La lucha que no cesa

Tres años antes del reinicio de las luchas por la independencia José Martí fundó el 14 de marzo el periódico Patria y el 10 de abril el Partido Revolucionario Cubano (PRC).

De acuerdo con libro Historia de Cuba 1492-1898 de Eduardo Torres Cuevas y Oscar Loyola Vega: «En Patria se expresaban los criterios del Maestro sobre múltiples problemas». De igual modo, exponen que «el PRC fue un partido para la independencia, no una asociación con fines electorales; esto le dio una connotación especial dentro del siglo XIX latinoamericano». Posterior a su creación, Patria se convirtió en el órgano oficial de PRC.

Tanto Patria como el PRC poseían una «tarea de singular envergadura: afianzar y consolidar la unidad revolucionaria». El Apóstol con dedicación y esmero fue logrando, a paso certero, la unión de todas las fuerzas.

En Historia de Cuba 1492-1898 se explica que «la creación de un partido era ya un notable paso de avance; sin embargo, los subjetivismos heredados de antaño se mantenían, en no pocos casos, con fuerza plena, lo que lastraba el empeño común. A unificar criterios; a explicar la labor y la trascendencia del partido; a vertebrar esfuerzos en torno al común anhelo de independencia; a hacer que los intereses de la patria fuesen puestos por encima de los impulsos personales, se dedicó el Delegado durante muchos meses».

Imagen tomada de Televisión Avileña

Cuba daba a conocer, nuevamente, su bramido independentista el 24 de febrero del 1895. Desde ese momento la guerra no hizo más que consolidarse al igual que el patriotismo.

Han pasado los años y la propia historia cubana nos demostró que el factor decisivo es la unidad. La unidad de quienes están al frente; de quienes luchan desde su trinchera; la unidad del pueblo.

Hemos despedido 126 años desde aquel aclamado reinicio de nuestras luchas independentistas. Hay quien prefiere llamarle continuidad, como nuestro presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez,  porque, y no hay espacio para la duda, el proceso revolucionario cubano ha sido uno solo. Desde el 10 de octubre de 1868 los objetivos han estado claros; los aciertos y desaciertos se convirtieron en herencias y patrones arraigados; las condiciones externas, pese a variar, han sido decisivas y mayoritariamente perjudiciales.

Iniciamos un nuevo año hace dos meses y parece que el factor unidad vuelve a estar en tela de juicio; parece desmoronarse, a pequeña o gran escala, lo concebido un tiempo atrás como cimera.

Cubanos pidiendo una invasión a su país; cubanos olvidando su historia y el duro camino que hemos atravesado para lograr conquistas que jamás podrán ser obviadas; cubanos pretendiendo resquebrajar a una patria dañada por años de presión y bloqueo; cubanos ansiosos por cambiar el camino del diálogo por la violencia; cubanos mancillando el nombre su tierra y deshonrando a sus símbolos patrios; cubanos queriendo reescribir más de cien años de lucha; cubanos dejando de ser cubanos.

José Martí dijo sobre uno de los valores menospreciados y, a veces, tergiversados: «El patriotismo consiste en procurar el mayor bien para el número mayor»[1]. «A decir del Msc. Fabio Fernández Batista el patriotismo cubano va a ir cada vez más en su evolución hacia un sentimiento de liberación, a la apuesta por la libertad, la independencia, por la construcción de una nación libre y soberana»[2].

¿Y cómo construimos esa nación soñada? Ser patriota es saber quitarse la venda de los ojos y ver los errores y tratar de perfeccionarlos. Es reconocer lo bueno y lo malo. Es recordar con pasión los años de lucha y tratar de no defraudar al pueblo, a la patria, al país. Es saber qué camino resulta el correcto y cuál será beneficioso. Ser patriota es procurar la unidad, no intentar poner en contra a sus coterráneos. Es respetar opiniones distintas y saber combatirlas, pero con argumentos y razones, jamás con violencia. «Violencia engendra violencia».

Cuando cursaba séptimo grado, la profesora de Matemáticas, Marta, nos detuvo, en una ocasión, mientras entonábamos el Himno de Bayamo. «Un verdadero cubano, un patriota, canta su himno de manera que llegue a todos, que al resto del mundo se le erice la piel», señaló.

Demasiada verdad en sus palabras. Demasiado camino por andar.  Aunque celebramos el 24 de febrero, debemos estar conscientes que la pelea aún continúa.


[1] “Proteccionismo y libre cambio”, Revista Universal, México, 9 de octubre de 1875. José Martí

[2] Mesa Redonda. Emisión del 5 de octubre del 2018.

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