Humanidad o millones

Tras experiencias anteriores en busca de fármacos para curar una enfermedad, encontramos que se tardó siete años en hallar un tratamiento para el papiloma humano en el cuello del útero, mientras que los científicos demoraron 16 años en presentar la solución al ébola, que tanto daño causó en los países africanos.

Después del inicio en enero de una enfermedad que tiene en jaque la economía de los países más potentes del orbe, la carrera por descubrir una vacuna es cada día más fuerte y la velocidad un elemento necesario para lograr imponerse en el mercado farmacéutico.

Envueltas en una gran disyuntiva que habla de solidaridad y ganancias, las millonarias industrias farmacéuticas luchan porque sea su patente la primera que esté disponible. Incluso hoy surgen contradicciones y denuncias que ponen en entredicho la vacuna anunciada por Rusia, al argumentar que esta no se ha sometido a las fases determinadas por la OMS.

Fuente: Periódico El País

Tres fases marcan el camino

Para comprobar el éxito de las vacunas contra la COVID-19 están definidas tres fases. Sin embargo, antes debe superar una denominada “fase 0” o preclínica, con pruebas in vitro y en animales como ratones. Aquí la vacuna debe demostrar que es segura. Si supera esta prueba, entonces puede entrar a los estudios clínicos.

En la primera instancia de prueba se intenta demostrar, en un reducido grupo de personas, incluso hasta 100 individuos, que la vacuna no provoca efectos secundarios. También se intenta descifrar cuál es la dosis exacta a aplicar en los pacientes y determinar que no representa un peligro para la salud.

Para una segunda etapa se analiza un grupo de voluntarios más grande. Se estudian varios cientos de personas para ver cómo responde el sistema inmunológico ante la vacuna, así como si tiene efectos secundarios.

En tanto, el tercer perído engloba un número mucho más grande de voluntarios. Es necesario estudiar minuciosamente la evolución de las personas que fueron vacunadas; se analizan los datos de efectividad de la vacuna y se buscan nuevos efectos secundarios.

Una vez conocidas las fases se comprende entonces la competencia por encontrar un fármaco que haga frente a la enfermedad, pues para que una vacuna sea aceptada tarda como promedio entre 5 y 10 años.

Debido a ello, los grandes líderes del mercado farmacéutico creen tener el toro cogido por los cuernos. Si antes su capital era extenso, ahora sueñan poder licenciarse cuando logren sacar una patente que sea reconocida por el mundo.

Fuente: Periódico El País

Capitalización y facturación: las caras del negocio

¿Qué es la capitalización?

Según Economipedia: “La capitalización es el proceso de proyectar un capital inicial a un período de tiempo posterior, en base a un tipo de interés”.

¿Qué es la Facturación?

Según Debitoor: “La facturación es el proceso de emisión de facturas por parte de un profesional, autónomo o empresa, regulado por la Agencia Tributaria”.

La capitalización y la facturación no son más que la traducción en cifras de los negocios realizados por las industrias. Para que se entienda con mayor facilidad tomemos como ejemplo la industria farmacéutica Roche de Suiza. Hasta el 18 de junio esta empresa había capitalizado 290 552 millones de dólares, y en ese mismo momento tenía facturado 56 728 millones de dólares, siendo la cifra más alta dentro de las grandes industrias. Mientras, la que más capitaliza sus fondos es la empresa Janssen de Estados Unidos, con 338 700 millones de dólares invertidos para tener nuevas ganancias.

De este análisis nace la siguiente interrogante. ¿Hasta dónde llegaría el capital de estas empresas si son las primeras en tener resultados completamente positivos con estas vacunas? Para entenderlo es necesario analizar otras estadísticas.

Fuente: Cubadebate

Los datos muestran dos empresas líderes en el mercado farmacéutico. Sus declaraciones sobre el costo de sus vacunas una vez disponibles para salvar vidas hacen presagiar que la primera en llegar a la meta se llevará un gran botín, como si la salud de medio mundo tuviera precio.

Muchos apelan al lado solidario y humano de los presidentes de las empresas y piden que estas salgan a precio de costo, con el objetivo de que pueda ser vacunado tanto el que vive en el primer mundo como los más pobres.

No se puede negociar con el sufrimiento de la raza humana. Los tiempos que corren llaman a la unidad, a la colaboración entre países, a luchar bajo una misma bandera: el estandarte de la salud y la paz mundial. Han sido meses de confinamiento, de mucha tensión por quedar infectado por el coronavirus. Es hora de asestar un golpe de autoridad e imponerse a los embates de esta enfermedad.

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