Inés María Castro: «se me quitaron todos los miedos»

A sus 34 años, Inés María Castro Machado se ha vuelto a parar frente una cámara con un ciclón de fondo. Su estampa resultó quizás de las primeras en mostrarnos in situ el rostro de la tormenta tropical Elsa, desde el sur de su granmense territorio, allá por Cabo Cruz.

La periodista de Portada Visión –telecentro de Niquero–, accedió a conversar con Qva en Directo sobre su trayectoria y específicamente sobre la reciente experiencia.

¿Quién es Inés?

Estudié en la Universidad de Oriente la carrera de Comunicación Social entre los años 2004 y 2009. Desde que me gradué, laboro en este medio de comunicación municipal, pero soy, además, la corresponsal del Sistema Informativo de la Televisión Granmense y Cubana acá.

Llevo cerca 12 años de experiencia, trabajando en el medio televisivo pero incursionando también en la radio; he escrito igualmente para plataformas y medios digitales y en otras especialidades dentro de la TV como la locución, la edición y la dirección de programas.

Soy la jefa del grupo informativo del canal; además de mi misión como periodista, por supuesto, tengo la de organizar todo lo que tiene que ver con gestión de contenidos, la planificación, organización, control y evaluación de todo lo que se hace desde el punto de vista informativo en el canal: redes sociales, plataforma web, etcétera.

Abordo todo tipo de temas; no atiendo un sector en específico sino que trabajo de manera general. Me gustan mucho los géneros de investigación; me gustan los comentarios; buscar historias de vida interesantes… de esos protagonistas que en su día a día aportan algo aunque aparentemente no sea la gran contribución.

Contar esas historias para mí es muy interesante y también me ha dado muy buenos resultados. Buscar esa fibra sensible ha sido muy fructífero en mi carrera, porque gracias también a todo ese trabajo que siempre tengo de búsqueda de información, de no quedarme conforme con solo hacer las cosas, sino de tratar todos los días de hacerlas dignamente, he tenido resultados en concursos, festivales de la televisión, eventos y otros…

Huracanes y tormentas

Desde el 2009, he enfrentado situaciones excepcionales de este tipo, yo diría que decenas de veces, porque esta región de Granma es proclive a la amenaza de fenómenos meteorológicos, ya sean depresiones tropicales, tormentas, huracanas; en casi todas las temporadas ciclónicas llegan tres o cuatro y son una amenaza.

En el 2005 pasó por aquí el huracán Dennis con vientos de más de 230 kilómetros por hora y devastó la infraestructura de toda la región. Más de cinco mil familias fueron damnificadas con derrumbes parciales y totales. Yo creo que esas experiencias sirvieron para que la gente se preparara y desde que surgió el telecentro ha tenido la responsabilidad de informar de una manera constante, directa e inmediata ante meteoros de este tipo.

Desde que trabajo aquí, casi recién inaugurado el telecentro, he tenido el compromiso y la responsabilidad de reportar disímiles de estos meteoros. Con inundaciones costeras, intensas lluvias… como en tres o cuatro ocasiones he tenido que reportar penetraciones del mar de cerca de 500 metros sobre tierra, con el agua por encima de la rodilla.

Recuerdo, por ejemplo, el huracán Sandy y más recientemente las tormentas tropicales Eta y Laura. En los últimos cuatro o cinco años, no solo hemos reportado para la televisión, sino para el resto de las plataformas que constituyen también medios de comunicación muy eficaces en tiempos en que predomina el internet como vía de acceso a la información, dentro y fuera de Cuba.

Los retos del momento

Reportar en estas situaciones excepcionales siempre constituye un reto muy grande. Uno tiene que prepararse no solamente profesional sino también personalmente, porque hay que enfrentarse a situaciones muy complicadas.

La tormenta tropical Elsa para mí fue una experiencia excepcional; por primera vez yo creo que mi labor como periodista fue el centro del suceso dentro de nuestro país y para el mundo, porque se sabía, desde que iniciaron los pronósticos, que el primer lugar donde se iban a sentir los embates de este organismo meteorológico iba a ser en Cabo Cruz.

Hasta allí me fui desde el día antes; la noche del día tres, porque se pensaba que los primeros efectos se iban a sentir en la madrugada del cuatro. Se demoró y disminuyó su velocidad de traslación, por eso los del equipo estuvimos alrededor de 22 horas y tanto.

Se fueron conmigo dos camarógrafos: Alexander García y Yunior Quintanel y un luminotécnico, Manuel Pérez, porque había que intentar la toma de imágenes en el horario nocturno, ya que para esas horas se pronosticaba su embate.

Tuvimos que reportar el antes, el durante y el después. El antes… con todos los preparativos, la protección de la vida de las personas en las diferentes modalidades de evacuación, en casas de familiares y vecinos, en obras protectoras de fábricas que existen allí en la comunidad.

Desde que llegamos, parecía Cabo Cruz un lugar desierto porque en horas de la tarde las personas estaban resguardadas en el sitio donde esperarían el paso del organismo tropical.

Cuando se empezaron a sentir los efectos de verdad, yo creo que se me quitaron todos los miedos que podía haber tenido en algún momento. Recuerdo con mucha sensibilidad que cuando me dieron la noticia me abracé a mi esposo, que es el director del canal… Me abracé a él y lloré.

Lloré no porque no quisiera cubrirlo, porque en ningún momento me pasó por la mente decir que no, siempre dije que sí; sino para buscar ese apoyo que uno siempre busca en la familia, porque la familia es imprescindible en esos momentos. Entonces busqué fuerza y, cuando empezaron los vientos de verdad, me dije: «todo el miedo se tiene que ir».

Fuertes vientos reflejados en la vegetación de Niquero

Apoyos y afectos

Y en medio de la lluvia, del viento, del fuerte oleaje, adoptando por supuesto medidas para proteger la vida del equipo, estuvimos tomando las imágenes en tiempo real, haciendo directas para internet, para que todo el mundo supiera lo que estaba pasando minuto a minuto.

Me asombró la cantidad de personas que me llamaron… de Cuba entera, de todos los medios que yo nunca me imaginé: digitales, emisoras municipales, provinciales, nacionales…

Yo estaba allí para hacer la transmisión especial de la televisión cubana, pero no fue solamente eso; cuando se empezó a regar la voz, parece que en internet, me empezaron a contactar del mundo entero –España, Italia, Estados Unidos, Venezuela, Argentina, África– y yo tratando de brindar información a todo el que me lo pedía con la mayor disposición.

Fue muy importante el apoyo del Consejo de Defensa Municipal desde el inicio y, cuando llegamos a Cabo Cruz, todas las estructuras se pusieron en función nuestra. Nos ayudaron mucho los representantes de la zona de defensa que buscaron las condiciones para que estuviésemos protegidos toda la noche y el resto del día.

El colectivo de la estación meteorológica de Cabo Cruz es admirable, porque estuvo todo el tiempo evaluando las variables meteorológicas para ofrecernos la información oportuna, directa, cada vez que nosotros la solicitábamos, además de los partes que tiene la responsabilidad de emitir.

Nos ayudaron también los miembros de Guardafronteras; nos brindaron medios de protección para poder realizar nuestro trabajo. El engranaje también se dio con el establecimiento pesquero que nos posibilitó estar allí resguardados.

Yo creo que fue una labor conjunta donde todo se engranó en función de proteger la vida, pero también de cumplir nuestra labor de una forma más efectiva.

Marcas

Quizás no fue como un ciclón de categoría uno o dos, pero en ese lugar precisamente, que todo está rodeado de costa, lo que más impresiona, además del viento y la lluvia, es el mar, que se pone muy agresivo, con olas de hasta tres metros de altura. Y uno piensa que el mar se va a comer la tierra.

Y realmente estar reportando eso fue muy impresionante. Recuerdo que nos trasladábamos en el carro cuando vi por la carretera los vientos fuertes incidiendo en las matas de coco, las de uva, a la orilla del mar. Les dije al chofer y al camarógrafo: «vamos a parar aquí que es de donde se van a ver más fuertes». O sea, las imágenes serían mucho más impactantes para brindar a la gente la información de qué estaba pasando.

Ahí mismo nos bajamos y protegiéndonos un poco con el carro tomamos las imágenes. Y quizás quien las vio no crea que todo lo que se grabó y se transmitió a través de las redes sociales, las plataformas digitales, Twitter, la transmisión de la televisión, todo… fue con un celular.

Un celular te da la posibilidad de hacer todo más rápido, más cómodo, tiene la conexión a internet, lo inmediato… porque con una cámara profesional, aunque la traíamos, grabamos para editar después; la información más inmediata fue con el celular y un estabilizador Osmo.

«Cosas» del periodismo

La mayor satisfacción que me ha dado mi trabajo siempre ha sido el agradecimiento de las personas que se sienten reflejadas o les gusta el resultado de mi labor. No son los premios ni los reconocimientos; esos son bien recibidos. Pero lo que te dice directamente el pueblo es la mayor satisfacción.

Los principales retos consisten en responder a esas exigencias e intereses que tienen los públicos y ello te exige seguir todos los días superándose, aprendiendo… En esta profesión se aprende todos los días y ese aprendizaje es lo que te hace superarte.

Yo creo que nunca imaginé una profesión distinta: desde que era pequeña siempre se me dio muy bien la comunicación y ya cuando estaba en el IPVCE Silberto Álvarez Arocha, de Bayamo, definí mucho más la vocación. También tenía muchos amigos y amigas, que ya estaban en este mundo. Definí mi vocación desde ahí y creo que no me equivoqué, porque tengo muchas satisfacciones con ella.

Mi mayor aspiración profesional es seguir aportando a la prensa cubana desde acá, desde este rincón del oriente, y que las personas sientan satisfacción y agradecimiento de verse reflejados porque, cuando no existe la posibilidad de tener un medio de comunicación, los municipios y los pueblos que están alejados de las capitales casi nunca se ven reflejados.

Esta es la posibilidad que tienen de verse y de mostrar su identidad para Cuba y para el mundo.

Y esa es mi mayor aspiración profesional, seguir aportando. Siempre será un privilegio estar presta a cada una de las misiones que me otorguen, para continuar haciéndolo con el amor y la responsabilidad que lo hago hasta hoy.

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