¿De cuál de los nueve mundos habrá llegado? ¿Midgard? ¿Asgard? Nadie lo sabe. No existía hasta nuestros días ninguna referencia en la mitología nórdica de esta mezcla de guerrero con gigante, de un dios mortal que también falla, pero lo hace en la batalla como una declaración de que su destino no será otro que el Valhalla.

Y es que las recopilaciones de historias conocidas como Edda no pueden hacer referencia al guerrero Erling Haaland, porque llegó hace poco a revolucionar el fútbol, con un hambre voraz y un olfato de gol impresionante capaz de derribar las defensas rivales como si les fuera encima con el hacha y el espíritu vikingo.

Mide un metro con noventa y cuatro centímetros y tiene solo 20 años. Cierto es que nació en Inglaterra, pero por sus venas corren las historias de Odín y Thor y por eso representa a la Selección de Noruega.

Su entrenador de categorías inferiores repetía una y otra vez que el niño Erling nunca se cansó de hacer goles en el Bryne, y que creció y seguía haciendo anotando.

Así lo hizo en el Molde, luego en el Salzburgo y ahora en el Dortmund. La fuerza, la potencia, la velocidad y la definición lo hacen un jugador temible y los números de su corta carrera los demuestran: 20 dianas en 14 partidos en el campo de batalla más complejo de Europa, la Champions League, cota que lo convierte en el futbolista más joven de la historia en llegar a esa cifra y en el que menos partidos ha necesitado para ello.

Haaland no resulta un delantero normal, parece “upgradeado” en un video juego. Lleva la puntería de Váli, el dios de los arqueros; el ímpetu y la sagacidad de Ull, el dios del combate cuerpo a cuerpo, y también hace gala del caos y las artimañas del dios Loki. Pocas defensas pueden hacer frente a esto y las mallas de las porterías se mecen dos y tres veces por partido cuando ataca el Dortmund por mediación de él.

Es un tanque, un tanque de guerra: demoledor. Su precio en el mercado ya ronda los 150 millones de euros y las estadísticas registran números nunca antes vistos, ni siquiera en los casos de Messi y Cristiano Ronaldo. Los cuervos pronto le avisarán a Odín de este guerrero inusual que llegó a renovar el ambiente y trajo la esperanza de que puede venir otra dorada época para el fútbol. King Haaland, rey de toda Noruega, ya ha expuesto sus credenciales para reclamar, en un futuro no muy lejano, el trono de Europa completa.