Sin embargo, la prevalencia real de la zoofilia, el bestialismo y el zoosadismo no se conoce. El fenómeno se ha ignorado por mucho tiempo, como que se esconde -digamos- debajo de la alfombra para que no se vea. Y no hablo solo de Cuba, se ha ignorado en todas partes. Es un fenómeno que molesta, que perturba, y la gente tiende a virar la cara para no enterarse. Por ejemplo, hoy, con la internet, las violaciones de perros se denuncian, pero no sabemos de las violaciones a vacas, cabras, caballos», expuso Valia Rodríguez, médico, neurocientífico y protectora de animales.

The woof, el violador

Grettel Montes de Oca, destacada activista por los derechos de los animales y creadora de Cubanos en Defensa de los Animales (CeDA), narró, para el documental audiovisual Ni voz Ni voto, uno de los casos de zoosadismo más conocidos en el país.

«En abril del 2018 CeDA publica -como siempre hacemos- las adopciones necesarias, siempre hay muchos cachorros y en aquel tiempo ese muchacho, Rubén, que nadie sabía su historia, por supuesto, adopta una cachorra. Pensábamos que era una persona normal y sería una adopción normal. Pero pasó el tiempo y empezaron a haber rumores, sobre todo dentro de la institución donde él trabajaba, el Instituto de Neurociencia».

A su vez, Valia Rodríguez comentó: «Hace un tiempo un colega de trabajo, un joven de apariencia frágil e introvertido, a quien le teníamos afecto, fue descubierto como renombrado zoosadista, muy activo en una red de internet oculta. Este individuo publicaba en esta red descripciones y material gráfico explícito (fotos y videos grabados por él mismo) de violación, mutilación y asesinato de perros durante actos sexuales».

Aquel joven, vecino del reparto Monterrey en San Miguel del Padrón, de «apariencia frágil e introvertido», Rubén, resultó ser un atroz zoófilo y zoosadista. La cachorra que él adoptó en CeDA fue una de sus numerosas víctimas. Existen varias fotos donde se muestra a la perrita amarrada a un tronco y con el hocico atado. Además de la violación, los tantos perros que cayeron en manos de Rubén fueron mutilados y asesinados. A este comportamiento es lo que conocemos como zoosadismo.

Esta fue la foto que circuló -y aún lo hace- de la perrita dada en adopción por CeDA poco tiempo antes de ser violada y asesinada.

«El zoosadismo es una conducta potencialmente peligrosa también para los humanos. Existen evidencias de vínculos entre el maltrato animal y la violencia interpersonal. Y aunque la relación causal no está todavía completamente clara, en estudios con presidiarios que han cometido actos muy violentos contra otros humanos se han encontrado antecedentes de maltrato animal y bestialismo, algunos desde la infancia», explicó Rodríguez.

Con la ayuda de hackers de varios países se conoce la existencia de un grupo en la web destinado a compartir contenido y hablar sobre estas prácticas inhumanas. «Cuando una de estas personas es desenmascarad declaró que en el grupo había alguien peor que él y que utilizaba el nick “The woof”», contó Lizandra Otero, profesora de la Facultad de Comunicación, para el documental Ni voz Ni voto.

Los hackers siguieron cavando en dicha comunidad de zoófilos. “The woof” sube en ese tiempo una foto junto a un perro, dentro de la imagen aparecía una planta, a partir de ahí se analizó en qué parte del mundo habitada esa planta, la misma es típica del Caribe.

A partir de otra foto de Rubén tomando helado se fue investigando a qué región podía pertenecer ese local, «casualmente, la entonces presidenta del Poder Popular de Playa publica una instantánea con unos jóvenes en el Coppelia de Playa y, a través de un programa computacional, se comparan los “doiles” del sitio y se confirma que “The woof” estaba en Cuba y en La Habana», sentenció la profesora.

Encontrar qué persona y correo electrónico se escondía tras el nick “The woof” no fue lo más complicado. Recordemos que Internet guarda todos estos datos y presenta una poderosa memoria.

«En noviembre de ese mismo año, se dan a conocer más detalles sobre el caso y el muchacho es expulsado de su centro laboral. El Ministerio del Interior lo detiene, pero lo detiene por utilizar los recursos del propio centro a dónde él pertenecía», detalla Montes de Oca.

Algunos de los videos que “The woof” grabó se hicieron públicos; las imágenes son bien fuertes y sobrepasan los límites de la cordura.

«Rubén tiene un certificado médico por esquizofrenia. Desconocemos si la investigación sigue en curso o es un caso cerrado. Sin embargo, el movimiento animalista cubano no está satisfecho ni con este caso ni con muchos otros de maltrato muy parecidos y que no se han hecho público tampoco», ultimó la protectora Montes de Oca.

La Esperanza de Alamar

Esperanza tiene una foto con los ojos tristes y la cabeza gacha. Su mirada estaba, en ese momento, perdida al igual que ella.

2 de marzo del 2020, de noche, Alamar, La Habana, Cuba: la protectora Daidy Carreras observó como un individuo corría y dejaba tras sí una pequeña perrita ensangrentada. La había violado.

Ayudarla era necesario y, para ello, Carreras la llevó a un sitio seguro; la perrita no se quedó quieta, salió en busca de su hogar o, tal vez, era solo el miedo.

No pasaron 24 horas cuando todo un equipo de protectores de movilizó en aquel municipio. Fue encontrada cerca del lugar donde la vieron por última vez.

Desnutrida, con hambre, sin fuerzas, inmóvil, triste…violada. Útero perforado, hemorragia interna, se requirió una histerectomía total.

Aymara Zorrilla, amante de los animales, acogió a la perrita en su refugio nombrado Esperanza Animal. A Javier Larrea, presidente de Bienestar Animal Cuba (BAC) y director de la revista animalista El Refugio, el caso Esperanza lo marcó. «Dañaron a un miembro de mi familia. Esperanza hizo que abriéramos los ojos con esto que estaba pasando. Hubo personas que no creían que esto era capaz de ocurrir en el país. Y sí, es parte de nuestra realidad».

Hoy Esperanza goza de una familia feliz y protectora.

El 7 de marzo del 2020 Esperanza llegó a Santa Clara, llegó a Javier. Una fiesta de recibimiento, el amor, el respeto, la voluntad. Ambos son familia, protector y protegida, tutor y pequeña.

Pese a la dura vida que Esperanza tuvo, ahora está mejor; su final es mucho más alentador que el de los miles de perros que mueren anualmente o el de los tantos otros violados, mutilados y asesinados. Esperanza es eso, la esperanza de los que no tiene voz.